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| 12/21/2003 12:00:00 AM

China en el año de la cabra

La dirigencia de Beijing hizo un esfuerzo por luchar contra la corrupción y cerrar las crecientes diferencias sociales en un año particularmente movido.

China en el año de la cabra La nave Shenzou V llevó al espacio a Yang Liwei (abajo) el 15 de octubre.
Este año, regido por la cabra en el zodíaco chino puso a prueba la capacidad china de adaptarse a circunstancias difíciles. Aunque sorteó los principales obstáculos, persisten graves contradicciones internas y externas que deben enfrentarse con una mezcla de audacia y prudencia.

En 2002 el XVI Congreso del Partido Comunista eligió una nueva generación de líderes con sólida formación política, con Hu Jintao a la cabeza y Wen Jiabao como su segundo, empeñados en revisar el modelo de desarrollo. Años de crecimiento acelerado dejaron una China boyante, pero con graves desigualdades: preponderancia del minifundio agrícola, 65 por ciento de población rural y un ingreso per cápita que no alcanza los 1.000 dólares. El 35 por ciento de la población consume el 60 por ciento de los bienes y servicios. Es necesario extender los beneficios del modelo a otros grupos, sobre todo a los campesinos.

Desde el principio Hu y Wen llamaron la atención sobre las brechas y las tensiones sociales, en un discurso que reedita la ética maoísta de "servir al pueblo, trabajo duro y vida sencilla". Hu pidió que los líderes tuvieran una vida discreta y se abstuvieran de usar el balneario de Beidahe, donde pasaban vacaciones con sus familias a costa del erario.

La rectificación del estilo de trabajo se tradujo en políticas severas contra la corrupción oficial. Un ex congresista y un vicegobernador fueron ejecutados por corrupción. Otro alto funcionario fue condenado a muerte con período de prueba de dos años, cuatro más a cadena perpetua y cientos de dirigentes corruptos fueron expulsados del partido, destituidos y despojados de por vida de sus derechos políticos.

El enriquecimiento en una economía abierta pero inmadura en la regulación y con sistemas de control institucionales débiles, fue el caldo de cultivo de la corrupción oficial. El esfuerzo del liderazgo está dirigido a hacer de su vida un modelo de conducta, a atacar con severidad los casos aberrantes y a diseñar marcos legales eficientes. Hu Jintao sabe que por los compromisos de China con la OMC la apertura es inevitable y que esto implica tanto oportunidades de negocios como fuentes de corrupción que si no se controla, terminará minando sin remedio la legitimidad del Partido Comunista.

Otro efecto sucedáneo del modelo es el deterioro ambiental, que fue por donde vino el golpe más devastador de 2003. Años de desarrollo acelerado sin compasión con el medio ambiente, que Jean Oi llamó "desarrollo sucio", y sin un sistema de salud sólido, apareció el sars, una enfermedad respiratoria atípica que llevó a medidas tan extremas de control de los flujos de población y de comportamiento de los habitantes, que ciudades como Beijing parecían sometidas a un sitio militar. El gobierno actuó con rapidez y en dos meses la enfermedad fue controlada sin mayores efectos económicos, pero con serias consecuencias sociales.

China siguió siendo el primer receptor de inversión extranjera del mundo. En septiembre sus reservas superaron los 380.000 millones de dólares y el comercio exterior pasó de los 600.000 millones. Pero la demanda estuvo deprimida en parte por la concentración del ingreso. La apertura de mercados, la crisis de las empresas estatales y la abolición de la provisión obligatoria de empleo por el gobierno causa que cada año salgan a buscar trabajo dos millones de universitarios que se suman a 200 millones de campesinos cesantes. La economía tiene que generar casi 15 millones de empleos anuales, algo muy difícil con una demanda deteriorada.

China busca incrementar la demanda con una fórmula ensayada desde 1992, la 'política fiscal activa', basada en la inversión pública, pues la privada no genera suficientes empleos. Por eso, desarrolla unos faraónicos proyectos de infraestructura, cuatro entre los 10 más grandes del mundo, con inversiones entre 19.000 millones y 56.000 millones de dólares. Con la construcción del tren Qinghai-Tíbet, el proyecto de desviación de agua del sur al norte, de transferencia de hidroenergía y la red de gasoductos del oeste al este, no sólo se busca generar empleo sino remediar desequilibrios estructurales entre el campo y la ciudad, el interior y la costa y el oeste y el este.

Una grave laceración para el orgullo nacional fue un caso de prostitución, erradicada en 1949, pero que resurgió con la apertura. En septiembre, turistas japoneses protagonizaron una orgía con 200 prostitutas. La reacción china fue radical, Japón presentó excusas, un gerente de hotel y el proxeneta fueron condenados a cadena perpetua, cerca de 20 personas más a prisión de hasta 15 años y varios funcionarios destituidos por negligencia.

La herida fue paliada en octubre cuando se puso en órbita una nave tripulada que elevó el patriotismo a puntos comparables con la fundación de la República Popular, el triunfo en Corea o el desarrollo de la bomba atómica. China llegó tarde 40 años a la carrera espacial, pero llegó. Cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik, Mao dijo que no importaba que Occidente fuera primero en el espacio, pues eso no cambiaba el hecho inalterable de que "el Sol sale por el oriente".

En el último trimestre China tuvo que mostrar los dientes en el delicadísimo tema de Taiwan, por una ley de referéndum para cambiar la constitución en la que Beijing vio pasos hacia la independencia. Wen Jiabao y Hu Jintao advirtieron a los taiwaneses que estaban al borde del abismo de la confrontación militar.

Los taiwaneses no hubieran dado ese paso sin el respaldo norteamericano. Por eso, Beijing dirigió la presión hacia la Casa Blanca para que rechazara cualquier iniciativa taiwanesa que condujera a la separación. Al principio los norteamericanos fueron medias tintas, pero en la visita del premier Wen Jiabao a Washington en diciembre 9, George Bush emitió una declaración satisfactoria para los chinos, después de que Wen dejó claro que China no estaba para juegos: "El primer día de la independencia de Taiwan será el primer día de la guerra", dijo.

En el campo internacional China aumentó su participación en los asuntos de mayor importancia. Estados Unidos quiere un mundo unipolar y China está empeñada en debilitar ese esquema. Esto lo busca asumiendo el papel de mediador en grandes temas internacionales como Corea, o el diálogo Norte-Sur. A Estados Unidos no le gusta una China poderosa, pero la necesitan como puente con Kim Jong Il y como vocera del Tercer Mundo para resolver las diferencias evidentes en la conferencia de Cancún. China también busca fortalecer escenarios multilaterales como Naciones Unidas, Ansea, el Foro de Boao para Asia y la Conferencia de Shanghai de cooperación con Rusia y Asia Central, a la vez estrecha lazos con Rusia y la Unión Europea.

Para China, mientras más foros multilaterales fuertes haya, menor será el espacio del unilateralismo. De ahí la importancia del restablecimiento del poder del Consejo de Seguridad, luego del golpe mortal de Estados Unidos que lo calificó de "irrelevante", en el tema de Irak.

Pero Estados Unidos continúa siendo la superpotencia mundial y la política unilateral sigue siendo su nota principal en medio ambiente, comercio, seguridad, carrera armamentista, etc. China necesita estabilidad en el mundo para concentrarse en su desarrollo, pero la tarea no es fácil cuando el principal actor mundial va en contravía, incrementando las tensiones. Hoy China tiene fricciones con Estados Unidos en todos los puntos de la agenda, por eso el abanico de conflictos estuvo variado: revaluación del renminbi, control de armas, balanza comercial, Taiwan, Tíbet, derechos humanos, apertura comercial.

El año de la cabra dejó un mundo inestable, en el que hay que moverse como en una cristalería. China necesita actuar con creatividad y audacia, pero con prudencia. El problema es que 2004 será regido por el mono. Imaginémonos un mono en una cristalería. O peor que eso, porque con Estados Unidos, el que queda dentro de la cristalería es un orangután.

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