religión

Mordido por la fe

“Adoptarán serpientes y si toman bebidas mortales, no les harán daño”, dice el Evangelio de San Marcos.


“Adoptarán serpientes y si toman bebidas mortales, no les harán daño”, dice el Evangelio de San Marcos. El pastor Jamie Coots, de Kentucky, Estados Unidos, tomó esas palabras literalmente y montó una iglesia que predica la palabra de Dios y cura enfermos a través de serpientes. Durante años Coots se dedicó a coleccionar culebras venenosas y a manejarlas frente a su congregación, hasta que la peligrosa práctica terminó por matarlo. En pleno sermón una víbora lo mordió en la mano, pero el pastor siguió con su ritual y se negó a aceptar ayuda médica. Creía firmemente que los protegidos de Dios, como él, no podían morir por una picadura. Coots se había hecho famoso por su programa de National Geographic Snake Salvation, en el que contó que ya otras ocho veces había sobrevivido al veneno de sus serpientes. En una ocasión perdió un dedo de la mano derecha tras una mordedura, y luego dijo: “Es una victoria del pueblo de Dios que el Señor haya decidido dejarme vivir”. Esta vez, al parecer, Dios tomó otra decisión.