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| 10/3/2015 10:00:00 PM

Evo, el interminable

La propuesta de permitir dos veces consecutivas la reelección abre la puerta para que Morales se quede indefinidamente en el poder.

Bolivia: Evo se quedaría indefinidamente en el poder Evo se suma a la lista de gobernantes latinoamericanos obsesionados con permanecer en palacio. Foto: A.P.
La Asamblea Legislativa boliviana aprobó por mayoría de dos tercios de los votos, a instancias de los movimientos populares, una reforma parcial de la Constitución para permitir que Evo Morales vuelva a postularse en las elecciones de 2019, reforma que deberá ser aprobada por un referéndum a realizarse el 21 de febrero de 2016. De ser confirmada la propuesta, el primer presidente indígena del continente podría estar en el poder casi 20 años, si es que por el camino no se le atraviesa un nuevo ‘articulito’.

Evo asumió por primera vez en 2006, tras ganar las elecciones por el Movimiento al Socialismo (MAS), con un 53,7 por ciento de los votos. Pero tras la reforma de 2009, se considera que su primer periodo bajo la nueva Constitución, cuando Bolivia se refundó como “Estado plurinacional”, transcurrió entre 2010 y 2015. De esta manera la primera reelección corresponde al periodo 2015-2020, y la segunda será la del quinquenio 2020-2025.

La idea de la reelección indefinida resurgió con fuerza en este siglo, a partir del advenimiento de los gobiernos llamados progresistas o populistas. Hugo Chávez en Venezuela, cuyo mandato se inició en 1999, seguiría gobernando, de no haber mediado la muerte; Rafael Correa ejerce el poder desde 2007 en Ecuador; Néstor y Cristina Kirchner se mantuvieron 12 años en la Casa Rosada y terminan su ciclo por la muerte del primero.

Los movimientos sociales bolivianos que impulsan la nueva reelección consideran que no se atenta contra la democracia, porque la propuesta será sometida a un referéndum para que decida “el soberano”. También argumentan que en Europa, el español Felipe González gobernó 14 años entre 1982 y 1996, y que la alemana Angela Merkel, en el poder desde 2005, va a llegar hasta 2020. “Alemania, como ejemplo de democracia occidental, no es cuestionada porque su actual presidente se vuelva a presentar el próximo año para ser reelegida”, se queja el analista Alfredo Serrano en el sitio público.es. Olvida, por supuesto, que las europeas son democracias parlamentaristas, cuya arquitectura institucional está preparada, con un sistema independiente de pesos y contrapesos, para la eventualidad de un liderazgo demasiado prolongado.

Al respecto, Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, dijo a SEMANA: “Hay que distinguir dos tipos de reelección. La que solo permite dos periodos, como en Estados Unidos, y la indefinida, que es la que se está desarrollando en Bolivia. Es muy peligrosa, pues permite al Ejecutivo acumular ventajas electorales, especialmente donde no hay un buen control de los gastos de campaña, ni una Rama Judicial que controle el uso de recursos del Estado. La reelección indefinida convierte al sistema político en un instrumento de personalismo en el poder”.

Morales tiene a favor el desempeño económico, pues Bolivia ha tenido un crecimiento promedio del 5 por ciento durante sus mandatos, redujo la pobreza del 38,7 por ciento en 2005 al 17,8 por ciento actual, triplicando el tamaño de su economía y los ingresos por habitante en el mismo periodo y fue el país latinoamericano que más creció en 2014 (5,5 por ciento). A ello se suma el éxito obtenido cuando la Corte Internacional de Justicia de La Haya se declaró competente para analizar la exigencia boliviana, frente a Chile, de una salida al mar, ese anhelo que existe desde que perdió la guerra del Pacífico en 1879.

Una cosa y otra, junto con sus fuertes políticas asistencialistas, hacen de Evo un presidente-candidato invencible. Pero ya muchos claman contra el resultado: la dictadura de las mayorías. Este fenómeno típico del populismo anquilosa generaciones enteras de líderes y afecta gravemente a la democracia, definida precisamente como el espacio en que todas las posturas del debate tienen igualdad de oportunidades, así sean las de las minorías. Daniel Zovatto, director regional para América Latina y el Caribe del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral  (Idea), escribió la semana pasada en la revista Estrategias & Negocios: “Algo anda muy mal cuando en una democracia un presidente se considera tan indispensable como para cambiar la Constitución con el objetivo de continuar en el poder”.

El viernes, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) rechazó la consulta de la reforma por no cumplir algunos requisitos formales, pero la Asamblea Legislativa tiene cinco días para subsanar los errores. Más allá de esos aspectos procedimentales, lo cierto es que la reelección de Evo se ve en el horizonte.

EDICIÓN 1888

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