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| 5/28/1990 12:00:00 AM

EL QUE RIE DE ULTIMO...

Detras del descalabro de Vargas Llosa se esconde una jugada maquiavelica de Alan Garcia.

EL QUE RIE DE ULTIMO..., Sección Mundo, edición 417, May 28 1990 EL QUE RIE DE ULTIMO...
Pocas asociaciones politicas han tenido un éxito tan inmediato como la que unio, en 1987, a las estrellas ascendentes de dos personajes del Peru: el novelista Mario Vargas Llosa y el economista Hernando De Soto (autor de una conocida obra sobre la economia subterranea). Pero tambien pocas veces se ha visto que la disolucion de una alianza política represente tanto perjuicio para una de las partes.

La historia de amor y dolor comienza en la primera mitad de la decada de los 80, en una epoca en que tanto el escritor como el economista habian ya renegado de sus viejas tendencias izquierdistas. La publicacion de "El otro sendero", la obra que lanzo a De Soto a la fama internacional, resulto un iman demasiado poderoso para Vargas Llosa, pues preconizaba la necesidad de eliminar la estatizacion y estimular la actividad privada mediante el establecimiento de normas que la protegieran, lo que era, palabras más, palabras menos, el nuevo credo politico del autor de "Don Pantaleon y las visitadoras"

De Soto se convirtió en el guru de la libre empresa al revelar ademas las dimensiones del comercio informal, y el novelista, mediante sus ensayos publicados en varios paises del mundo, era ya un adalid de esa causa.

Una cosa llevo a la otra, y pronto Vargas y De Soto fundaron el Instituto para la Libertad y la Democracia, en el que las fuerzas unificadas del cientifico de la economia y el intelectual de fama internacional conformaban un poderoso equipo, capaz de enfrentar al mas recalcitrante defensor de la direccion estatal de la economia.

Y, efectivamente, pronto esa alianza tendria su prueba de fuego. En 1987, el presidente Alan Garcia lanzo su proyecto de nacionalizar la banca privada, que algunos interpretan como una medida desesperada destinada a arreglar de un sólo jalon el problema fiscal proveniente de años de operación deficitaria. De Soto y Vargas Llosa no perdieron tiempo. A traves de sus cientos de contactos en la economia informal, De Soto organizó una manifestacion que sorprendio a todo el mundo, pues se reunieron mas de 100 mil personas.

Como es de esperarse, la estrella de la ocasion fue Vargas Llosa, cuya imagen quedo plasmada como el salvador de la banca peruana mientras Alan Garcia se veia obligado a desechar su idea. Para muchos, ese fue el momento en que la figura politica del novelista alcanzo su maxima dimension.

Pero no pasaron muchos días antes que la alianza entre De Soto y Vargas Llosa comenzara a resquebrajarse.
Para el primero, los coqueteos del novelista con el viejo establecimiento politico del pais eran una salida en falso, pues no solo los intereses de aquellos no siempre coincidian con el ideal de libre empresa, sino amenazaban con dañar la imagen de un movimiento que queria presentarse como una alternativa realmente nueva para el pais. Pero, como algunos lo señalan, para Vargas Llosa resultaba indispensable el apoyo de la estructura política y, sobre todo, financiera de los politicos tradicionales, pues ya tenian sus ojos puestos en la Presidencia.

Ante las criticas de De Soto, el presidente Alan Garcia vio su oportunidad de ejercer el viejo refran de "divide y venceras". Ansioso por regresar en 1992 a la Presidencia, pero consciente de que su imagen de presidente estatista no le permitiria la menor posibilidad de lograrlo, Garcia nombro a De Soto para integrar un proyecto para liberalizar la economia, mientras trataba de presentar a Vargas Llosa como un nuevo miembro, pero uno mas de la vieja clase politica que ahora le rodeaba.

Y, ante los ojos de los observadores nacionales e internacionales, el presidente logro su objetivo. Para De Soto la tentacion de poner a prueba sus teorias en la practica gubernamental resulto demasiado fuerte, mientras para Vargas Llosa lo que el odiado presidente del APRA estaba haciendo era utilizar a su antiguo aliado.

Pero lo cierto es que el Instituto para la Libertad y la Democracia, controlado por el ultimo, comenzo una velada campaña de deterioro de la imagen de Vargas Llosa, que tuvo un efecto indeterminado pero cierto en el resultado de las elecciones. El hasta entonces seguro ganador sólo logró el 31% de los votos de la primera vuelta, contra el 29% de su inmediato seguidor y nuevo favorito Alberto Fujimori.

Hoy los analistas politicos se preguntan si esa fuerza de la economia informal seguira favoreciendo a Vargas Llosa, y si ello se confirma si podra contrarrestar la red de protestantes evangelicos que constituyo la base electoral de Fujimori. El "japones" se perfila como seguro ganador de la segunda vuelta, contando con el apoyo de sectores de izquierda. Y Alan Garcia podria confirmar, cuando se conozcan los resultados, aquello de que "el que rie de ultimo. . . rie mejor".


A LAS ALARMAS
Desde cuando comenzó su mandato, el presidente peruano Alan Garcia dejo en claro que su gobierno asumiria posiciones independientes y tercermundistas.

Por eso, pensar en ayuda militar gringa y, mas aun, en la presencia en Perú de asesores militares norteamericanos era mucho mas de lo imaginable.

Sin embargo, la semana pasada los periodicos norteamericanos anunciaron que el embajador de Estados Unidos en Perú, Anthony Quainton, habia sido autorizado para firmar con el ministro de Defensa peruano Julio Velasquez, un convenio para ayuda militar por valor de 35 millones de dólares. El acuerdo estaria destinado no sólo al equipamiento de las tropas peruanas (que desde hace 20 años tienen armamento soviético) y a la construccion de bases antidrogas en el valle del Alto Huallaga, sino al "entrenamiento" de los soldados mediante la presencia en Perú de asesores militares norteamericanos. todo ello destinado a la lucha contra los narcotraficantes y su aliado, el grupo maoista Sendero Luminoso.

Como era de esperarse, el asunto ha desatado una controversia de grandes proporciones en el Perú, donde la noticia solo se ha conocido a traves de los periodicos de Estados Unidos. El Congreso cito al ministro de Relaciones Exteriores, Guillermo Larco Cox, para que aclare la realidad de esas informaciones, en el entendido, expresado por varios parlamentarios, de que ese tipo de convenios debe pasar necesariamente por la aprobacion parlamentaria.

Otros han criticado el proyecto con el argumento de que iria en contra de los acuerdos celebrados en febrero en la promocionada cumbre antidrogas del 15 de febrero pasado en Cartagena, segun los cuales el derrotero por seguir contra la produccion de hoja de coca seria la sustitucion de cultivos, antes que la represion militar.

Tambien señalan que la presencia norteamericana en las bases antidrogas le daria a Sendero Luminoso la "legitimidad" que ese grupo busca para presentarse como luchador contra el imperialismo norteamericano en el Perú. Para esos observadores, la presencia de los "entrenadores" norteamericanos (que según todos los indicios serian los famosos "Boinas verdes") podria llevar a una escalada del conflicto.

El gobierno de Alan Carcia, al cierre de esta edicion, se habia limitado a negar la inclusion de la presencia de personal de combate norteamericano en el texto de los acuerdos. Pero el asunto promete ponerse aun mas caliente.

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