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| 5/5/2003 12:00:00 AM

La ruta de los saqueadores

Los organismos internacionales de seguridad intentan seguir el rastro de los tesoros robados en Bagdad. Suiza, en el centro de las pesquisas.

Segun dicen los investigadores la mayor parte de las 200.000 obras arqueológicas robadas de los museos iraquíes, aprovechando la confusión de la guerra, circuló por Jordania hacia Israel y de allí fue y está siendo enviada a Suiza, el mayor centro mundial del tráfico ilegal de obras de arte, donde permanecerá oculto antes de dispersarse por distintos lugares del mundo. La afirmación sobre la ruta de los saqueadores de Irak fue hecha a SEMANA por el agente de Europol, Alfredo Rodríguez, y por el experto de la Unesco, Jean Guimard, quienes aseguraron a esta revista que será "casi imposible" que Irak recupere su patrimonio cultural debido a los métodos utilizados por los traficantes ilegales de arte y a la 'protección' que les brinda la legislación suiza. Los saqueos a los museos iraquíes comenzaron desde 1991, durante la primera Guerra del Golfo, y la mayoría de ellos fueron dirigidos desde Europa y Estados Unidos, indicó Guimard, tras recordar las numerosas denuncias llegadas a la Unesco en París por parte del director del Museo Arqueológico de Bagdad, Rabia Al Qaysi, quien precisaba que entre los saqueadores había "personal de la ONU". El paraiso suizo Suiza es el principal mercado del arte ilegal gracias a su marco legislativo. Allí existe el libre bodegaje aduanero y mercancías cuyo origen y destino no está claro pueden ser depositadas en centros privados de almacenamiento sin pasar por ningún control. "Los traficantes y coleccionistas mantienen las obras de arte en este limbo aduanero durante cinco años, al cabo de los cuales pueden emprender su comercio legalmente", dijo Rodríguez, de Europol. Aunque la Unesco pidió a la comunidad internacional prohibir la importación de bienes culturales provenientes de Irak y los comerciantes suizos manifestaron su voluntad de no adquirir piezas iraquíes, "lo más grave es que aún falta un instrumento legal para impedir el comercio de este patrimonio saqueado", alega Guimard. La Unión Suiza de Anticuarios y Comerciantes de Arte fue radical al mostrarse en contra de una ley internacional de transferencia de objetos de arte, que le permita a un país reclamar su patrimonio cultural cuando éste ha sido expoliado. Rodríguez y Guimard aseguran que las estatuas, marfiles, bajorrelieves y manuscritos antiguos de arte asirio, sumerio y babilónico más conocidos internacionalmente terminarán en manos de coleccionistas con museos particulares en Europa, Japón y Norteamérica. "Con toda seguridad los traficantes dañarán deliberadamente los objetos de mayor tamaño para luego darles una mala restauración con el propósito de hacerlos irreconocibles, romperán los bajorrelieves para comerciar los trozos por separado y mutilarán los manuscritos para venderlos hoja por hoja", explicó Rodríguez. Las piezas iraquíes más pequeñas y poco conocidas, como monedas, sellos cilíndricos, tablas con escritura cuneiforme, piezas de alfarería, estatuillas, herramientas de piedra y armas de bronce, serán transadas más fácilmente en el mercado mundial de antigüedades. Con el respaldo de los 30 mayores expertos del mundo en patrimonio cultural el director de la Unesco, Koichiro Matsuura, exigió a Estados Unidos e Inglaterra la creación inmediata de una "policía para la herencia cultural" encargada de salvaguardar y recuperar las piezas de arte saqueadas de Irak y de otros lugares del mundo, pero Guimard subrayó que esta iniciativa ha tenido "muy bajo nivel de respuesta". Saqueos desde 1991 El arqueólogo español que más ha trabajado en suelo iraquí, Joaquín Córdoba, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, enfatizó a SEMANA que los saqueos al patrimonio de Irak comenzaron en 1991 y denunció la desidia de la Unesco. Durante sus años de trabajo en las ruinas de Tell Mahuz (60 kilómetros al noroeste de Tikrit), Córdoba fue testigo de los pillajes clandestinos y los asaltos a museos, y destacó que, en 1994, un grupo de 70 saqueadores se enfrentaron a balazos con los guardias que custodiaban la antigua ciudad Al Medina, "de donde huyeron con numerosas piezas que fueron a parar a Suiza". En diciembre de 1994 más de 20 especialistas de talla internacional le enviaron una carta al entonces director de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, para denunciar la gravedad de la situación y la impunidad con que se realizaban los saqueos. "Mayor Zaragoza nos dijo que la culpa la tenía Irak, no la ONU. Por esa razón es indignante que ahora pongan el grito en el cielo por el último saqueo cuando esta situación se prolongó durante 12 años", afirmó Córdoba, quien ha visto exhibidas muchas de esas piezas robadas en el Metropolitan de Nueva York y en el British Museum de Londres. El Metropolitan presentará el 8 de mayo la más grande exposición de historia de Mesopotamia con más de 400 objetos, "la mayoría, si no todos, robados en Irak y comprados en el mercado negro", denunció Córdoba, para quien el ejemplo más sangrante es el del Museo Países de la Biblia de Jerusalén, que posee numerosas piezas de arte antiguo iraquí pese a que no tiene relaciones diplomáticas con Irak. Más que los saqueos de las últimas semanas de la guerra en Irak, Córdoba insistió en que el peor año del pillaje fue 1994. Las mafias limpiaron los museos y quemaron las fichas de los objetos para impedir que la Interpol pudiera seguir su pista. Las piezas fueron apareciendo poco a poco hasta inundar el mercado negro, algunas de ellas se vendieron en la casa londinense Christie's por 12 millones de dólares, otras llegaron a Madrid y Barcelona, pero la mayoría fueron a parar a Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Todos los expertos consultados por SEMANA en Europa estimaron que sin un instrumento legal internacional efectivo, impulsado por la Unesco y suscrito por todos los países, será imposible que las naciones víctimas de saqueos de sus objetos arqueológicos, como ahora Irak y por muchos años Colombia, puedan recuperar su patrimonio cultural.

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