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Notas de gente de esta semana

El libro que cuenta las andanzas de Arthur Conan Doyle y la nueva película sobre la vida del militar y religioso Ignacio de Loyola, son algunos de los temas de gente de esta semana.


Criterios de moda

A sus 48 años, Claudia Schiffer, la supermodelo que junto a Naomi Campbell, Cindy Crawford, Helena Christensen y Carla Bruni reinó en la década de los noventa, sigue pisando duro. Schiffer ha estado en la portada de más de 1.000 revistas, un hecho que en 30 años de trayectoria la convierte en una de las mujeres más importantes de la industria. Por esta razón, la cadena CNN la invitó a editar CNN Style. La alemana aprovechó la oportunidad para narrar sus luchas e inseguridades en un mundo competitivo y la manera como usó su belleza para defenderse. Schiffer también recordó sus momentos con diseñadores como Gianni Versace y Karl Lagerfeld, que definieron su impresionante carrera, y su relación con marcas como Guess y Valentino, que le dieron reconocimiento internacional. En su observación más interesante, la eterna supermodelo dijo que “un ícono tiene el valor de preservarse en el tiempo”.

Gomosos vintage

En los días previos a la reunión más exclusiva de carros clásicos del mundo, la Pebble Beach Concours d’Elegance Classic Car Show, en Monterey, California, se llevará a cabo la madre de todas las subastas de autos vintage. La casa Sotheby’s, encargada del evento, pondrá a la venta la joya que todos buscan: un hermoso Ferrari 250 GTO de 1962 (foto) que, según expertos, puede llegar a ser el auto que más dinero recaude en la historia de las subastas. Lo logrará si tan solo se aproxima a los estimados, que le atribuyen un valor entre los 45 y los 60 millones de dólares. Solo se construyeron 36 de estos autos y uno –reconstruido– alcanzó 36 millones en una subasta en 2014. Jake Auerbach, especialista de la casa de subastas en autos clásicos, explicó que sus dueños hacen parte de un club único, pues se conocen entre sí y arman recorridos juntos.

Sherlock ‘Conan Doyle’

Entre 1887 y 1929, en 56 relatos y 4 novelas, el escocés Arthur Conan Doyle dio vida al personaje de ficción detectivesca más famoso de la historia: el brillante Sherlock Holmes, un inglés calculador, inquieto y particularmente curioso, quien al lado del doctor John H. Watson se dedica a resolver casos de todos los estilos. Por años se creyó que el autor modeló su personaje con la figura de su profesor de medicina, Joseph Bell, reconocido por su precisión e inteligencia. Pero a Margalit Fox, escritora y periodista de The New York Times, la historia no le cuadraba. En su nuevo libro, Conan Doyle for the Defense, la norteamericana revisa un caso que pasó por años desapercibido: en 1908, Conan Doyle jugó a ser Sherlock Holmes y durante varios años recogió pruebas para demostrar que la condena por asesinato contra Oscar Slater, un ciudadano alemán radicado en Inglaterra, era injusta. En su relato, Fox asegura que el escocés puso en práctica las habilidades de su personaje insignia y, con ellas, logró revertir la decisión judicial tras 18 años de injusto encarcelamiento.

Un santo en la cartelera

Por primera vez, la película sobre la vida de san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, llega a las salas de cine colombianas. Aunque la Iglesia católica lo canonizó en 1622 y es uno de los santos más importantes, pocos conocen el difícil camino de este militar español que tras años de búsqueda encontró a Dios y cambió la Iglesia de su tiempo. San Ignacio creó a los jesuitas, una orden religiosa enfocada en cumplir tres mandatos: pobreza, castidad y obediencia. Además, sus miembros, misioneros e intelectuales, fundaron miles de universidades y colegios alrededor del planeta. La película, que se estrena el 9 de agosto en Colombia, repasa la vida desenfrenada y vacía de este hombre del siglo XV, su paso por las fuerzas militares, su búsqueda de paz interior y la conversión a la fe católica. Todos estos elementos hacen de Ignacio de Loyola: soldado, pecador y santo un filme de acción, drama histórico, amor y, sobre todo, búsqueda espiritual. No en vano, durante su estreno en España, fue una de las películas más vistas, con más de 10.000 espectadores en un fin de semana.

No tan amigables

Mientras que Jennifer Aniston (Monica) insiste en reunir al reparto de Friends y el escéptico Matthew Perry (Chandler) se recupera de una ruptura intestinal, la actriz Kathleen Turner habló sobre su experiencia cuando interpretó a Charles, o mejor a Helena Handbasket, el padre de Chandler y primer personaje transgénero en una serie de tanta fanaticada. Turner, quien reinó en la pantalla grande en los años ochenta, ha perdido algo de notoriedad y quizás por eso no evita ninguna pelea ni se ahorra ninguna crítica en este punto de su carrera. La actriz convivió con los actores de la serie Friends durante varios capítulos en los años noventa y aseguró que “entre ellos eran tal pandilla que poco les importaba el resto”. Turner recuerda que la primera vez que asumió el set, en un vestido de lentejuelas al que llamó “difícil”, a ninguno de sus colegas se les ocurrió ofrecerle una silla, y solo un integrante del staff, de edad, pidió que le trajeran una después de un tiempo.

Consejeros de alquiler

Todo el mundo necesita hablar de sus problemas y, como se ha comprobado en Japón, hacerlo con un extraño experimentado suele hacer de la experiencia una más tranquila y efectiva. Por eso, existe Ossan Rental, un servicio de arriendo de personas de cierta edad, sin actitudes prejuiciosas, que invitan a abrir el alma. Takanobu Nishimoto creó el servicio en 2012, cuando notó que la población más joven ansiaba consejos, pero sabía que no los podía pedir a su familia y, además, que la población de edad era irrespetada sin razón de ser. Entre los empleados de Nishimoto se destaca un nativo de Tokio de más de 50 años, profesor de teatro y música, que cobra 9 dólares por una hora de compañía y paciente entendimiento. Los escogidos inspiran confianza, sabiduría y un sentido de la diversión, por lo cual le facilitan a los jóvenes contar y consultarles de todo. En ese país los lazos de sangre a veces son un obstáculo grande para que algo tan sencillo e importante como un consejo fluya como debe. Pero por fortuna, hay solución.