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| 1/6/1997 12:00:00 AM

EL FIN JUSTIFICA...

EL EXITO DE LA DEFENSA DEL FUNCIONARIO SCHMIDBAUER EN EL PARLAMENTO ALEMAN DEMUESTRA EL NIVEL AL QUE HA CAIDO LA IMAGEN DE COLOMBIA.

EL FIN JUSTIFICA... EL FIN JUSTIFICA...
El miercoles pasado el ministro de Seguridad de Alemania, Bernd Schmidbauer, declaraba ante el Bundestag que el caso de la liberación de Brigitte Schoene en Colombia había sido una acción humanitaria y que él volvería a recurrir a "métodos no convencionales" cuantas veces fuera necesario para preservar la integridad y la vida de ciudadanos alemanes que se encontraran en peligro en el exterior. Uno de los noticieros de televisión de la noche editó sobre esas palabras de Schmidbauer el rostro de un parlamentario asintiendo en silencio con la cabeza al planteamiento.Una emisora improvisó ese mismo mediodía una encuesta callejera: entre seis alemanes preguntados sobre si estaban de acuerdo con lo actuado por Bonn en Colombia a través del ex agente Werner Mauss, cinco aprobaron y solo uno se manifestó en contra.
El fin justifica los medios: el argumento central de Schmidbauer encontró suelo fértil en el Parlamento alemán. Incluso los más enconados opositores al gobierno conservador de Helmut Kohl se mostraron de acuerdo, en los días previos al debate, con que Bonn tiene el deber de hacer lo que esté a su alcance para salvar la vida de alemanes en el exterior.
Y aunque tanto los socialdemócratas _la oposición más fuerte_ como los verdes _la más aguerrida_ habían introducido el tema en el orden del día para pedir la cabeza de Schmidbauer, ese miércoles parecía que a todos se les hubieran comido la lengua los ratones. Mauss, dicho sea de paso, significa 'ratón' en alemán. Ni unos ni otros repitieron tampoco ante el Bundestag sus anteriores declaraciones a la prensa, en el sentido de que por este escándalo debían responder el ministro de Relaciones Exteriores Klaus Kinkel y hasta el propio canciller Kohl.
Reacción en los medios
El tono lo había dado el portavoz gubernamental Peter Hausmann tres días después de la detención en Colombia del 'agente privado' Werner Mauss. Bonn estaba dispuesto en el futuro a seguir aplicando "métodos no convencionales" en estos casos, cuando un gobierno no esté en condiciones de salvaguardar la seguridad de las personas.
Las seis horas de intervención de Schmidbauer el miércoles _en la mañana ante la sesión secreta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento, en la tarde durante la sesión de interpelaciones de la plenaria del Bundestag_ catapultaron el caso Mauss a las primeras planas de los noticieros y diarios alemanes y a las secciones editoriales. El tema, hasta entonces, no había tenido mayor acogida en los medios.
Pero después de la intervención de Schmidbauer la discusión se centró en aspectos secundarios: si es Schmidbauer el que debe decidir que un fin es lo suficientemente 'bueno' como para justificar los medios. Hasta dónde llegarían los límites de los "métodos no convencionales". Si el controvertido Werner Mauss era la persona indicada para ejercer como mano derecha de Bonn cuando se trataba de misiones en la frontera, casi al margen de la ley. Si Schmidbauer ha violado con sus actos alguna ley alemana (no de otro país, eso ni siquiera se pone en consideración). Si el político de la Unión Demócrata Cristiana se ha extralimitado en sus funciones, asumiendo poderes y responsabilidades que no le corresponden. O si actuaba cumpliendo instrucciones superiores.El que puso el dedo en la llaga fue un periódico de provincia, el Neue Oshabrücker Zeitung : "Schmidbauer recibió elogios de todos los sectores por la liberación de rehenes y las correspondientes intermediaciones suyas en el Medio Oriente, una vez que la liberación resultó exitosa. Y eso a pesar de que los iniciados sabían desde hacía tiempo que también en ese caso el agente privado Werner Mauss tenía la mano metida. Y ahora resulta que en Colombia, donde se trataba también de liberar a alguien de ciudadanía alemana que estaba en manos de terroristas, de pronto se considera sospechosa la ayuda de Mauss. Tal vez la apreciación sería muy distinta si Mauss no hubiera sido capturado en Medellín en circunstancias tan espectaculares".

El escándalo anteriorLa franja gris en la que suele moverse Schmidbauer, entre el límite de la ética democrática y legal y la obtención de resultados, sirve para que su actividad sea la comidilla de la prensa y motivo de publicidad para sus adversarios políticos. El sabe que lo único que no puede permitirse es el fracaso ni el error. Y con la detención de Mauss en Colombia, Schmidbauer ya suma en su hoja de vida dos escándalos oscuros. El anterior _considerado mucho más grave que éste_ fue el caso del contrabando de plutonio ruso, y también se vio involucrado un colombiano, Justiniano Torres, quien se encuentra preso en Francfort. El contrabando habría sido escenificado también por el ministro alemán para demostrar públicamente las fisuras en la seguridad atómica de la ex Urss.
Primero el uno, y ahora el otro, ambos escándalos han hecho perder credibilidad a los servicios secretos alemanes. Hoy muchos dudan en Alemania de la utilidad de estas instituciones después de la guerra fría, que deberían, se dice, circunscribirse a la persecución del espionaje industrial y de la delincuencia organizada.
Schmidbauer es considerado una personalidad vanidosa que, cuando acompaña a Kohl en sus desplazamientos al exterior, gusta de sentarse en las filas traseras del avión del canciller, donde viaja la prensa, para contarles a los reporteros anécdotas de sus hazañas. Conocido por su dureza con la oposición, ahora llamó la atención el tono casi sentimental con el que buscó ablandar los corazones de sus contradictores. Pareciera como si esta vez la crítica previa al debate hubiera logrado afectarlo, y que el caso Mauss hubiera llegado a ponerlo en aprietos. Mauss era para Schmidbauer el agente más eficaz para ejecutar trabajos sucios, aunque tenía el grave defecto o la gran ventaja, de acuerdo con las circunstancias, de que actuaba fuera de control.
En todo caso Schmidbauer quedó relativamente mal parado en Alemania, básicamente debido a sus actividades de intermediación entre el gobierno de Samper y el ELN. Sólo la vanidad de este hombre habituado a las mieles del éxito, a quien le gusta que los llamen 'el 009 alemán', puede explicar que haya aceptado la propuesta de Mauss de participar en el acercamiento hacia el diálogo interno colombiano. Mauss por la probable iniciativa del ELN le sirvió a Schmidbauer en bandeja la posibilidad de lucirse consiguiendo una paz en Colombia, y Schmidbauer cayó en la trampa. Colombia no hace parte de las prioridades de la política exterior de Bonn, ni siquiera en América del Sur, donde el gobierno germano se interesa más por los países del Mercosur. Para poner lo dicho en cifras, toda la exportación legal a Colombia equivale al 10 por ciento de las ventas de la Siemens, que es solo una de las grandes empresas de Alemania.
Nada de memoriasLa Iglesia Católica alemana, entretanto, está furiosa por el hecho de que se la haya relacionado con los intentos de intermediación de Mauss. Un periodista alemán que conoce muy bien el castellano le dijo a SEMANA que "la gente bien en Alemania sabe que a Mauss no se le debe tocar ni siquiera con pinzas".
Sobre la intermediación, el diario Kölnische Rundschau editorializó: "Esto sí en verdad se sale del resorte de sus funciones, y ocurrió únicamente debido a que el ambicioso ministro no parece conformarse a largo plazo con el hecho de tener que actuar de manera encubierta". El diario agrega que la cosa no amerita la renuncia de Schmidbauer, pero sí un jalón de orejas.
El mismo jueves el Frankfurter Allgemeine Zeitung, al que se considera el más fiel vocero gubernamental, pretendió cerrar la discusión. Para el diario, Schmidbauer no tiene por qué limitarse a coordinar los servicios secretos; sus tareas pueden ir más allá, y en eso están de acuerdo sus jefes, el ministro de la Cancillería, y el propio Kohl: "Ocuparse de los alemanes que estén secuestrados en el exterior o de la petición colombiana de prestar buenos oficios en el conflicto con los narcotraficantes no son cosas que estén por definición más allá de sus competencias legales ni de su misión política".
Y en fin de cuentas, como advirtió un politólogo por televisión, en este momento lo importante es que los políticos alemanes deben estar trazando estrategias para lograr lo principal que les preocupa ahora. Que a Mauss no se le vaya a ocurrir ni de riesgos ponerse a escribir sus memorias desde la cárcel colombiana donde se encuentra.

EDICIÓN 1879

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