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| 10/10/2004 12:00:00 AM

Xenofobia al sur

Mientras se espera la visita de Uribe empeora la situación de los colombianos y crecen las denuncias en Quito sobre la influencia de la guerra en el vecino país.

Xenofobia al sur El canciller Patricio Zuquilanda llevó a Washington las quejas ecuatorianas sobre la inseguridad en la frontera colombiana y el problema de los inmigrantes.
Ingrid, una colombiana de 32 años residente en Ecuador, fue a una comisaría en Quito para denunciar el robo de su celular, y le dijeron que allí no recibían denuncias de colombianos, sino contra ellos. También en la capital ecuatoriana, tras un altercado entre dos automovilistas, el causante del choque sin mediar palabra sacó una pistola, asesinó a la mujer que conducía el otro carro y huyó. Tanto los familiares de la fallecida como los medios aseguraron que el homicida era "un colombiano" y un oficial de Policía llegó a decir que "este caso es la muestra de que el sicariato colombiano está entre nosotros". Tres meses después, la Policía aclaró que el asesino era el jefe de una banda que huía con sus compinches en un campero que acababa de robar. Todos eran ecuatorianos.

En otra ocasión, luego de un asalto en Guayaquil, una señora asustada le informó al aire a un reportero: "Me parece que los bandidos eran colombianos". Y aclaró: "Es que caminaban como colombianos". Aunque parezcan exagerados, los casos son reales y son una muestra de la xenofobia desatada en Ecuador contra sus vecinos del norte.

Mientras tanto, sigue en aumento la inmigración desde Colombia. Según cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (Acnur), en los últimos dos años ingresaron al vecino país, como desplazados o buscando refugio, no menos de 8.000 compatriotas. La mayoría son agricultores o desempleados que se instalan en las provincias más pobres, como Esmeraldas, Carchi, Imbabura y Sucumbíos.

Aunque admiran su capacidad de trabajo, la gente mira a los colombianos con desconfianza. Por eso es muy difícil conseguir una vivienda para alquilar, por ejemplo. La captura en Quito -a comienzos de año- de 'Simón Trinidad' no se olvida y ha dado pie a comentaristas para que aseguren que Ecuador "se está llenando de insurgentes venidos de nuestro vecino del norte".

El canciller Patricio Zuquilanda esta de acuerdo. El ministro, para quien en Ecuador hay unos 300.000 colombianos, de los cuales 40.000 están legalizados, dijo a SEMANA que "su gobierno ha insistido ante el de Colombia en la necesidad de reforzar la seguridad en la frontera, así como los controles migratorios", pero descartó una visa para los colombianos.

A pesar de ello, sin embargo, cada vez se está ejecutando con mayor rigor la orden emitida por el ministro del Trabajo, Raúl Izurieta, de deportar a todos los extranjeros (léase colombianos) que laboren en el Ecuador sin permiso. Desde esa fecha se controla a las empresas y quien incumpla podría ser multado, mientras los indocumentados corren el riesgo de ser deportados sin fórmula de juicio. La medida ha causado zozobra entre los colombianos indocumentados, unos 100.000.

Zuquilanda ha llegado a exponer el problema en Washington. SEMANA supo que el ministro ecuatoriano denunció el tema a funcionarios norteamericanos encargados de América Latina y les pidió que "se tome muchísima atención a este fenómeno". Zuquilanda, según una fuente allegada a esa reunión, habló sobre "la grave afectación que tenemos por la violencia que hay en el sur de Colombia por el narcotráfico y la narcoguerrilla, y agregó: Nosotros no podemos seguir recibiendo a todos los desplazados, la gente que sale de Colombia".

A todo esto, el diario El Comercio, de Quito, advirtió sobre la vinculación de Ecuador con el Plan Colombia, dando a entender que existe un pacto secreto entre Bogotá, Washington y Quito, para involucrar a Ecuador en el conflicto colombiano. Para el rotativo, la "estrategia estadounidense parece consistir en sellar una suerte de pacto militar con Ecuador (...) para blindar la conflictiva frontera con Colombia".

Al respecto, Zuquilanda puntualizó que todo se realiza con transparencia e insistió en que Ecuador no entrará en el Plan Colombia y que en la visita que el 15 de octubre hará el presidente Álvaro Uribe a Ecuador, "no se va a suscribir ningún pacto secreto con el presidente Lucio Gutiérrez". Adelantó que los dos gobernantes tratarán en Esmeraldas aspectos relacionados con la integración, el comercio y la cooperación en otros campos, "menos el de la guerra".

Eso sí, se tocará el tema de los desplazados: concretamente en esa reunión Gutiérrez pedirá a Uribe ayuda para atender a los refugiados colombianos, unos 7.400 que están reconocidos. Los ilegales seguirán, por lo visto, en la zozobra de ser deportados en cualquier momento, mientras cualquiera que tenga acento colombiano seguirá en peligro de ser señalado con desconfianza.

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