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| 4/2/2001 12:00:00 AM

Fina estampa

Juan Paredes Castro, editor político de ‘El Comercio’, de Lima, analiza para SEMANA el ascenso vertiginoso de la candidata presidencial Lourdes Flores en Perú.

Fina estampa, Sección Mundo, edición 983, Apr  2 2001 Fina estampa
La politica peruana encierra y expande tanta carga de azar que en ella puede pasar cualquier cosa. Desde que un desconocido ingeniero agrónomo como Alberto Fujimori derrotó en 1990 al candidato favorito y afamado escritor Mario Vargas Llosa, la carrera por la Presidencia de la República parece ser más una cuestión de embrujo que de movilización social.

Y hasta el propio ejercicio del poder no está librado de contradicciones que llegan al espanto.

La historia documentada en videos que estamos viendo ahora en plena campaña electoral nos revela traumáticamente cómo ese otrora exitoso gobierno de Fujimori fue sólo la gruesa costra que escondía el manejo mafioso de un Estado, a manos de un ex capitán de ejército, Vladimiro Montesinos, frente al cual sucumbieron importantes conciencias políticas, jurídicas, empresariales, militares y meramente ciudadanas, todas bajo un precio determinado.

En este terreno del azar, el embrujo y el espanto, que es la política peruana, la elección de un nuevo presidente trae consigo, entre la ciudadanía, una intensa mezcla de decepción y esperanza, de confianza y recelo en los candidatos, y de indiferencia y entusiasmo por propuestas que no escapan a la improvisación y a la demagogia.

El economista independiente Alejandro Toledo, de Perú Posible, se mantiene a la cabeza de las preferencias de intención de voto, con un promedio que oscila entre el 30 y 33 por ciento, pero ya no con la holgura de antes sino con la estrechez que le impone el acelerado ascenso de la abogada social cristiana Lourdes Flores, de Unidad Nacional, con un promedio que varía entre el 26 y 28 por ciento. Es más: en Lima, la capital, algunas encuestas registran un virtual empate entre ambos, mientras que otras favorecen a Flores.

Toledo necesitaría ocho puntos más para tentar un triunfo en primera vuelta, lo cual parece difícil. Lo más probable es que él y Lourdes Flores pasen a la segunda, donde ésta encontraría menos anticuerpos que su rival para hacerse del triunfo definitivo, no obstante que hay encuestas que auguran un resultado inverso.

¿Qué ha hecho que Toledo se estanque por momentos y apenas crezca en otros y qué factores están consolidando el ascenso de Lourdes Flores, una soltera de 41 años que empezó su carrera política muy joven en el Partido Popular Cristiano, que la maduró en las lides legislativas y de la oposición y que en los últimos años la puso a hacer camino al andar en busca de la Presidencia?

Si bien Toledo viene de liderar una exitosa lucha contra la pasada dictadura, el perfil de su candidatura y propiamente su discurso electoral no han logrado salir de la onda opositora, como si Fujimori y Montesinos siguieran gobernando. Claro que los efectos de la dictadura están muy presentes y constituyen un elemento perturbador muy grande del proceso electoral, pero la ciudadanía está esperando, como nunca antes, precisamente propuestas nuevas a futuro, suficientemente creíbles y convincentes.

Digamos que el crecimiento vertiginoso de Lourdes Flores se nutre de elementos de desgaste de Toledo como éste y de otros como el de su tono discursivo demasiado confrontacional y de las contradicciones en que suele incurrir frecuentemente. En las últimas semanas Toledo ha estado llenando muchas plazas del interior del país, aunque irónicamente ello no le ha reportado ningún repunte en las encuestas. Sólo la confirmación de su estándar del 30 o más por ciento.

Lourdes Flores, por el contrario, no está en busca de las plazas llenas, simplemente del contacto directo con la gente, ahí donde va, espontáneamente. No confronta ni confunde. Más bien expone con coherencia y precisión, sonríe mucho y exhibe un permanente ánimo conciliador frente a sus adversarios. Digamos que rechaza el pasado inmediato pero no está en pelea permanente con él. Prefiere hablar de sus propuestas de democratización y reactivación económica, sin mayores diferencias que las de Toledo, excepto en el tono, donde éste es criticado de populista y ella de derechista.

Justamente el tono radical y confrontacional de Toledo, que le dio mucho impulso en su batalla contra el régimen de Fujimori, no le han permitido conquistar el centro como él deseaba. Ese centro lo viene conquistando holgadamente Lourdes Flores, inclusive llegando a la periferia popular, donde debe luchar todavía a brazo partido con la clientela toledista.

A esto se suma el otro tono radical y confrontacional, el del ex presidente Alan García, pero con un efecto distinto: le ha permitido a éste recuperar el voto de su partido, el Apra, hasta ahora en un 15 por ciento de intención de voto. Se trata, naturalmente, de un tono radical y confrontacional ligado a puntuales propuestas como la de un banco de fomento agrario, la rebaja de tarifas de los servicios públicos y la reivindicación de sensibles derechos laborales hoy afectados.

García juega en este competitivo escenario como un doble controvertido sparring, restándole votos a Toledo y sumándole ventajas a Lourdes Flores, que tiene contrapropuestas más sensatas y serenas a las que expone García en los mismos temas: fomento agrario, administración de tarifas y reivindicaciones laborales.

El éxito de Lourdes Flores radicaría, pues, en su actitud serena y centrada frente a una población heterogénea que de acuerdo con algunos análisis de fondo del comportamiento electoral podría estar buscando, luego de tiempos tan turbulentos, un presidente o una presidenta que le devuelva al país cierto respiro.

Otros análisis concuerdan en cuatro cosas más: que Lourdes Flores proyecta una imagen alejada de la corrupción que campeó en los últimos años; que el hecho de no haber integrado el actual Congreso, tan teñido de ilegitimidad e irregularidades, le asegura un espacio oxigenado; que su perfil abierto y conciliador parece redondo a las circunstancias y que, pese a estas ventajas, ella tiene que saber que todavía le quedan muchos obstáculos por superar.

En suma, Lourdes Flores es, junto con Toledo, una carta importante y trascendente de cara a los próximos comicios presidenciales. Lo que más la acerca a una posible victoria es su ascenso en las encuestas y el estancamiento de Toledo. Si ésta tendencia no revierte en las próximas semanas, Lourdes Flores estaría en condiciones de sorprendernos aún más.

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