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Proceso 8.000
(1997)

Ideas Que Lideran / Periodismo

El escándalo político colombiano más estridente en las postrimerías del siglo XX fue, sin duda, el proceso 8.000, nombre atribuido al proceso judicial contra el presidente Ernesto Samper Pizano que terminó por comprobar que dineros del narcotráfico financiaron su campaña presidencial como candidato del Partido Liberal.

Portadas Revista Semana

La tormenta se desató con la revelación, en junio de 1994, de una grabación en la cual el veterano periodista Alberto Giraldo, que en ese entonces fungía como relacionista público del Cartel de Cali, conversaba con Gilberto Rodríguez Orejuela, capo de esa organización delictiva, acerca de una millonaria suma —cuatro millones de dólares— que le habría entregado a la campaña Samper. Esa primera revelación, hecha por el noticiero 24 Horas, estremeció a toda Colombia y puso contra la pared al recién elegido presidente, dos meses antes de asumir el cargo.

A partir de entonces, muchos medios de comunicación empezaron una cruzada investigativa para develar quiénes estaban involucrados en el caso, cómo se había dado y ocultado ese auxilio económico, cuántos aportes se hicieron, qué exigían los narcotraficantes a cambio de su apoyo, cuáles eran las consecuencias políticas y económicas de ello y todos los hechos conexos.

Por supuesto, ese fue uno de los momentos más desafiantes y contundentes para Semana, que durante meses jugó un papel determinante al revelar pruebas que demostraban los vínculos de la mafia con el gobierno de Samper, quien durante sus cuatro años de mandato se dedicó a defender su inocencia y repeler las acusaciones en su contra con toda suerte de artilugios. La agenda informativa y de opinión del país quedó cooptada este escándalo, que crecía semanalmente con nuevos hallazgos y filtraciones de documentos a la prensa.

Fueron decenas de portadas que Semana dedicó al tema, muchas de ellas con información exclusiva y explosiva, como la de El narcocasete del ‘loco’ Giraldo, que reveló detalles desconocidos de esa primera grabación; o Habla Medina, en la que Santiago Medina, el tesorero de la campaña Samper, concede una entrevista sobre lo ocurrido; o Ultimátum, que mostró las pruebas que tenía la justicia para condenar a Miguel Rodríguez Orejuela —hermano de Gilberto— a 24 años de cárcel; o El Show de Helms, que le quitó el velo a María, la informante del gobierno estadounidense que sería testigo del senador Jesse Helms en el esperado debate sobre Colombia y su certificación o no en la lucha contra el narcotráfico; o ¡Salud!, que contó la historia secreta de la captura de Gilberto Rodriguez Orejuela; o El Maletín de Miguel Rodríguez, que reveló los documentos abandonados dentro de un maletín y que acreditaban los pagos a congresistas y personajes públicos; o Entre el cielo y el infierno, en la que se dejó al descubierto un nuevo casete con la conversación que tuvo Samper como candidato con Elizabeth Montoya de Sarria, esposa del narcotraficante Jesús Amado Sarria; o El Diario de Medina, en el que se publicaron apartes de lo que el tesorero de la campaña escribió desde la cárcel contando su versión de los hechos.

Durante el proceso 8.000, solo el primer mandatario estuvo en carátula 14 veces, varias de ellas con primicias. Semana escarbó en todos los mentideros políticos y en todas las estructuras de poder para buscar la verdad. Al final, la Cámara de Representantes, el órgano a cargo de investigar y juzgar al jefe de Estado, absolvió a Ernesto Samper al considerar que no había pruebas de que él tuviera conocimiento de que su campaña hubiera sido infiltrada por la mafia, y ordenó precluir el proceso, que aunque no tumbó al presidente dejó en evidencia el inmenso poder corruptor del narcotráfico.



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