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Con la cruz al hombro: escándalos en la Iglesia Católica tocan al papa Francisco

Los señalamientos contra los jerarcas católicos por ocultar las denuncias sobre abuso sexual, llegaron por primera vez al máximo líder de la Iglesia por supuestamente haber ignorado las advertencias sobre las conductas inapropiadas de un cardenal estadounidense. El sumo pontífice prefirió no pronunciarse sobre la acusación.


Aunque el papa ha reaccionado con firmeza a las denuncias sobre casos de pederastia en la Iglesia, hoy se encuentra en una encrucijada. Elegido hace cinco años para hacer cambios en una Iglesia sacudida por los escándalos, el primer papa latinoamericano de la historia encara las críticas internas de obispos y cardenales para que tome medidas concretas contra la pedofilia y sus encubridores.

Sin embargo, para muchos, inclusive dentro de la Iglesia, la respuesta del sacerdote ha sido insuficiente pese a que en los últimos meses el pontífice ha intervenido varias veces para remover, apartar y alejar prelados, entre ellos a varios cardenales, acusados de encubrir curas pedófilos en el curso de su carrera eclesiástica.

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Por eso, no sorprende que el llamado cáncer de la pederastía en la Iglesia fuera el tema central de la primera visita de un papa en casi 40 años a Irlanda, país donde estallaron los primeros escándalos. El viaje se conviritió en uno de los más difíciles del religioso, pues coincidió con las acusaciones del arzobispo Carlo Maria Vigano, exembajador del Vaticano en Estados Unidos, quien a través de una carta a Francisco lo señaló de haber anulado las sanciones contra el cardenal pese a las acusaciones de "comportamiento gravemente inmoral" contra él.

Francisco no juzgó necesario comentar las graves acusaciones vertidas contra él en un texto, según el cual el pontífice habría encubierto durante su mandato la actuación del cardenal estadounidense Theodore McCarrick, acusado públicamente en julio de abusos sexuales. 

"No diré ni una palabra sobre eso. Creo que el comunicado habla por sí solo", declaró el pontífice, al ser preguntado en el avión que lo llevaba de vuelta a Roma tras su visita a Irlanda. 

Un exembajador del Vaticano en Washington, el arzobispo Carlo Maria Vigano, acusó en una carta abierta publicada este fin de semana al papa Francisco de haber anulado las sanciones contra el cardenal McCarrick y de haber ignorado las advertencias internas sobre el comportamiento de carácter sexual del cardenal con jóvenes seminaristas y párrocos. 

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"Leí esta mañana ese comunicado", declaró el papa a los periodistas que lo acompañaban en el avión, en alusión a la carta. "Lean atentamente el comunicado y juzguen ustedes mismos", dijo.

"Ustedes tienen la capacidad periodística suficiente para sacar conclusiones. Es un acto de confianza. Cuando pase un poco de tiempo y ustedes tengan las conclusiones, quizá hablaré, pero me gustaría que su madurez profesional haga su trabajo. Eso les hará realmente bien", aconsejó a los periodistas.

"La corrupción alcanzó la cima de la jerarquía de la Iglesia", afirma en su carta Vigano, en la que pide incluso la dimisión del papa Francisco. Su texto, de once páginas, fue difundido simultáneamente el sábado en varias publicaciones católicas estadounidenses de tendencia tradicionalista o ultraconservadora, así como en un diario italiano de derechas. 

Por otro lado, el pontífice aseguró que "sufrió mucho" al hablar el sábado con ocho víctimas irlandesas de abusos sexuales. El papa se reunió durante hora y media con víctimas de abusos cometidos por clérigos, religiosos o miembros de instituciones católicas. 

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"Sufrí mucho. Creo que había que escuchar a esas ocho personas. Y de esta reunión salió la propuesta -que hice yo mismo pero que ellas me ayudaron a hacer- de pedir perdón hoy durante la misa, pero por cosas concretas", explicó.

El papa se mostró particularmente conmovido por la suerte de chicas no casadas que fueron obligadas masivamente, con la complicidad de instituciones religiosas, a dar en adopción a su hijos. 

"Nunca había oído hablar de eso", admitió, refiriéndose a su encuentro con dos personas que fueron adoptadas de forma ilegal. "Esto fue doloroso para mí", indicó, aunque también destacó el "consuelo de poder ayudar a aclarar las cosas". 

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Entre las víctimas, se encontraba su exconsejera sobre abusos pedófilos del clero, la víctima irlandesa Marie Collins, que a los 13 años fue objeto de abusos sexuales por parte de un cura.

Collins renunció de la comisión antipedofilia, lamentando los obstáculos interpuestos por algunos prelados de la Curia. Además, criticó el abandono, por parte del Vaticano, de una propuesta del papa de crear un tribunal especial para juzgar a los obispos que hubieran cometido o encubierto abusos. 

"Vimos que ese tribunal no era viable ni práctico a causa de las diferentes culturas de los obispos que deben ser juzgados", se justificó el domingo el papa, matizando que en cambio se forma, para cada caso, un jurado compuesto por prelados. 

Con todo, Francisco recordó que "muchas veces, son los padres los que también encubren a los curas que cometen abusos y se convencen de que eso no es cierto". Hay que hablar "con las personas justas", un juez o un obispo, recomendó, y realizar a cabo una investigación en caso de sospechas, respetando siempre la presunción de inocencia, defendió.

Vigiano, de 77 años, que fue nuncio en Washington entre 2011 y 216, afirma que Benedicto XVI había impuesto sanciones canónicas contra el cardenal McCarrick a finales de los años 2000. El prelado debía dejar el seminario donde vivía, evitar cualquier contacto con el público y vivir una vida de penitencia.

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La decisión de esta retirada de la vida pública se tomó varios años después de los informes de dos exembajadores del Vaticano en Washington, actualmente fallecidos, que hablaban de su "comportamiento gravemente inmoral con seminaristas y curas".

Vigano dijo que, cuando llegó como embajador a Washington, escribió en 2006 una primera nota sobre McCarrick a su superior en Roma, donde sugería incluso "un tratamiento médico" contra él.

El arzobispo Vigano cuenta que el actual papa Francisco le preguntó, poco después de asumir el cargo, en junio de 2013, sobre la personalidad de McCarrick. Según él, el papa argentino habría preferido ignorar sus advertencias y había anulado de hecho las sanciones de su predecesor. 

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En su dura carta, el exnuncio apostólico jubilado en la actualidad, acusa igualmente, dando los nombres, a un gran número de altos prelados de la Curia romana, entre ellos el número dos Pietro Parolin, de un silencio cómplice sobre los comportamientos de McCarrick.

*Con información de AFP