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Salado

Ideas Que Lideran / Proyectos

En 2012, María Magdalena retornó a su pueblo, El Salado, con la ilusión de volver a crear su hogar a partir de la nada. Su familia fue una de las primeras que regresó a aquel caluroso y fértil corregimiento de Bolívar, de donde muchos salieron despavoridos desde el año 2000, cuando un grupo de paramilitares torturó y asesinó a 66 hombres, mujeres y niños, entre ellos, su padre. Su retorno se dio en condiciones absolutamente precarias, y ante la ausencia de profesores, ella decidió convertirse en maestra escolar, en una improvisada casa. Hoy, la seño Mayito, como le dicen cariñosamente, se acaba de graduar de pedagogía infantil en la Universidad de Cartagena y trabaja con los pequeños saladeños.

Su historia es una de las tantas que evidencian los frutos de la intervención de distintos actores –empresa privada, instituciones públicas, organizaciones sociales sin ánimo de lucro y agencias de cooperación internacional–, identificados y articulados por la Fundación Semana, en su intención de reconstruir la infraestructura, el tejido social y las estructuras económicas de esta remota población azotada por la guerra.

El proyecto en El Salado es la bandera de la fundación, que aunque se constituyó formalmente en abril de 2009, desde hacía tres años venía trabajando en programas de apoyo a los desmovilizados de las autodefensas, en el Valle del Cauca. Sin embargo, se consideró que para tener un impacto contundente en la construcción de país sería mejor trabajar transversalmente en todas las variables que consolidan el desarrollo de una comunidad.

Fue así como se optó por escoger una población atravesada por la violencia y la miseria, como símbolo de la Colombia sufrida en medio de la confrontación entre múltiples bandos, y hacer de ella un laboratorio de alianza público-privada. El Salado, inmerso en los Montes de María –entre los departamentos de Bolívar y Sucre–, se convirtió, entonces, en el blanco de trabajo.

Tras un año de concepción y planificación, junto con la comunidad, del modelo de desarrollo, se definieron siete áreas fundamentales de intervención: infraestructura, desarrollo económico, desarrollo comunitario, cultura y deportes, educación, salud y seguridad. Cada una contiene los proyectos necesarios para mejorar significativamente la calidad de vida de los habitantes y permitirles construir su destino gestionando su propio crecimiento.

Actualmente, hay más de 100 aliados concentrados en esta apuesta, divididos conforme a sus conocimientos, experticias y talentos. Las sinergias de su trabajo, ejecutado sin celos ni egoísmos, saltan a la vista. Antes, la gente se demoraba hasta cuatro horas para entrar o salir de este corregimiento hacia El Carmen de Bolívar, la cabecera municipal más cercana, ubicada a 18 kilómetros; hoy, esa trocha que con frecuencia se tornaba en un lodazal es una vía que se recorre en 20 minutos.

De las 100.000 casas gratuitas que entregó el gobierno de Juan Manuel Santos, allí se erigieron las únicas 100 en zona rural y cada una tiene 75 metros cuadrados, gracias al aporte del sector privado. No había ningún programa de atención a la primera infancia, pero eso cambió con AeioTú, que ofrece educación de alta calidad a menores de 5 años con una metodología diseñada para desarrollar su potencial pleno. Además, hay una escuela de música para niños y jóvenes y una casa de la cultura conectada a la red de bibliotecas públicas. Se reactivaron los grupos de baile y de música, después de una década de no tener, ni siquiera, fiestas patronales.

Muchos logros son cuantificables, pero lo que más revela el retorno de la vida a esta comunidad es, quizá, el empoderamiento de sus miembros: son ellos quienes no dejan que los proyectos mueran y los artífices de su futuro. Muchos se han convertido en líderes, como Leiner, otra de las víctimas que siendo apenas un adolescente empezó a jugar fútbol con un balón pinchado y un equipo de niños chiquitos, y hoy tiene una escuela de fútbol a la que acuden religiosamente más de 500 menores que lo ven como su James.

Por supuesto, no ha sido un camino de rosas. La filantropía no consiste en ver que los otros son los desvalidos y que se les tiende la mano con una donación; en realidad se trata de crecer como ser humano sirviendo a los demás. Y en el proceso hay que sortear toda clase de minucias que retrasan o hacen replantear las acciones. Tampoco es fácil trabajar a tantos kilómetros de distancia, lo que implica realizar muchos viajes y mantener un equipo satélite coordinado desde Bogotá. Todo esto ha sido financiado por Publicaciones Semana, a sabiendas de que esos recursos no son susceptibles de reducción de impuestos.

El éxito paulatino fue el motor de un nuevo desafío: extender los alcances de esta iniciativa. Por invitación de la Gobernación de Bolívar y contando con su apoyo económico, la fundación empezó a gestionar, desde hace un año, un proyecto sostenible en San Basilio de Palenque basado en el etnodesarrollo, teniendo en cuenta que en el 2005 esta comunidad fue nombrada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Pero el impulso va más allá. Como replicar el proyecto de El Salado en cada pueblo resultaba muy complejo, la fundación emprendió una investigación para entender qué se podía hacer, bajo el mismo esquema de alianza público-privada, en aras del desarrollo de la región de los Montes de María, que abarca 16 municipios y 137 corregimientos. Y el resultado determinó que era vital concentrarse en tres frentes: acceso al agua potable y creación de canales de riego para la agricultura, construcción de vías terciarias y generación de programas productivos a favor de la economía campesina.

El primer resultado concreto de esta nueva apuesta es la creación del Centro Integral de Gestión del Desarrollo, llamado La Regional, el cual reúne a más de 15 entidades públicas, privadas y organizaciones no gubernamentales concentradas en movilizar el desarrollo de esta región.

En este lugar, cuya sede está en las instalaciones de Corpoica en El Carmen de Bolívar, los campesinos y sus asociaciones contarán con la asistencia de expertos en temas agrarios, productivos y tecnológicos, y tendrán acceso a parcelas demostrativas de productos de la región, a un centro de información y otro experimental y a vitrinas tecnológicas.

Adicionalmente, se desarrollarán herramientas informativas que pretenden acopiar, de manera sistematizada, documentos, investigaciones, estudios, diagnósticos, convocatorias, ofertas y estadísticas de lo que se ha hecho o está por hacerse en esta zona del país, en aras de no repetir esfuerzos o malgastar recursos.

La inauguración por parte del Ministerio de las TC de un Vive Digital –centro comunitario de acceso a internet para capacitar, entretener y hacer trámites de Gobierno en Línea– también hace parte de La Regional. Así, este punto de servicios digitales de primer nivel se conectará con otros 146 existentes en los corregimientos de Montes de María.



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