Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/3/2007 12:00:00 AM

El silencio de los muertos

El asesinato de los acusados de masacrar a tres diputados salvadoreños en Guatemala añade misterio a un asunto teñido por el narcotráfico.

El silencio de los muertos Los diputados salvadoreños Eduardo D’Aubuisson , William Pichinte y José Ramón González aparecieron en el interior de su camioneta incinerada
El asesinato de varios diputados salvadoreños y la masacre de los policías guatemaltecos detenidos por el crimen, parecen capítulos de una oscura novela policíaca. El 19 de febrero tres representantes de El Salvador ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen), salieron de su país con destino a Ciudad de Guatemala, a una sesión de ese organismo internacional, pero nunca llegaron. En la noche los medios anunciaron que habían sido asesinados.

Los cuerpos de Eduardo D'Aubuisson, William Pichinte y José Ramón González fueron encontrados baleados y calcinados dentro del vehículo en llamas en el que se conducían. Se trataba de miembros de la poderosa Alianza Republicana Nacionalista (Arena), el partido que ha mantenido su hegemonía en su país durante los últimos cuatro períodos presidenciales. D'Aubuisson era hijo del fallecido mayor Roberto D'Aubuisson, fundador del grupo político y reconocido públicamente por su vínculo con los sanguinarios 'escuadrones de la muerte' de los años 70, y con el asesinato en 1980 de monseñor Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador.

Dos días después, las autoridades guatemaltecas informaron que había detenciones. La sorpresa por la celeridad de las capturas creció cuando se supo que se trataba de un grupo de policías vinculados con el narcotráfico. Y más aun, al conocerse el nombre del cabecilla: Luis Arturo Herrera. Nada menos que jefe de la sección Contra el Crimen Organizado de la, División de Investigación Criminal (Dinc), uno de los organismos de seguridad más importantes de Guatemala.

Mientras el presidente salvadoreño, Antonio Saca, exigía que se esclarecieran los hechos, comenzaron las primeras versiones sobre los móviles del crimen. La tapicería destrozada del automóvil hacía sospechar que los homicidas buscaban algo. "Esperaban encontrar droga o dinero, buscaban un botín", declaró el viernes 23 el presidente de Guatemala, Óscar Berger. Ese fue uno de los pocos testimonios oficiales que se aventuró a insinuar públicamente lo que muchos comentaban en las calles: se puede tratar de un nuevo episodio de la siniestra relación del crimen organizado con el poder político.

Y cuando crecía la expectativa por lo que pudiera revelar el interrogatorio de los policías inculpados, el domingo 25 los cuatro detenidos fueron liquidados en la prisión de máxima seguridad de El Boquerón. Las versiones hablan de que varios hombres armados entraron al centro de reclusión con la complicidad de los guardias y el director, y acribillaron a los sospechosos. Al cierre de esta edición un quinto policía, aterrado, se entregó a las autoridades, y varios funcionarios de la penitenciaría fueron detenidos.

Semejante sangría suscitó una dura controversia entre los dos países. La prensa salvadoreña incrimina al gobierno guatemalteco y protesta porque ninguna cabeza ha rodado a raíz de este escándalo, mientras el gobierno de San Salvador les daba estatus de mártires a sus funcionarios sacrificados. Pero ambas posiciones eran recibidas con escepticismo.

En diálogo con SEMANA, Marielos Monzón, analista política y periodista del diario Prensa Libre, de Ciudad de Guatemala, describió su país como un "Estado capturado por el crimen organizado", lo que también vale para el vecino El Salvador, donde "también agrupaciones paramilitares infiltradas en organismos del Estado, se nutren del narcotráfico". Agregó que aunque ninguno de los diputados asesinados tenía antecedentes penales, ello no asegura que no tuvieran vínculo alguno con el narcotráfico. Y un periodista guatemalteco que pidió no ser citado planteó una atrevida hipótesis. "Esto es una guerra entre el cartel de Guatemala y el cartel de El Salvador".

Nadie puede asegurar que el extraño caso de los diputados salvadoreños asesinados en Guatemala sea completamente aclarado. Lo que es seguro, sin embargo, es que se trata de un campanazo de alerta para ambos gobiernos sobre la posible infiltración del tráfico de drogas en los más altas esferas del poder.

EDICIÓN 1896

PORTADA

El dosier secreto de las Farc

SEMANA revela explosivos detalles del más completo informe realizado sobre la historia, finanzas y los crímenes de la desmovilizada organización guerrillera.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1898

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.