Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/24/2003 12:00:00 AM

Abajo la tortura

La ONU le da zanahoria y garrote al Estado colombiano en el tema de la violación de los derechos humanos de los actores del conflicto capturados por las autoridades.

Hace 15 años, el 8 de enero de 1988, entró en vigencia en Colombia la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Uno de los artículos de la Convención establece que cada cuatro años los Estados adherentes tienen la obligación de presentar un informe, ante los 10 miembros del Comité contra la tortura de Naciones Unidas, sobre los avances que se hayan llevado a cabo en la aplicación de la misma.

Hasta ahora Colombia sólo había entregado dos, por lo cual el que presentó los días 11 y 12 de noviembre pasados fue recibido por los integrantes del Comité con satisfacción, aunque lamentó "la demora de cinco años en su presentación" y observó que "contiene poca información sobre la aplicación práctica de la Convención contra la Tortura durante el período al que se refiere". No obstante, el Comité reconoció "las exhaustivas respuestas orales de la delegación a la mayoría de las preguntas" que les hicieron a los representantes colombianos así como los datos estadísticos que éstos les presentaron.

Todo esto aparece en la introducción a las conclusiones y recomendaciones que le hace el Comité al Estado colombiano. Como buenos diplomáticos de Naciones Unidas los integrantes de este grupo comienzan por destacar los aspectos positivos que encontraron en el informe sobre la situación de Colombia. En particular destacan seis puntos que tienen relación con la adopción de leyes internas o la adhesión a tratados internacionales que están relacionados con el tema de la Convención (ver recuadro de la página siguiente). En forma más general el Comité resalta la labor de la Corte Constitucional en la defensa del Estado de Derecho, la colaboración que ha tenido el gobierno con la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y la declaración de la representante del Estado colombiano respecto a que no se concederán amnistías o indultos para los responsables de torturas.

Después de esta pequeña zanahoria el Comité pasó a dar garrote, sutil, pero garrote al fin y al cabo. El organismo empieza por reconocer que la situación colombiana es compleja, mucho más por cuenta del conflicto armado que afecta al país. Sin embargo, recuerda que esta circunstancia no exime al Estado de la aplicación de la Convención. Dicho esto el Comité manifiesta su "preocupación por el gran número de actos de tortura y malos tratos supuestamente cometidos de manera generalizada y habitual por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (.) tanto en operaciones armadas como fuera de ellas". Las Naciones Unidas no dan cifras al respecto.

Pero un informe alterno elaborado por la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), una organización no gubernamental que tiene estatus consultivo ante la ONU, y la Organización Mundial contra la Tortura (OMT), presenta cifras contundentes. En un documento que le presentaron al Comité en el mes de octubre revelan que entre julio de 1996 y junio de este año 1.776 personas fueron torturadas en Colombia, en el 63 por ciento de los casos los responsables fueron agentes estatales. En la mayoría de estos los miembros del Estado son responsables, según el informe, por "omisión, tolerancia, aquiescencia o apoyo a las violaciones cometidas por grupos paramilitares".

Para la CCJ y la OMT y las otras 25 organizaciones colombianas que suscriben el informe alterno, la tortura es una práctica de uso corriente en medio del conflicto armado y se utiliza con tres propósitos específicos: conseguir información sobre los combatientes enemigos, intimidar y castigar a personas que están vinculadas a los movimientos sociales o grupos defensores de derechos humanos, y por último como herramienta generadora de miedo en la población civil. Este informe alterno documenta casos específicos sobre torturas, lo mismo que el que presentó la semana pasada en Bogotá Amnistía Internacional.

El Comité contra la tortura de la ONU conoce estos dos documentos que recopilan información sobre crímenes horrendos y describen escenas realmente dantescas. Y aunque no los menciona en sus conclusiones y recomendaciones sí es claro que influyeron en el tono, diplomático pero enérgico, con el que le solicitan al gobierno colombiano que adopte de una buena vez las medidas necesarias (ver recuadro) para evitar que se sigan presentando más casos como estos en el futuro y para que dentro de cuatro años el próximo informe dé cuenta del retroceso, y no de la permanencia y el avance, del horror en el país.

EDICIÓN 1896

PORTADA

El dosier secreto de las Farc

SEMANA revela explosivos detalles del más completo informe realizado sobre la historia, finanzas y los crímenes de la desmovilizada organización guerrillera.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1898

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.