polémica

La batalla entre Louise Glück, Premio Nobel de Literatura 2020, y su editorial española

Por: Mateo Navia Hoyos

En el mundo editorial español se desató una tormenta: la Wylie Agency, que representa a la Premio Nobel de Literatura, Louise Glück, le comunicó a la editorial Pre-Textos de València que debía detener la comercialización de los libros que ha publicado, destruir sus existencias y eliminarlas del catálogo.


Cuando se concedió el Premio Nobel de Literatura a la poeta estadounidense Louise Glück el pasado 8 de octubre, varios medios de comunicación en español manifestaron su desconcierto por lo desconocida que era. Sin embargo, seguidamente se comprobó que no era desconocida enteramente. Muchos autores, principalmente poetas, habían escrito y hablado de ella a ambos lados del Atlántico.

En Latinoamérica, los poetas colombianos Henry Alexander Gómez, Giovanny Gómez y Ricardo Rendón leyeron poemas de la estadounidense, y las mexicanas Natalia Toledo, Nelly Keoseyan y Claudia Posadas, la argentina Mercedes Roffé y la uruguaya Silvia Goldman comentaron la relevancia de la poesía de Glück. En España, varios escritores aludieron a la poesía de Glück, leyeron sus poemas y, sobre todo, aplaudieron la labor de la editorial Pre-Textos, de València, España, porque había publicado siete de los once poemarios de Glück, desde 2006. Así, algunos descubrimos que la poeta no era tan desconocida como parecía, y que la editorial valenciana llevaba 14 años creyendo y apostando por la que se había convertido en Premio Nobel de Literatura 2020.

Con el premio, como es comprensible, Manuel Borrás, uno de los editores de Pre-Textos, debió atender la solicitud de un aluvión de entrevistas y reportajes en las que subrayó las dificultades de las apuestas editoriales en torno a la poesía. “Vendimos más libros de la Nobel en un cuarto de hora que en 14 años”, le contó al diario El País el 16 de octubre. Tal frenesí, y la alegría desatada porque el Nobel recayera en una de las editoriales independientes que sobrevive en España, quedó reflejada en las fotos en que se ve a Borrrás, junto a Silvia Pratdesaba y Manuel Ramírez -los otros dos fundadores de Pre-Textos 45 años atrás-, posando con sonrisas y miradas encendidas.

Sin embargo, en el detrás de cámaras de aquel festejo estaban en curso conversaciones entre la editorial valenciana y la Wylie Agency de Glück, las cuales se han dado a conocer en medios de comunicación españoles durante los días.

Como lo ha comunicado Borrás, esta agencia, conocida por ser una de las más poderosas del mundo porque lleva a más de 1100 artistas –entre escritores, músicos y teatreros, según indica en su listado oficial, con nombres como Albert Camus, Mo Yan y Salman Rushdie–, le solicitó a la editorial que detuviera la comercialización de los siete libros de Louise Glück e, incluso, que destruyera sus existencias y eliminara los títulos del catálogo.

La divulgación de tal solicitud ha generado indignación y una arremetida de publicaciones de escritores y editores pronunciándose al respecto. El argentino Jorge Fondebrider apuntó que esa situación conlleva a reflexionar, en primer lugar, en la fidelidad entre autores y editores, en el comportamiento de los agentes, en el precio de la fama y otras cuestiones. También, que si Glück lo sabe y lo consiente, “la que más va a sufrir es la percepción que de su poesía tenemos muchos lectores”. De manera más radical, el escritor y poeta español Andrés Trapiello incitó: “Yo convocaría a los periodistas, desde Sebastopol a Punta Umbría, y haría con esos libros, ya que están en Valencia, una bonita falla. Invitaría incluso a la autora para que pudiera, avergonzada, presenciarlo en primera fila”.

La poesía suele entenderse como excelsa, y los agentes literarios, no tanto. Para que la primera sea conocida debe contar con editores con olfato. Los agentes literarios, en cambio, suelen asociarse principalmente con el mercado. En esta última consideración, no es de extrañar que Andrew Wylie, el fundador de la Wylie Agency, sea conocido como El Chacal. Un apodo que a los poetas puede resultarles escabroso. Entendible, si se piensa que los poetas suelen reflexionar en la relación entre estética y ética. A los empresarios, en cambio, la actitud del agente literario podrá resultarles “comprensible”, si se piensa en que ellos consideran que todo, al final, es mercancía.

Según escribió José Carlos Llop, al final la pregunta importante es: “qué pensará Louise Glück de estas cosas, si las sabe”. Pregunta de poeta, digo yo. Otros, en cambio, nos preguntamos por la letra pequeña de los contratos en el mundo editorial. En la perspectiva de ello, ¿tendrá la editorial valenciana alguna posibilidad de “blindarse” legalmente en medio de una situación que es para ellos descorazonadora, por los esfuerzos realizados durante tantos años?

Es usual la imagen de que el pez grande se come al pequeño. Continuándola, probablemente, digo yo, Andrew Wylie debe tener un grupo de abogados para cumplir esa encomienda. La de cumplir la tarea de abrir las fauces y cerrarlas con fruición. Ante ello, si bien festejo que muchos editores y escritores respalden a Pre-Textos, como lo evidencia la reciente “Carta Abierta: Apoyo de escritores, traductores, editores & periodistas a Editorial Pre-Textos”, promovida por la revista y editorial Buenos Aires Poetry, y la carta certificada que Manuel Borrás le envió a Louise Glück, con la “pequeña esperanza” de que la Nobel intervenga, y quizás todo tenga un final “justo”, a mí se me ocurre invitar a abogados especialistas en el mundo editorial, para que asesoren, ayuden y cierren filas entorno a “los Pre-Textos”, con el fin de intentar protegerlos de las fauces de El Chacal que amenaza devorarlos.

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