OPINIÓN

Juliana del Sol Bastidas

El árbol chino, una guía rápida para entender el camino hacia el futuro

Entender la lógica histórica, política y económica de China no es solo un ejercicio de análisis internacional. Surge como una necesidad para preguntarse, desde Colombia, qué tanto estamos preparados para pensar el país a largo plazo y asumir el futuro como una decisión colectiva.
31 de diciembre de 2025, 8:31 p. m.

Si quiere saber cómo será el mundo dentro de cincuenta años, no necesita una máquina del tiempo. Basta entender el funcionamiento de China a lo largo de su historia. En ese punto, surgen las preguntas, ¿qué es China y por qué despierta al mismo tiempo admiración y recelo?

Pensarla como un árbol ayuda a entenderla. Sus raíces son milenarias, su tronco es sólido y sus hojas se expanden a una velocidad que roza lo inverosímil. En esa estructura se explica la innovación, el desarrollo y la competitividad que hoy la proyectan como el futuro.

Hay un punto que muchos olvidan cuando hablan de China, como si fuera una sorpresa reciente. Esta civilización no se volvió moderna de un día para otro. El primer emperador de la dinastía Qin no solo consolidó el territorio, sino que estandarizó leyes, medidas, pesos, escrituras y hasta el ancho de las carreteras. Hace miles de años, ciudades como Xi’an ya funcionaban como laboratorios de ciencia, logística y administración estatal. Para el resto del mundo eran ciudades antiguas; para ellos eran centros de innovación. Por eso hablar de China como un país emergente no es impreciso, es no entender su historia.

Luego está el tronco, firme y coherente. ¿Qué pasaría si el Estado funcionara como un sistema nervioso central con un proyecto de largo aliento? Un empresario local me lo dijo sin rodeos. Nadie entiende del todo a nuestro gobierno, pero gracias a ese gobierno existen nuestras empresas. Desde Pekín se garantiza estabilidad al evitar que las decisiones estratégicas dependan del vaivén político. Se definen prioridades industriales, se orienta la inversión pública y se conecta al sector privado con una visión nacional que no cambia cada cuatro años.

Y están las hojas, extendidas hacia el mundo. Shanghái no tiene comparación en su nivel de integración internacional. Allí conviven una de las bolsas financieras más grandes del planeta, el puerto con mayor movimiento de contenedores y una presencia multinacional contundente. Es el punto de contacto más visible entre China y el resto del mundo. Es donde China respira al planeta y donde el planeta empieza a respirar su futuro.

Pero este árbol no creció solo. Tuvo jardineros.

El emperador Qin sentó las bases de un Estado organizado. Dos mil años después, Mao Zedong lo convirtió en un país soberano e independiente. Y Deng Xiaoping lo transformó, una vez más, en potencia económica y tecnológica. Cada uno entendió su momento histórico y actuó en consecuencia.

En 1979, Deng tomó una decisión que hoy parece obvia, pero entonces fue disruptiva. Eligió Shenzhen, en ese momento una ciudad pesquera, como puerta de conexión con Occidente. La lógica era sencilla y brillante. Crear un laboratorio en el que China pudiera aprender del mundo para luego competir con él. Así nació uno de los mayores polos tecnológicos del planeta, cuna de empresas como Huawei, Tencent o BYD, y de innovaciones que hoy usamos casi sin notarlo.

¿Y qué significa todo esto para Colombia?

Cuando la política y la economía reman hacia el mismo lado, el crecimiento deja de ser una promesa y se convierte en realidad. Colombia no necesita copiar el modelo chino, pero sí necesita líderes, empresarios y ciudadanos capaces de pensar el país más allá del corto plazo y proyectarlo hacia el futuro.

Porque si algo enseña el árbol chino es que la infraestructura sostiene el desarrollo, que la visión de Estado debe sobrevivir a los ciclos políticos y que las alianzas estratégicas no se negocian desde la ideología, sino desde la inteligencia económica. Si Colombia planea a cuatro años mientras China lo hace a cuarenta, el futuro no es un destino sino una decisión.

Juliana del Sol Bastidas es General Manager de Colcda SAS



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