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| 12/23/1985 12:00:00 AM

ENCUENTRO DE ESTRELLAS

Mucho show y pocos resultados en la cumbre Reagan-Gorbachev.

ENCUENTRO DE ESTRELLAS ENCUENTRO DE ESTRELLAS
Los pronósticos "pesimistas" se confirmaron. La cumbre de Ginebra entre los mandatarios de Estados Unidos y la Unión Soviética, culminó sin pena ni gloria. No hubo acuerdo espectacular en ninguno de los seis temas que constituían la agenda básica del trascendental evento (ver recuadro). El único punto en el que coincidieron las partes es el de acelerar las negociaciones de desarme y volver a organizar una cumbre en 1986.
Sin embargo, sería injusto hablar de fracaso. El solo hecho de que un presidente como Ronald Reagan, quien durante su primer mandato describió a la Unión Soviética como "el imperio del mal", haya accedido a reunirse con Mikhail Gorbachev, y declarado, luego de las intensas discusiones privadas, que está dispuesto a negociar de nuevo con él, es un enorme logro de dicho diálogo y un punto en favor del equilibrio mundial.
La forma escogida por los dos líderes para dar a conocer, a los 3 mil periodistas, los magros resultados del evento, fue original. Cada uno leyó ante el ansioso auditorio de comunicadores un corto texto en el que se resumían, desde las ópticas particulares, las conclusiones de la cumbre. Gorbachev, quien habló primero, admitió la existencia de "profundas divergencias que nos separan" y ratificó al mismo tiempo su empeño de luchar contra la militarización del espacio cósmico. Reagan, visiblemente fatigado, anunció lo del nuevo encuentro y repitió su posición sobre los conflictos regionales.
Poco después, los cancilleres, Eduard Shevardnadze y George Shultz, suscribieron una declaración conjunta en la que se afirma que los dos colosos harán todo lo posible para evitar una guerra nuclear.
Los entretelones de esta cumbre no serán conocidos sino por un puñado de líderes, de uno y otro bloque. El presidente Reagan, terminado el ceremonial, partió hacia Bruselas para rendirle personalmente cuentas a sus aliados de la OTAN sobre lo discutido con Gorbachev. El líder soviético, por su parte, voló hacia Praga para entrevistarse con Gustav Husak y otros dirigentes del Pacto de Varsovia.
La revelación de la cumbre, que sí la hubo, según los analistas destacados en Ginebra, fue el enorme interés que Reagan y Gorbachev demostraron por conversar en privado. De hecho, en los dos días, los dos líderes estuvieron solos durante casi cinco horas, acompañados únicamente por sus respectivos traductores, tiempo mayor que el utilizado durante las reuniones de las dos delegaciones en pleno. "Nosotros hemos discutido de todo, y muy intensamente", reveló Gorbachev, al señalar que las pláticas fueron "francas, responsables y metódicas".
Reagan también salió entusiasmado de esa experiencia. El miércoles, con una gran sonrisa, hizo una declaración que fue considerada como "sádica" por algunos periodistas: "La noticia es tan buena que no vamos a decirla por ahora". De hecho, la dosis de silencio, secreteo y suspenso, había sido pactada por los dos mandatarios durante la primera reunión del martes. ¿Cuál era la noticia tan buena? Todo indica que se trataba del acuerdo sobre una nueva cumbre, probablemente en Washington, en 1986.
El encuentro, del cual puede depender las relaciones entre los dos países en el siglo XXI, había comenzado exactamente a las diez y un minuto de la mañana del martes 19 de noviembre, cuando en Ginebra estaba haciendo un grado bajo cero. Reagan había llegado quince minutos antes al lugar de la cita en un imponente Cadillac negro, y vestido de azul oscuro, camisa blanca y corbata a rayas roja y azul. Gorbachev, hizo su aparición en un modesto automóvil Zil, con placas de Moscú. Sin esperar a que le abrieran la puerta, el líder soviético saltó del carro enérgicamente para estrechar la mano de su adversario norteamericano. Ya dentro del recinto, un poco nerviosos, los dos hombres tomaron asiento antes de responder a los periodistas. Gorbachev bromeó con su incapacidad para superar rápidamente los efectos del cambio de horario cuando vuela en avión. "En un viaje al Canadá tardé dos semanas en recuperarme", dijo. "¿Es cierto que usted es un político duro con dientes de acero, como dijo una vez Gromiko?", le espetó un periodista norteamericano . "Aún tengo mis dientes", respondió Gorbachev. Y poniéndose serio, agregó: "Creo que el Presidente y yo tenemos buenas bases para mantener unas buenas conversaciones". Ron Reagan el hijo del líder norteamericano, estaba en la sala en calidad de reportero de Playboy, pero no formuló pregunta alguna. Se supo que había pedido a su padre permiso para estar en la cumbre, aunque sin ningún privilegio particular, por lo que se escogió esa vía.
Días antes del comienzo de la cumbre, las delegaciones soviética y norteamericana dejaron ver las expectativas diametralmente opuestas que tenían sobre el evento. Los soviéticos llegaron a Ginebra desplegando gran charme y haciendo numerosas ruedas de prensa. El espíritu de ellos era el de que la cumbre debería producir acuerdos concretos sobre los temas claves. Los norteamericanos tenian un humor diferente. El pesimismo los envolvía y ellos no hacían mucho para disimularlo. El incidente de la carta secreta, a la postre revelada por la prensa norteamericana, de Caspar Weinberger, fue un baldado de agua fría que acabó de congelarlos. El jefe del Pentágono, excluido de la delegación a Ginebra, le recomendaba "firmeza" a Reagan en su trato con Gorbachev, en especial sobre el tema del sistema SDI o "Guerra de las Estrellas", "firmeza" que no era necesario pedir a Reagan, dada su obsesión por sacar adelante esa iniciativa. La carta, en realidad, reflejaba la existencia de divergencias en el equipo asesor del presidente, que podían ser claves en el caso de que la negociación específica tomara lugar. Ese no fue el caso, y no se sabe si el escaso resultado de la cumbre se haya debido a esas presuntas debilidades en el bando norteamericano.
Pero la nota de Weinberger planteaba algo más: que no había razón alguna para que Estados Unidos siguiera observando escrupulosamente las clausulas del tratado SALT-2, pues según él, los soviéticos lo están violando continuamente. En otras palabras, la postura de Weinberger no quería decir sino dos cosas: no a una negociación ahora con la URSS sobre desarme y no al respeto de un tratado vigente con ellos. La irritación por la publicación de ese polémico documento era visible entre los funcionarios estadounidenses, quienes llegaron a plantear anónimamente la posibilidad de un "intento de sabotaje" de la histórica reunión.
¿Servirán a largo plazo las conversaciones entre el Presidente y el Secretario General? Nada permite dar una respuesta categórica. Si éstas fueron fructíferas, ello se verá reflejado muy pronto en las negociaciones de desarme de Ginebra, las cuales serán reanudadas antes de la fecha prevista, que es el 16 de enero próximo. Si es lo contrario, ello se percibirá en el clima de las próximas reuniones entre los cancilleres Shultz y Shevardnadze. De todas maneras, el ambiente de la ceremonia final en el Centro Internacional de Conferencias de Ginebra era de prudente optimismo.
Multiplicar los contactos a todos los niveles, como fue lo acordado, siempre será una buena noticia. Al fin y al cabo se trata de dos poderes, cuyas desaveniencias pueden arrastrar al mundo a una hecatombe.
En la OTAN, estaban convencidos desde el comienzo de que la cumbre no arrojaría acuerdos tangibles de importancia, susceptibles de ser reducidos a cifras. Pero sí sabían que el impacto del diálogo se notaría después. Una fuente en Bruselas decía esto a un diario europeo: "Que no surjan instrucciones concretas no significa que no salga un ambiente para dar luego esas instrucciones a los negociadores". Y esto es lo que aparentemente ha ocurrido.
LAS CARTAS SOBRE LA MESA
-Armas estrategicas:La URSS propuso originalmente un límite de 6 mil, pero quiere incluir las armas en las que EE. UU. tiene ventaja, como son las bombas de gravedad y los misiles de crucero lanzados desde aviones.
-Armas nucleares de alcance medio: Prohibir los misiles balísticos norteamericanos. EE. UU. podría retener unos 120 misiles crucero. La URSS reduciría sus fuerzas hasta el nivel del arsenal norteamericano, más los de Francia e Inglaterra.
-Armas espaciales: Gorbachev se mostró firme en su deseo de prohibir cualquier tipo de prueba y desarrollo de tecnología de la "Guerra de las Estrellas".
-Conflictos regionales: Aunque desea que las disputas regionales no se transformen en incidentes Este-Oeste, la URSS insistirá en su línea de apoyar lo que considera guerras de liberación. Gorbachev critica el respaldo de EE.UU. a los "contras" en Nicaragua e intervenciones como la de Granada. También invoca la situación de Filipinas, El Salvador y Sudáfrica. Probablemente está de acuerdo en firmar una declaración contra el terrorismo.
-Temas bilaterales: La URSS es favorable al incremento de las relaciones consulares y se muestra abierta a la idea de que se celebren cumbres periódicamente. En materia de aviación civil hay desacuerdos sobre el precio de los pasajes y las tarifas de aterrizaje.
-Derechos humanos: Gorbachev denuncia que EE. UU. abusa de los indios norteamericanos, de los negros y de otras minorías, y ataca el sistema norteamericano porque no proporciona pleno empleo, ni sanidad pública.

-Armas estrategicas: EE. UU. busca limitar a 6 mil el número de cabezas nucleares montadas en submarinos, misiles balísticos basados en tierra y misiles de crucero lanzados desde aviones. También quiere prohibir los misiles móviles y los nuevos misiles pesados basados en tierra.
-Armas nucleares de alcance medio: Congelar los arsenales en Europa para finales de este año, limitando los arsenales de cada parte a unos 140 lanzadores. Las fuerzas francesas y británicas no deben ser tenidas en cuenta.
-Armas espaciales: Reagan está decidido a no renunciar a su iniciativa de defensa estratégica (SDI) o "Guerra de las Estrellas", e insiste en que la investigación y desarrollo del proyecto se hará dentro de los límites del tratado ABM, y cualquier tratado sobre la SDI podría ser compartido con los soviéticos.
-Conflictos regionales: EE.UU. quiere evitar que los enfrentamientos locales se conviertan en enfrentamientos entre las dos superpotencias, Reagan plantea que la URSS debe suspender su ayuda a los rebeldes salvadoreños y sus relaciones militares con Nicaragua. EE.UU. también critica la intervención soviética en Afganistan y su papel en Angola y Camboya.
Sugiere que se firme una declaración conjunta contra el terrorismo.
-Temas bilaterales:
EE. UU. desea abrir nuevos consulados en ambos países y que se restablezcan los derechos de aterrizaje de las líneas aéreas norteamericanas y soviéticas, suprimidos a raíz de la tragedia del avión surcoreano. También quiere que se establezca un sistema de cumbres periódicas.
-Derechos humanos:Reagan critica a Gorbachev por el trato que su gobierno da a los judíos a Andrei Sakharov y a otros disidentes. También denuncia la opresión soviética sobre Europa Oriental y la inobservancia de los acuerdos de Helsinki por parte de la URSS.

ARSENALES PROPUESTAS

EE.UU URSS EE.UU URSS
CABEZAS NUCLEARES 10.174 9.987 - 6.000
1.EN MISILES 7.654 9.207 4.500 -
A)INTERCONTINENTALES 2.118 6.420 3.000 3.600
B)DESDE SUBMARINOS 5.536 2.787 - -
C) EN AVIONES 2.520 680 - -
LANZADORES 4.062 2.832 - 50%

EDICIÓN 1888

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