crónica

Vida de ‘tejista’

¿Qué sería del tejo y de Boyacá sin las amargas? Crónica con mecha y destapador en mano, por uno de los departamentos más nobles del país.









* Turmequé, tejo o bolo aéreo son algunos de los nombres para designar este popular juego, considerado, tal vez, el único deporte autóctono de Colombia, que ha evolucionado desde los muiscas hasta el día de hoy. El pueblo de Turmequé es la cuna del tejo, de ahí su nombre.

* Los tejos varían en tamaño y peso. Según Plinio, jugador asiduo de este deporte, la selección depende del trabajo al que se dedique cada jugador; si alguno de ellos realiza labores que requieren de mucha fuerza, el tejo será más pesado y grande para poder, así, calcular mejor su fuerza.

* El vendedor de esparto –un tipo de fibra pastosa utilizada en el tejido de canastos– después de un día de trabajo se dirige a la plaza de mercado de Ráquira.

* En el marco de la plaza de Samacá se encuentra la tienda Esquina puente roto, en donde Efrén se reúne con sus amigos a tomarse unas cervezas desde temprano.

* El tejo se lava con un chorro de cerveza para que quede brillante y limpio. Si se lavara con agua, se oxidaría.

Cancha de tejo en Ráquira - Aunque los deportistas ya se habían tomado algunas cervezas, el sonido fuerte de la explosión de la mecha, al tocarla con el tejo, era constante.