Desarrollo social
Estas iniciativas sociales transforman la realidad de Cartagena. Conozca su impacto
Con proyectos en educación, cultura y liderazgo, la Fundación Puerto de Cartagena le está cambiando la cara a las comunidades más vulnerables de la ciudad. Su impacto en niños, jóvenes y adultos ha dejado huella en 20 años de historia.
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El desarrollo económico y social de las comunidades más vulnerables es una de las grandes apuestas de la Fundación Puerto de Cartagena. La organización ha liderado 18 programas enfocados en educación, liderazgo juvenil, protección ambiental y fortalecimiento comunitario. Hoy, su trabajo impacta a miles de familias en Albornoz, Santa Clara, Ceballos, Nuevo Oriente, Colonias, San Isidro Bajo y El Zapatero. A través de la Fundación Puerto de Cartagena, que cumple dos décadas de trabajo continuo por las comunidades que habitan cerca al Puerto, muchos de los proyectos son un éxito.
Su origen estuvo marcado por el propósito sencillo de abrir oportunidades donde las condiciones eran limitadas. Con el tiempo, la Fundación entendió que debía escuchar a las comunidades, y ese se convirtió en su punto de partida. Para su directora, Alexandra Verhelst, el reto es sostener y escalar ese modelo. “De ese diálogo nació la ruta que nos guía hasta hoy: trabajar con la gente, no para la gente”. La apuesta por la educación cambió el rumbo de su labor. La Escuela Inteligente en la Institución Educativa de Ceballos es uno de sus hitos. Allí, cada estudiante cuenta con un dispositivo móvil y los docentes reciben formación en robótica, programación y nuevas pedagogías. El cambio se refleja en cifras como la deserción escolar, que pasó del 13 al 3 por ciento.
La música se convirtió en otro camino para fortalecer proyectos de vida. La Escuela de Música Puerto Azul nació como un pequeño semillero y hoy es un espacio donde jóvenes encuentran disciplina, acompañamiento y una alternativa distinta. Algunos de los primeros participantes regresaron como formadores, creando un ciclo que mantiene vivo el proceso.
Para el gerente del Grupo Puerto de Cartagena, Alfonso Salas, la Fundación es una forma de trabajar por la ciudad desde el vínculo con sus comunidades.
Impacto a niños, jóvenes y adultos
En infancia, la Fundación impulsa programas como Ecoguardianes, que acerca a los niños al cuidado del entorno. En deporte, la Escuela de Fútbol integra a familias enteras alrededor de la convivencia. En juventud, iniciativas como Juventud Líder abren rutas para la participación, y en la vida adulta, Patios Productivos y la Escuela de Familias acompañan a quienes buscan estabilidad y nuevas habilidades.

Las historias personales son el reflejo del impacto. Lian Camilo, quien comenzó como un niño reservado, hoy coordina actividades ambientales en su barrio. Hellen Olier dirige ensayos en la Escuela de Música después de formarse como estudiante, y Dubis Casallas impulsa proyectos comunitarios en Albornoz y es un referente en su sector.
El equipo de la Fundación está presente en los territorios durante la mayor parte del año. Esa permanencia permitió crear un Índice de Transformación Social que mide avances desde una línea base y orienta las decisiones.
Cumplir 20 años deja una conclusión: la transformación se construye con tiempo, acompañamiento y confianza. La Fundación Puerto de Cartagena inicia su tercera década siguiendo la misma idea que la vio nacer: trabajar con las comunidades para ampliar oportunidades y fortalecer proyectos de vida.
*Contenido elaborado con apoyo del Puerto de Cartagena
