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| 7/25/1988 12:00:00 AM

LA SUERTE ESTA ECHADA

Gorbachov se juega, a todo o nada, la Perestroika en la próxima conferencia del Partido Comunista.

LA SUERTE ESTA ECHADA, Sección Mundo, edición 321, Jul 25 1988 LA SUERTE ESTA ECHADA
Gorbachovistas de toda la Unión Soviética, ¡uníos! Ese lema; adaptado del Manifiesto Comunista, deberá ser puesto en práctica esta semana en Moscú cuando la nación marxista más poderosa del planeta se siente a hacerse un examen de conciencia. Si al actual jefe del Kremlin le ha parecido difícil llegar hasta donde está, nada se compara con el obstáculo que deberá sortear a partir de este martes con ocasión de la conferencia extraordinaria del Partido Comunista soviético.
Enfrente de 5 mil delegados que representan a unos 20 millones de miembros del PCUS, Mikhail Gorbachov tratará de sacar adelante su ambicioso programa de reformas económicas y políticas, con el cual desea cambiarle la cara a esta nación de 280 millones de habitantes. El reto no es fácil. Aparte de las dificultades prácticas que pueden tener sus iniciativas, Gorbachov se enfrenta a un ala reaccionaria del partido que ha bombardeado las ideas de Glasnost (transparencia) y Perestroika (reestructuración). El líder de los "gradualistas" es Yegor Ligachev, quien es considerado como el número dos del Polítburó y cuya posición frente a los vientos de cambio es clara. Aunque oficialmente Ligachev sólo está en contra de que las reformas se lleven a cabo con demasiada rapidez, para los "kremlinólogos" este ideólogo del PCUS defiende los privilegios de la vieja guardia.
Esa impresión fue confirmada hace una semana por Boris Yeltsin, el ex jefe del partido en Moscú, quien en una rara entrevista con la BBC declaró que el número dos del gobierno era un obstáculo que debía ser removido. "Considero que el estilo de trabajo de Ligachev, viniendo de un líder del partido, es básicamente inaceptable", sostuvo Yeltsin.
Las palabras del ex jefe moscovita demuestran que el nivel de confrontación es serio. Las primeras escaramuzas comenzaron con la escogencia de delegados a la conferencia. A pesar de que Gorbachov deseaba que éstos fueran elegidos democráticamente por los Comités de Base, en la prensa se denunciaron decenas de casos en los cuales los jefes regionales del PCUS impusieron su voluntad. Como consecuencia, varios de los apóstoles más consagrados de la Perestroika quedaron por fuera del evento. Su lugar es ocupado por los gradualistas de Ligachev que desean -aunque no lo dicen- que las cosas continúen como han sido siempre.
La confrontación debe extenderse a lo largo de esta semana. Un primer signo del endurecimiento de las posiciones fue el anuncio de que sólo la inauguración y el cierre de la sesión podrán ser seguidos en directo. El resto de debates y discursos serán a puerta cerrada y sólo Pravda e Izvestia -los órganos oficiales- publicarán los textos de las discusiones después de que éstos sean "revisados".
La apertura del telón, por lo tanto, le corresponderá a Mikhail Gorbachov. En su discurso, el líder soviético deberá exponer las 10 tesis o directrices básicas sometidas a discusión, las cuales fueron aprobadas hace un mes.
Estas, entre otras, proponen limitar la duración de los funcionarios del partido a dos períodos consecutivos de cinco años, con la posibilidad de un tercero, siempre y cuando se obtenga el 75% de los votos. Igualmente se busca "competición genuina, discusión amplia de las candidaturas y votos secretos" cuando se trate de llenar puestos vacíos. Gorbachov quiere que los candidatos sean escogidos de acuerdo con sus méritos y no con su rango, y dejarle abierta la puerta a ciudadanos no miembros del partido. Adicionalmente se desea establecer la "supremacía de la ley", la cual será obligatoria para todo el mundo y protegería derechos de los ciudadanos, tales como el de privacidad y el de expresión. Un punto adicional, no menos importante, es el de revisar la historia de la URSS y condenar o rehabilitar -según sea el caso- a líderes pasados como Stalin, Trotsky e incluso el mismo Lenin.
Gorbachov ha reconocido que no podrá cambiar el sistema sin transformar el Partido Comunista, pero parece difícil que la vieja guardia acepte ceder los privilegios que tiene hoy en día. En el mejor de los casos, los observadores esperan una victoria a medias. El bloque oposicionista es tan fuerte que disimularlo será imposible e incluso puede darle un susto al actual secretario general del PCUS.
Tal como están las cosas, se cree que se aprobarán dos documentos referentes a la Perestroika y la democratización política. Aunque todavía es imposible predecir su contenido, es difícil pensar que se obtendrán los cambios más radicales propuestos por los gorbachovistas.
Más difícil todavía será ponerlos en práctica. Tal como lo dejó en evidencia en la elección de delegados al evento de esta semana, la vieja guardia del partido sigue siendo fuerte y puede entorpecer a su antojo la aplicación de las reformas. Como si eso no fuera suficiente, las nuevas propuestas contienen vacios que permiten hacer triquiñuelas en la práctica. Si, por ejemplo, se limitan los puestos a dos períodos de cinco años, siempre es posible turnarse diferentes posiciones indefinidamente.
Aunque en general la población se ha mostrado apática al tema, algunos grupos de ciudadanos ya han sido picados por el aguijón de las cábalas políticas. La última conferencia del PCUS tuvo lugar en 1941 bajo la batuta de Stalin y estuvo dedicada a la industria bélica. En esta ocasión, la seguridad de la nación no está amenazada, pero eso no impide que Gorbachov esté convencido de que las discusiones de esta semana serán tan duras y decisivas como un combate en el campo de batalla.

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