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El Parque Jaime Duque no se ha escapado de estragos financieros de la cuarentena. Fotos: Parque Jaime Duque. - Foto: SOS Jaime Duque

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Los salvavidas del Jaime Duque en la cuarentena

Apadrinar a uno de los 700 animales que habitan en el Bioparque Wakatá o adoptar árboles nativos para conformar el bosque de la solidaridad, son las dos estrategias del emblemático lugar para no tener que cerrar sus puertas.

El gran sueño de Jaime Duque Grisales, un piloto colombiano nacido en el municipio de Villamaría, Caldas, era construir un centro cultural y recreativo para que los colombianos pasaran un día en familia en medio de la diversión y el aprendizaje, un proyecto que a su vez le generara recursos a los habitantes de la sabana de Bogotá.

En 1940, con su sueldo como copiloto, Jaime Duque comenzó su obra social donando libros, útiles y pensiones a jóvenes de escasos recursos. En 1952, luego de retirarse de la aviación, consagró su servicio a la comunidad: con ahorros y préstamos, organizó una empresa que construyó más de 300 residencias y edificios, utilidades que fueron la base para la obra social que tanto soñaba.

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El 27 de febrero de 1983, el piloto abrió las puertas del Parque Jaime Duque, un lugar con más de 100 hectáreas ubicado en el municipio de Tocancipá que fue aferrándose en la memoria de la sociedad colombiana por obras como el Monumento a Dios (la mano que sostiene al globo terráqueo), el mapa de Colombia en relieve, la réplica del Taj Mahal, los jardines colgantes de Babilonia, la fantasía de las 1.000 y una noches, el monorriel y el zoológico.

El Parque Jaime Duque abrió sus puertas hace 37 años. Hoy está en crisis por la pandemia. Foto: Parque Jaime Duque. 

El Parque Jaime Duque es un lugar único y emblemático que fue considerado por el canal Discovery Travel & Living como uno de los cinco mejores parques de Latinoamérica. Sin embargo, hoy en día está en serios aprietos por la crisis financiera desatada por la pandemia del coronavirus, ya que desde el 16 de marzo cerró sus puertas de manera preventiva y se quedó sin los ingresos económicos aportados por los visitantes.

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“Todos debemos contribuir al esfuerzo nacional para contener, retrasar y reducir el impacto de la covid-19. Nuestras prioridades son conservar los empleos de los 650 trabajadores y seguir apoyando las obras sociales y ambientales, como el Bioparque Wakatá (antiguo zoológico) y el Ecoparque Sabana, proyecto de conservación que ha restaurado zonas de humedales y hoy le brinda refugio a más de 100 especies de aves”, dijo la Fundación Jaime Duque.

Monumentos como el Taj Mahal y el monumento a Dios hacen parte de la idiosincracia colombiana. Foto: Jhon Barros.

Según la fundación, la mayor parte del equipo está en casa siguiendo las recomendaciones del Gobierno nacional. “Sin embargo, quienes se encargan de cuidar las especies de fauna y flora continúan trabajando para garantizar su bienestar. La crisis económica por la cuarentena nos llevó a crear varios mecanismos para seguir a flote”.

Apadrine animales 

En el Bioparque Wakatá, palabra muisca que significa “lo sagrado”, habitan más de 700 animales, tanto propios del país como exóticos, como leones, hipopótamos, tigres, cóndores de los Andes, jaguares y osos de anteojos. La mayoría fue víctima del tráfico ilegal de fauna o del maltrato en establecimientos como circos, especies que han encontrado un nuevo hogar y oportunidad de vida.

Más de 700 animales esperan ser apadrinados por la ciudadanía. Fotos: Parque Jaime Duque.

“Posterior al cierre preventivo, hemos organizado una serie de actividades para la recaudación de fondos que contribuyan al sostenimiento de los animales, como alimentación, procedimientos médicos y acompañamiento de médicos veterinarios, al igual que el trabajo de los cuidadores”, dijo la fundación.

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Uno de los salvavidas para que el Parque Jaime Duque no tenga que cerrar definitivamente sus puertas es el Plan padrinos Wakatá, que consiste en que la ciudadanía haga sus aportes económicos para apadrinar alguno de los animales del bioparque durante un año.

La mayoría de animales del Bioparque Wakatá fue víctima del tráfico ilegal de fauna o maltrato de los circos. Fotos: Parque Jaime Duque.

Existen cuatro planes de apadrinamiento con diferentes valores económicos: cuidador junior, amigo Wakatá, familia y cuidadores. Los aportes nos permitirán continuar con nuestra misión de velar por el bienestar de los animales, inspirar al cuidado y contribuir a la conservación de la naturaleza”, anotó el Jaime Duque. 

“A la fecha, 68 ciudadanos han apadrinado a alguno de los animales de Wakatá, como águila de páramo, venado, tití cabeciblanco, tigre de bengala, oso de anteojos, ocelote, marimonda del Magdalena, jaguar, ocelote, puma, león, guacamaya, hipopótamo y tapir. El jaguar es el animal con mayor número de padrinos, cinco en total, una especie emblemática de nuestro país”, afirmó la fundación.

El plan de cuidador junior, con un costo de 100.000 pesos, incluye dos brazaletes para vivir la experiencia del Parque Jaime Duque cuando ordenen la reapertura de los establecimientos turísticos, al igual que ser padrino de un animal por un año. Amigo Wakatá (300.000 pesos), consiste en tres brazaletes, una manilla temática y un cuello.

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El plan familiar, con un precio de 800.000 pesos, abarca cuatro ingresos ilimitados por el año de apadrinamiento en el Parque Jaime Duque, enriquecimiento del animal apadrinado y la siembra de un árbol en una de las zonas de reserva.

El oso de anteojos habita en este sitio ubicado en el municipio de Tocancipá. Fotos: Parqie Jaime Duque.

“Cuidadores Wakatá, plan con un precio de un millón de pesos, incluye el ingreso ilimitado por al Parque. El dinero será destinado para la preparación de las dietas de los animales, enriquecimiento ambiental y acondicionamiento médico”, apuntó el Jaime Duque.

Los ciudadanos pueden convertirse en padrinos de los animales del bioparque ingresando en el siguiente link: https://parquejaimeduque.com/plan_padrino.html.

Ayude a reverdecer

Desde 2016, el Parque Jaime Duque empezó a trabajar en el Ecoparque Sabana, un proyecto de conservación y restauración ambiental en una zona de 70 hectáreas afectada por las actividades agropecuarias, impactos que hicieron desaparecer al humedal Arrieros. 

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Durante más de cuatro años, los expertos del ecoparque han logrado transformar un terreno árido y sin vida en un hervidero de biodiversidad. Las dos zonas de humedales recuperadas, que suman cerca de siete hectáreas, y la siembra de más de 60.000 plantas nativas producidas en un vivero, hoy en día le sirven de hogar y refugio a 112 especies de aves, muchas únicas de la sabana como la tingua bogotana y el pato turrio.

Los humedales del Ecoparque Sabana le brindan hogar a más de 110 especies de aves. Fotos: Parque Jaime Duque. 

En los últimos 37 años, la fundación ha promovido la construcción de escenarios que contribuyen a la protección ambiental, social y educativa. Uno de ellos es el Ecoparque Sabana, que además de contar con zonas exclusivas para conservación, contará con una simulación del río Bogotá, desde su nacimiento en el páramo de Guacheneque hasta el Salto de Tequendama, trayecto que su vez exaltara la cultura muisca”, aseguró el Jaime Duque. 

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En el Ecoparque está el segundo salvavidas del Jaime Duque para afrontar la cuarentena. Con los aportes económicos dados por la ciudadanía para adoptar árboles nativos, la fundación busca recolectar dineros para seguir a flote durante la pandemia. 

Con la adopción de árboles nativos, el parque busca conseguir recursos económicos para afrontar la cuarentena. Foto: Parque Jaime Duque.

Mediante la compra anticipada de brazaletes, con un costo de 36.000 pesos, los ciudadanos podrán adoptar un árbol, individuos que crecerán y podrán ser visitados durante nuestro proceso de reapertura”, dijo la fundación. 

La meta es llegar a sembrar 20.000 plantas de 140 especies nativas en el Bosque de la solidaridad, que le brindará hogar a diferentes representantes de la fauna y flora colombiana y mitigará el impacto de la industria presente en el municipio de Tocancipá. A la fecha han sido adoptados 3.484 árboles. 

Las aves tienen un nuevo refugio en el Ecoparque Sabana, un pulmón en la zona industrial de Tocancipá. Foto: Parque Jaime Duque.

Cada árbol contará con una placa con el nombre de la persona que lo adopte. El Bosque de la solidaridad ayudará a minimizar el impacto producido por la llegada de la covid-19 a nuestro país, el cual nos ha llevado a sembrar nuevas semillas de esperanza y solidaridad en nuestra reserva natural Ecoparque Sabana”, puntualizó la organización.

El Jaime Duque también recibe cualquier donación económica a través de la cuenta corriente de Bancolombia número 338-000002-05, a nombre de la Fundación Parque Jaime Duque con el nit 890.802.259. “Toda la información puede ser consultada en nuestra página web https://parquejaimeduque.com/index.html”.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

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