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Experimento de un huevo en caída libre quedó consignado en un video que explica el paso a paso de la hazaña.
Experimento de un huevo en caída libre quedó consignado en un video que explica el paso a paso de la hazaña. - Foto: YouTube / Mark Rober (captura de video)

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Video: lanzaron un huevo desde el espacio en medio de un experimento y estos fueron los resultados

El experimento no se llevó a cabo al azar. Según comentó el científico, fueron al menos tres años de preparación.

La ciencia y los descubrimientos a los que da paso siguen superando el espectro de la razón humana. Investigadores continúan en la tarea de encontrarle explicación a lo “inexplicable” y, en ese camino, terminan con hallazgos sorprendentes que, sin duda, no tardan en convertirse en noticia.

Es el caso del excientífico de la Nasa y youtuber, Mark Rober, quien compartió los resultados de un experimento. Sus pruebas consistieron en lanzar un huevo desde el espacio y buscar que al llegar a la Tierra no se rompiera. Sin embargo, no fue un trabajo sencillo, pues para el lanzamiento oficial hubo varios intentos fallidos en los que ese elemento terminaba hecho pedazos.

“Mi plan original era dejar caer un huevo en una máquina desde el edificio más alto del mundo, pero los humanos siempre están construyendo edificios más altos, así que si realmente quería probar este récord en el futuro, me di cuenta de que tendría que ir hasta la cima y directo al espacio exterior”, detalló Rober al comienzo de su odisea.

Una serie de pruebas

En un comienzo todo parecía “bastante sencillo”, pero lo que continuaba era una serie de pasos más pequeños que partían de calcular cuál era la velocidad terminal de un huevo. Como parte de los primeros ensayos se hicieron algunas modificaciones, siendo la más importante el cambio de un material de seguimiento metálico por uno de plástico.

Otro de los tropiezos a superar fueron las bajas temperaturas, por lo que fue necesario agregar un sistema de calefacción para que el huevo no se congelara cuando estuviera en su punto más alto. Este estuvo sujeto por un cohete que, a su vez, permanecía anexo a un globo meteorológico rumbo al espacio.

Pese a que el experimento buscaba superar los 100 kilómetros de altura, es decir, la línea que demarca el espacio exterior y la atmósfera solamente alcanzó 30; pero fueron suficientes para comprobar su teoría. Después de varias evaluaciones previas y un mecanismo amortiguador, el huevo efectivamente llegó intacto tras su caída. “El próximo año haremos esto en Marte”, dice la descripción que acompaña el video.

“Vimos que la carga útil en sí misma era un gran problema porque significaba que en realidad se había expulsado de forma autónoma del desastre del globo meteorológico destrozado a 20.000 pies y más tarde, cuando revisamos las imágenes, esto es exactamente lo que se confirmó. Quiero decir (...) ves bien que definitivamente toca el suelo, pero el aterrizaje está confirmado ( ...)”, señaló el científico. “Estamos a salvo en la Tierra (refiriéndose al huevo)”, dijo uno de sus compañeros.

¿Fósiles de serpiente vivípara?

Un grupo argentino-alemán descubrió pruebas fósiles del que sería el mundo de serpientes vivíparas, es decir que tras la fecundación se nutrieron del útero de su madre. El hallazgo tuvo lugar en el yacimiento alemán Patrimonio de la Humanidad de Messel.

La revista The Science of Nature, publicó un análisis en el que los investigadores describen huesos de embriones de ese tipo de reptil encontrados en el cuerpo de la madre. Lo anterior evidencia que las serpientes vivíparas ya existían hace al menos 47 millones de años.

“La preservación fósil de eventos reproductivos es generalmente muy rara. En total, hasta la fecha solo se han descubierto dos registros fósiles de reptiles terrestres vivíparos. Ahora hemos logrado describir la primera evidencia fósil del mundo de una serpiente vivípara”, dijo Krister Smith, doctora del Instituto de Investigación Senckenberg y el Museo de Historia Natural de Frankfurt.

El fósil Messelophis variatus, de una familia similar a la boa, tiene 50 centímetros de largo, se remonta al periodo del Eoceno y está vinculado con las boas enanas de Centroamérica, según informó Europa Press.