FÍSICA | 2018/06/12

Los futboleros lo llaman ‘chanfle’, los especialistas: efecto Magnus

Y otros le dicen tiro con comba. Como aquel de Roberto Carlos contra Francia en un amistoso de 1997. El fútbol es una ciencia y un físico nos lo prueba.

Es 1997 y el lateral brasileño Roberto Carlos cobra un tiro libre contra Francia en un partido amistoso. Su potente zurdazo envía el balón por un lado de la barrera y, como por arte de magia, describe una curva en su trayecto, recupera su rumbo e infla la valla del calvo Fabien Barthez. Desde entonces este disparo se conoce como ‘el gol imposible’. Aunque de eso no tiene nada si uno se pone en los pies, no de un futbolista, sino de un físico.

“Lo que denominan ‘chanfle’ es básicamente el efecto Magnus”, explica Jorge Caro, físico de la Universidad Nacional, para referirse a ese disparo mágico que hace maravillas. Caro vivió toda su infancia acompañado de fútbol. Graduado en 2016 y a punto de terminar una maestría en Física Médica en la misma universidad, divide su tiempo entre dictar clase en las noches y trabajar como técnico de seguridad radioactiva durante el día.

Saber cómo y por qué un balón se mueve de una forma o de otra no le resta gracia a su deporte favorito porque “hay cosas predecibles, como que el Real Madrid siempre va a ganar con trampa”, bromea Caro, pero “los futbolistas no juegan pensando en energía cinética, velocidad y ángulo, sino intuitivamente”, lo que cubre de incertidumbre todas las jugadas. Aunque, eso sí, recomienda que “los arqueros deberían pasar por un cursito de física básica”.

Por eso, para arqueros y aficionados por igual, Jorge nos explica algunos de los fenómenos físicos evidentes en el fútbol, con la condición de que se recuerde la máxima: “La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma”.

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