Cobre: una oportunidad para el crecimiento regional

Una vez entre en operación la mina de cobre Quebradona en Jericó, Antioquia, el departamento podría incrementar sus exportaciones y el municipio, aumentar de una manera exponencial sus regalías.*


En términos económicos Antioquia es el segundo departamento que más le contribuye al Producto Interno Bruto del país con el 14,6%, según el Dane. Sus principales actividades económicas son las agrupadas en el comercio, transporte y alojamiento y en las industrias manufactureras que aportan al PIB departamental un 17,2% y un 14,8% respectivamente.

En 2019 sus exportaciones representaron US$ 4.677 millones FOB, unos US$691 pe cápita, una cifra destacable si se tiene en cuenta que para el mismo periodo las exportaciones per cápita nacionales fueron de US$783,9. De acuerdo con un reciente informe del Ministerio de Comercio Exterior “las exportaciones de Antioquia representaron en promedio 11,2% de las exportaciones nacionales entre 2012 y 2019”.

Dentro de este contexto, la minería en Antioquia presenta una interesante paradoja. Mientras que las actividades extractivas ocupan el último lugar en la composición sectorial del departamento, con tan solo el 1,9 del PIB, según datos del Dane, el oro, con un 41,2%, es el producto de mayor exportación, a julio de 2020, sobrepasando con creces al banano que alcanza el 12,9%. Estos excelentes indicadores económicos, sin embargo, tienen sus bemoles. El primero es la balanza comercial negativa de Antioquia. Mientras que en 2019 La mina Quebradona ha generado empleo formal con todas las garantías de ley y espera seguirlo haciendo en los próximos 25 años. Durante la construcción de la mina se generarán 3.000 empleos directos e indirectos. las exportaciones fueron de US$4.677 millones FOB, las importaciones alcanzaron US$7.515 millones CIF, es decir, un déficit de US$2.848 millones.

e US$2.848 millones. El segundo tiene que ver con la informalidad. Al finalizar el 2019, el desempleo de Antioquia se ubicaba en el 11%, cifra jalonada por Medellín y su área metropolita que obtuvo una taza del 10%, Urabá con 12,81% y Magdalena Medio con 12,78%. El resto de las subregiones tienen una tasa de desempleo de un solo dígito que oscilan entre el 5 y el 9%, según estudios realizados por la Universidad de Antioquia. Sin embargo, cuando se observan los índices de informalidad, la relación se invierte. El año pasado, Medellín tuvo una informalidad de 40,1%, de acuerdo con el Dane, una cifra que se encuentra muy por debajo de las demás subregiones. Salvo la zona oriental, cuya informalidad alcanza un 65,83%, las demás registran tasas que varían entre el 82% y el 95%. Eso significa que, aunque el desempleo no es un dolor de cabeza en el departamento, la informalidad sí lo es.

El suroccidente antioqueño no es la excepción a este panorama y, particularmente, el municipio de Jericó. En esta subregión, según los cálculos de la Universidad de Antioquia, antes de la pandemia el desempleo llegó al 6,93% y la informalidad fue del 83,02%. En Jericó esas tasas fueron de 5,53% y 80,14%, respectivamente. En carta blanca, los datos revelan que, si bien los niveles de desempleo son envidiables, desde la perspectiva de informalidad, la situación es preocupante. “Esta es una tierra muy buena para vivir, se producen buenos productos agrícolas y la pobreza extrema es muy reducida. Sin embargo, acá el empleo es precario, a un jornalero le pagan muy poco y no tiene acceso a la seguridad social. Esta situación ocurre no porque la gente sea tacaña y no quiera ofrecerle a los jericoanos trabajo con todas las de la ley. Sucede simplemente, porque acá hay pocos que efectivamente pueden hacerlo”, dijo al respecto, el exalcalde y docente universitario Carlos Augusto Giraldo.

Precisamente, esa situación es la que quiere ayudar a cambiar AngloGold Ashanti (AGA) con la mina de cobre de Quebradona. De acuerdo con Felipe Márquez Robledo, Presidente de AGA, este proyecto significará una mejoría significativa en los índices de empleo formal pues “durante la construcción de la mina generaremos alrededor de 3.000 empleos directos e indirectos y 1.500 directos e indirectos para los 21 años de operación”. Además, sostiene que, en cuanto a los trabajos indirectos, la gran mayoría serán formales: “nuestros reglamentos y procesos están ajustados a la ley laboral colombiana, lo que significa que, si vamos a contratar, por ejemplo, a algún comerciante para que nos provea insumos, él nos tiene que garantizar que su establecimiento cumple con todas las normas, incluidas las laborales para poderle comprar. Acá queremos fortalecer las otras actividades económicas como la agricultura pero que a su vez generen empleos bien pagos y formales”.

Junto al crecimiento exponencial del empleo formal, la mina traería otros beneficios económicos. El más importante de ellos, el aumento de los ingresos del municipio que pasarían de $1.700 millones a $30.300 millones al año, estimando el 25% que contempla la reciente reforma al Sistema General de Regalías. Sin contar con los dineros que la Fundación ProJericó, creada para contribuir al desarrollo y bienestar del Suroeste Antioqueño, aportaría al diseño de proyectos de alto impacto social que ascenderán a $150.000 millones entre la construcción de la mina y el cierre de esta (cabe anotar que, durante este último año, la Fundación ha destinado $3.600 millones adicionales para poner en marcha importantes proyectos de infraestructura y productivos de interés regional).

F i n a l m e n t e , Quebradona también impactaría profundamente la economía y exportaciones del departamento que contribuirían a reducir el déficit de la balanza comercial. “Sumando los proyectos Gramalote y Minera de Cobre Quebradona esperamos que el departamento aumente sus exportaciones en un 30 por ciento. Si eso sucede seremos los segundos exportadores de Antioquia”, aseguró Márquez Robledo. Resultará, sin duda, en la materialización del progreso social, económico y ambiental que busca generar la compañía en la región.

*Contenido hecho en colaboración con el proyecto Quebradona.