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Luego de que Castañeda la registrara el pasado 4 de julio, la Guala se ha reportado otras cuatro veces más. Foto: Camilo Castañeda/ Humedales de Bogotá. - Foto: (Humedales de Bogotá. Foto: Camilo Castañeda

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Así es la Guala Sabanera, ave que ahora se encuentra en los humedales de Bogotá

La Guala, también denominada Aura Sabanera, fue registrada por primera vez en Bogotá en el humedal Meandro del Say, a mediados de este año. Esta ave de la región neotropical llama la atención por su tamaño y habilidades en la localización de alimento.

Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Los humedales, terrenos húmedos y cunas de biodiversidad, son vitales para la supervivencia humana. 

Entre sus funciones más importantes se destaca la de ser reguladores del ciclo hídrico, pues previenen las inundaciones y funcionan como reservorios de aguas. También mejoran la calidad del aire, retienen el polvo, regulan la temperatura y producen oxígeno. 

Según explica la Fundación Humedales de Bogotá, son considerados espacios pedagógicos, pues “invitan a la contemplación, la reflexión y la calma, son aulas vivas para el aprendizaje, áreas de recreación pasiva, generadores de conocimiento e investigación”.  De igual forma, “generan el rescate de la identidad territorial y la identidad cultural, nos transportan a épocas ancestrales y nos recuerdan de dónde venimos y para dónde vamos”, señalaron. 

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De estos entornos vitales, sin duda, las aves son las propietarias absolutas. Una de estas es la Guala Sabanera Cathartes burrovianus, un ave que hasta este año, no se había registrado en los humedales de Bogotá y que hoy en día puede observarse en tres de estos. 

La Guala, también denominada Aura Sabanera, fue registrada por primera vez en el humedal Meandro del Say, ubicado en la localidad de Fontibón, a mediados de este año. Quien hizo el avistamiento fue Camilo Castañeda, un ciudadano que envió el reporte a la Fundación Humedales Bogotá. 

Esta ave carroñera, que normalmente se registra hasta los 1.000 metros sobre el nivel del mar, llama la atención por su tamaño, pues mide 54 centímetros de largo, pesa 1 kilogramos y tiene una envergadura de 150 a 165 centímetros.

Luego de que Castañeda la registrara el pasado 4 de julio, la Guala se ha reportado otras cuatro veces más. Foto: Camilo Castañeda/Humedales de Bogotá.

Su cuerpo es negro y su cabeza, con ausencia de plumas, es de color naranja predominante, con espacios de color azul o rojo.

Dentro de las habilidades con las que cuenta, se destaca la localización de cadáveres con la vista y el olfato, una destreza poco común entre las aves. 

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Es, además, una especie de la región neotropical, y su población se extiende desde México (sureste), pasando por Centroamérica, hasta el norte de Argentina y Uruguay. 

En Colombia, se ubica en el Valle del Cauca, en el Valle del Patía, y en el valle bajo y medio del Magdalena. Vive principalmente en sabanas húmedas. También en manglares y bosques riparios. Es decir, en los bosques ligados a la ribera de un río.

Luego de que Castañeda la registrara el pasado 4 de julio, la Guala se ha reportado otras cuatro veces más, según informó la Fundación Humedales de Bogotá.

En el humedal Jaboque, ubicado en la localidad de Engativá, a finales de julio, fue fotografiada esta especie, perchada sobre un tronco de una cerca.

Tres meses después, una pareja de auras sabaneras fue registrada en el humedal Meandro del Say, sobrevolando los pastizales. 

También en octubre, María Camila Fierro, bióloga de manejo de fauna egresada de la Universidad Nacional, registró a esta ave en el humedal de Tibabuyes. De hecho, ese mismo día, Fierro hizo el primer registro del falaropo tricolor en un cuerpo de agua de la ciudad. Otro hallazgo sin precedentes. 

Un llamado a la protección

Para cuidar estos ecosistemas, la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR) realizó un llamado a la protección de los humedales, a los cuales considera determinantes ambientales para todo el ordenamiento territorial, en estas fechas decembrinas y de vacaciones.  

La Corporación pidió a los ciudadanos abstenerse de arrojar escombros y desechos y, de paso, a las empresas que usen productos amigables, de tal manera que las descargas que realicen no afecten estas estructuras ecológicas.

En la jurisdicción de la CAR Cundinamarca, el área que concentra el mayor porcentaje de humedales es la cuenca del río Bogotá. Foto: Secretaría de Ambiente.

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Asimismo, la CAR destacó que los humedales “hospedan especies de flora como enea, helecho o Junco; y de fauna como: peces, aves, reptiles (como cocodrilos y caimanes), anfibios (como las ranas), insectos e invertebrados”. 

Por último, el ente recordó que las sanciones por descargar elementos contaminantes en el humedal pueden ser desde la imposición de medidas de suspensión de vertimientos, hasta el cobro de multas que varían de acuerdo con el grado de afectación generado.