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| 3/17/1997 12:00:00 AM

VIEJA COSMO

Helen Gurley Brown, la gurú de la liberación sexual de una generación de mujeres, se retira a los 75 años.

VIEJA COSMO VIEJA COSMO
Pocas personas en el mundo pueden decir que no han leído con avidez uno de los frívolos artículos de Cosmopolitan. La Chica Cosmo se tomó el mundo a mediados de los años 60 y revolucionó las recatadas publicaciones femeninas de entonces. Sus artículos derrumbaron los mitos femeninos sobre el sexo. Millones de lectoras aprendieron el arte de la seducción gracias a titulares que, aun hoy, suenan osados. Lo que muy pocos saben es que la mujer que publica sin sonrojarse 'Cómo me volví multiorgásmica', 'Dele una noche para recordar', 'Descubra sus zonas erógenas' o 'Confesiones de una ninfómana' no es una liberada joven de 25 años sino una venerable anciana de 75.
Se trata de Helen Gurley Brown, un nombre desconocido en Colombia pero respetado en el mundo editorial estadounidense por haber sido la creadora de un nuevo estilo de revista para Hearst Corporation y la primera en incluir la sexualidad como tema central de una revista femenina. Cosmopolitan, que hoy tiene 29 ediciones internacionales, ha sido una de las fórmulas más rentables del imperio periodístico Hearst y bajo el mando de Helen Gurley Brown ha sobrevivido tres décadas y tiene 2,5 millones de lectoras sólo en Estados Unidos.
Quienes la han entrevistado la describen como "una gran dama", cuyo sex appeal acompleja incluso a las jóvenes, y que admite sin reservas no sólo su edad sino sus cirugías plásticas. En su oficina de Nueva York, decorada en color rosa y en la que abundan coquetos letreritos tales como 'Las chicas buenas van al cielo... las malas a todas partes' o 'Adoro la champaña, el caviar y el dinero', el tiempo parece haberse detenido en los años 60: en lugar de computador tiene una vieja máquina de escribir. Y, a pesar de su edad, ella sigue siendo una Chica Cosmo.
Desde la aparición del primer número de la nueva Cosmopolitan, en julio de 1965, Helen Gurley Brown marcó no sólo una línea editorial sino que imprimió su sello personal. Sin ninguna experiencia periodística, llegó a la dirección de la revista siendo ya cuarentona y luego de haber tenido 17 empleos como secretaria. Ella era un patito feo que soñaba con el glamouroso mundo de la farándula y lo primero que hizo cuando logró ahorrar 5.000 dólares fue comprarse un Mercedes Benz. Poco después conoció a su marido, David Brown, quien había sido director de Cosmopolitan. Financiada por él, escribió un best seller titulado El sexo y la chica soltera, en el cual se leen párrafos como este: "Si un hombre te está hablando, aunque no sea de nada personal, míralo a los ojos como si en ellos fueras a descubrir los números ganadores de la lotería..." .
El éxito del libro llevó a los Brown a pensar en hacer una revista femenina que en lugar de hablar de cocina, hijos y hogar se dirigiera a las mujeres profesionales que soñaban con el éxito y los hombres. El proyecto llegó a manos de los editores de Hearst en el momento preciso en que estaban pensando cerrar Cosmopolitan y decidieron darle a la revista la última oportunidad en manos de Helen Gurley Brown. Después de eso, pocas publicaciones han sido tan fuertemente y por tan largo tiempo identificadas con su editor.

Pero su osadía no consistió solamente en hablarle abiertamente de sexo al público femenino sino en hacerlo en una época en que su propia manera de pensar sobre las relaciones entre hombres y mujeres iba en contravía de las consignas feministas, que habían cortado de tajo todo signo de vanidad y coquetería para irse lanza en ristre contra el género masculino. Mientras Betty Friedman pasó a la historia como una solitaria amargada y enemiga de los hombres, Helen Gurley Brown le enseñó a dos generaciones de mujeres el frívolo arte de conquistarlos.
Lo más sorprendente no es, sin embargo, que su línea editorial haya sobrevivido, sino que ha sido la misma mujer hoy septuagenaria la que la haya mantenido. En los medios de comunicación la regla general es que la línea editorial se mantiene aunque los altos directivos se cambien. Pero en Cosmopolitan nada cambió. Esta mujer, que nació en los años 20, se convirtió en una anciana al frente de una publicación dirigida a las jóvenes. Para sus competidores más modernos como Allure, New Woman o Mirabella los temas de Cosmopolitan resultan retrógrados. Y dicen que ella nunca incluyó en sus páginas un artículo sobre el sida. Para las feministas actuales, como Gloria Steinem, ella perpetuó en las jóvenes modernas una actitud inadecuada con sus consejos para complacer a los hombres, jefes o amantes en cualquier circunstancia. Pero lo cierto es que Helen Gurley Brown impuso hasta el final del siglo su estilo periodístico. Y en las casi 400 ediciones que dirigió logró vender cada vez más ejemplares sacando una modelo de lindos senos en la portada y tratando sólo tres temas: sexo, celebridades y trabajo.
Lo que nadie le discute es la inmensa audiencia que siempre ha tenido. Pero como ella misma dice, "no se puede llegar a los 75 años y editar una revista para mujeres de 25". De ser la editora liberada que enseñaba a las mujeres cómo complacer a los hombres en la cama, pasó a ser tildada de anticuada por dirigirse al género femenino como si la única meta en la vida fuera atrapar a un hombre. Por eso, en la edición de marzo estará al frente de Cosmopolitan una mujer de 40 años, Bonnie Fuller, quien era editora de Marie Claire para Estados Unidos. Lo que muchos se preguntan es si Helen Gurley Brown era el capitán del barco o el barco mismo. Y el gran interrogante es si Cosmopolitan sobrevivirá a su retiro.
En casi 400 ediciones solo habló de tres temas: sexo, celebridades y trabajo

EL ULTIMO EDITORIAL

En el último editorial de Cosmopolitan, Helen Gurley Brown, quien fuera directora de la revista por 32 años, utilizó su habitual columna para recordar a sus lectores los que fueran sus dogmas. Esta es una muestra:
·Los hombres no son el enemigo: un buen hombre, merecedor de su amor, está ahí afuera... vamos a encontrarlo.
· El sexo es una de las tres mejores cosas que hay: bendito el hombre o los hombres que le traen este increíble placer.
· Exito: amar el trabajo es casi tan importante como amar a un hombre, o tal vez igual.
· Todas las calorías cuentan: nada es libre de calorías, incluyendo la lechuga.
· El ejercicio es usted: tengo 75 ños y me he ejercitado una hora y media al día por tantos años que ya ni recuerdo cuántos. Yo no he tenido un resfriado en 10 años, no he faltado al trabajo por enfermedad en 20 años. Soy delgada y como de todo, gracias al ejercicio.
· Edad: a los 65 años me desesperé. Comencé a darme cuenta de que ya no era joven . Pero como no iba a suicidarme, tuve que acostumbrarme a la idea. Durar lo más posible es la mejor venganza contra la vida. Yo he sobrevivido a todos los que alguna vez envidié por una cosa u otra.

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