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| 11/11/1996 12:00:00 AM

PERESTROIKA LABORISTA

Tony Blair es confirmado como candidato laborista y se consolida como favorito para derrotar a John Major.

PERESTROIKA LABORISTA PERESTROIKA LABORISTA
La ciudad de Blackpool, con las montañas rusas que la caracterizan y el aire de diversión y juventud que allí se respira, fue testigo de la confirmación de que el Partido Laborista tiene un candidato capaz de terminar con los 16 años de gobierno conservador en Gran Bretaña. Aunque la Conferencia Laborista lleva años congregando a sus miembros en esta ciudad del norte del Reino Unido, este año pareció estar mandada a hacer para que Blair, el nuevo líder de este partido, planteara sus políticas innovadoras con un estilo fresco y joven. Su discurso despertó una gran emoción entre sus copartidarios y nadie niega que lo más probable es que su política socialdemócrata lo lleve al número 10 de Downing Street en 1997. El abogado de la Universidad de Oxford se consolidó como cabeza del Partido Laborista en 1994 después de la muerte de su antecesor, John Smith. Su posicionamiento, sin embargo, rompió abruptamente con la historia de este partido. Según varios críticos y medios de comunicación, sus políticas se han convertido en retóricas ambiguas y borrosas por su ambición de atraer a la clase media británica y quitarle al laborismo su aura de sindicalismo trasnochado. Según un periódico británico, "el aspecto joven y atractivo de Blair parece opacado por su apariencia camaleónica: cambia el contenido de sus discursos según el público que lo escucha." Sin embargo esta táctica, que trata de complacer a todos sus oyentes, ha resultado efectiva. Una encuesta realizada por el London Times hace dos semanas demostró que el Partido Laborista cuenta con el 52 por ciento de apoyo, mientras que el Conservador tiene un 29 por ciento de seguidores. A pesar de todas las críticas la Conferencia Laborista resultó exitosa. El candidato de 43 años, acompañado de su hermosa esposa Cherie, inició su discurso de una manera original: invocando las últimas palabras que John Smith pronunció en su discurso final antes de morir: "Sólo queremos tener la oportunidad de servir". Aunque los planteamientos de Blair no fueron más que una repetición de las ya existentes políticas laboristas sobre educación, salud, empleo y el papel de la Gran Bretaña en Europa, Blair enfocó su discurso en convencer al público de que su partido cambiaría realmente la vida de los británicos. Nadie duda que el carisma y apariencia moderna del líder laborista son características que atraen votos. Pero para la mayoría de los expertos el mayor atributo de Blair es que su partido ya no invoca principios 'de izquierda' sino que su plataforma política se acerca cada vez más a la 'derecha'. Lo que antes diferenciaba a los laboristas de los Tories conservadores ha desaparecido. La revista británica The Economist afirma que el electorado tendrá que escoger entre cinco años de conservatismo bajo John Major y cinco años de conservatismo bajo Tony Blair. Gracias a la transformación de este partido, los laboristas han logrado ganarse la confianza y el respaldo de más de la mitad de los ingleses. Pasó de promover una política dirigida a la clase trabajadora y a los sindicatos a promulgar teorías que no solo atraen a la extensa clase media sino que favorecen a las empresas y al sector privado. Bajo el liderazgo de Tony Blair el laborismo adoptó la economía de mercado y los principios neoliberales. Debido a esta ruptura con el pasado han nacido los 'nuevos laboristas'. Según Blair, "el nuevo laborismo ofrece un nuevo futuro. El individuo actúa mejor dentro de una sociedad unida donde el éxito depende no solo del individuo sino de la lucha para trabajar en sociedad". La carrera entre John Major y Tony Blair se definirá a comienzos de 1997. Sin embargo, los conservadores ven cerca el fin de su última dinastía que comenzó en 1979 con Margaret Thatcher. Y es que el nuevo líder del Partido Laborista está otorgando un aire fresco a los votantes británicos y consolidándose como una auténtica alternativa de poder en las islas británicas.

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