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| 12/21/1987 12:00:00 AM

EL JUICIO A LEHDER

Fiscal y defensores afilan las uñas durante la primera semana del juicio al capo colombiano.

EL JUICIO A LEHDER EL JUICIO A LEHDER
La semana pasada, la atención de los norteamericanos se centró no solamente en la política interna del país, sino en dos noticias relacionadas con el narcotráfico. El jueves se anunció que se había logrado la captura del mayor cargamento individual de cocaína de la historia, en un contenedor maritimo procedente de Honduras. Aunque no hubo capturas, se presume que tras las 4 toneladas del alcaloide podría estar el narcotraficante hondureño Juan Ramón Matta Ballesteros, el mismo que se escapó de la cárcel modelo de Bogotá, y que posteriormente fue capturado y liberado por las autoridades de su país.
Pero ese anunció no hizo más que caldear la expectativa reinante por el inicio del juicio a Carlos Lehder.
El juicio se inició luego de 5 semanas y media de agotadoras entrevistas para seleccionar un jurado imparcial. En últimas, 9 mujeres y 3 hombres se escogieron entre 118 candidatos.
La nota característica de las audiencias ha sido la ausencia de medias tintas. Si por una parte el fiscal Robert Merkle no vacila en calificar al reo de aspirante a " Rey de la coca", uno de sus defensores, Edward Shohat, lo considera un exitoso empresario turístico y se declara orgulloso de defender a tan perfecto caballero.
A semejante expectativa contribuye no solamente la historia novelesca del propio Lehder, sino también la imagen apocalíptica que el fiscal le ha querido dar a todo el asunto, al afirmar que Lehder tenía, entre sus objetivos prioritarios, la desestabilización de la sociedad estadounidense, a la que odiaba por decadente y corrompida. El funcionario ha hecho hincapié en las declaraciones que dio Lehder a la televisión española, en las que afirmó que la cocaína era un arma más contra el imperialismo norteamericano. También ha insistido en las conexiones de la guerrilla con el narcotráfico, y en particular en las sindicaciones que se hacen a Lehder de haber tenido que ver con el ataque al Palacio de Justicia en Bogotá.
Por su lado, aparte de las consabidas alabanzas a la cultura y al carisma de Lehder, los defensores han basado sus alegatos en el hecho de que la mayoría de los testigos presentados por el gobierno, o han tenido que ver en el pasado con el tráfico de cocaína, o son reos que se encuentran cumpliendo sus condenas. Según la defensa, el jurado debería prestarle muy poca credibilidad a testimonios conseguidos mediante promesas de reducción y eliminación de condenas, y hasta amenazas oficiales. "Nuestro gobierno está convirtiendo este juicio en una feria de perdones", afirmó uno de los defensores, el cubano José Quiñón.
Por ahora, la mayor atención se ha centrado sobre la declaración de George Jung, un ex hippie de 46 años, que a principios de los 70 compartió su celda con un Lehder joven y de aspecto aniñado. Según Jung, a quien describe como un exponente típico del idealismo de los años 60 , Lehder desde esa época le expresó sus intenciones de crear un imperio de distribución de cocaína. Jung declaró que puso en contacto a Lehder con la red de distribuidores de marihuana de California, con la cual el colombiano habría iniciado su actividad delictiva . En un giro espectacular de su declaración, Jung llegó a afirmar que Lehder le había confiado en Bogotá, años más tarde, que tenía excelentes relaciones con el líder cubano Fidel Castro, y que pensaba apoyar el grupo guerrillero M-19.
Ante la agresividad del fiscal Merkle, los defensores han desplegado idéntica actitud. Pero no deja de causar curiosidad la personalidad misma de quienes aceptaron el comprometedor encargo de representar a quien ha sido calificado de enemigo público número uno de la sociedad norteamericana. Se trata de dos abogados que recientemente se asociaron y que tienen la especialidad de defender personas relacionadas con el tráfico de drogas: Edward Shohat y José Quiñón. Shohat es un hombre de 40 años, de origen judío que defendió a Hernán Botero Moreno, el primer extraditado colombiano a los Estados Unidos, que fue condenado a 30 años de prisión por lavado de dólares provenientes del narcotráfico. A pesar de su origen racial y de declararse sionista, Shohat no cree en la supuesta admiración de Lehder hacia Adolfo Hitler. Comenzó su carrera como defensor de quienes eludían el servicio militar en la época de Vietnam y hasta hace poco fue miembro de una de las firmas más importantes de abogados de Miami, de la que se retiró para asociarse con José Quiñón. Quiñón es un cubano de 38 años que llegó a los Estados Unidos a los 12. Allí estudió derecho en la Universidad Rugers, fue fiscal asistente del estado de la Florida e inició su carrera como abogado litigante en 1983. Desde hace 7 meses tanto Quiñón como su socio le han dedicado todo su tiempo a su cliente más importante. No es para menos si se tiene en cuenta la importancia del negocio. Para aceptar la defensa de Lehder, sin embargo, se necesita algo más que un reto profesional.
Aunque ninguno ha querido mencionar sus honorarios, en círculos legales de la Florida se considera que no podrán estar por debajo de los US$ 2 millones.

EDICIÓN 1879

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