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Toque de queda: la noche en que Bogotá se llenó de miedo

En diferentes barrios, los bogotanos se armaron con palos para defenderse ante la supuesta llegada de atracadores. Las alarmas de muchos edificios sonaron toda la noche. El alcalde Peñalosa, sin embargo, confirmó que muchas amenazas no eran reales.


Desde hace muchos años, en Bogotá no se vivía una noche tan atemorizante. Después de que el alcalde Enrique Peñalosa informó que la ciudad tendría toque de queda, comenzó una marcha de miles de ciudadanos que intentaban por todos los medios volver a casa. Sin embargo, una vez allí, la tranquilidad no llegó. 

La ciudad vivió una horrible noche. No tanto por hechos vandálicos, sino porque el temor de que ocurrieran saqueos, robos y desmanes se apoderó de muchos bogotanos y se expandió como espuma por las redes sociales. La peor parte, quizás, se vivió en los conjuntos residenciales, en diferentes puntos de la ciudad. 

“Los invito a la tranquilidad”, Enrique Peñalosa

Ante la amenaza de asaltantes, los vecinos se armaran de palos y cuchillos para defenderse. Aunque en algunos casos puntuales  se confirmaron robos, buena parte de las imágenes que circularon por internet evidencian un pánico colectivo suscitado por la divulgación de falsa información. Así lo dijo el mismo alcalde Enrique Peñalosa, quien a las 11 de la noche publicó un video en sus redes sociales. 

“Informo a los ciudadanos que hay una campaña orquestada para crear terror en residentes de apartamentos en relación con el ingreso de vándalos a robar”, dijo. Agregó que practicamente en la totalidad de las llamadas que ha recibido la Policía, las amenazas no eran reales y explica que cuando se ha hablado de cruce de disparos resulta ser que un vecino en medio de la angustia ha hecho tiros al aire.  “Los invito a la tranquilidad”, dijo.

Esas alertas tenían a muchos bogotanos despiertos y alertas a esa hora de la noche. Se decía por ejemplo que había quee estar listo porque en cualquier momento llegaban los vandalos y había que bajar de sus apartamentos a defender los edificios. Muchos de los conjuntos encendieron sus alarmas y entre vecinos se invitaban unos a otros a proteger el barrio.  La confusa situación intentó ser atendida por las autoridades, que recibieron miles de llamadas desde diferentes puntos de la ciudad.  Algunos audios amenazaban con que la situación más caótica se viviría entre 2 y 5 de la mañana cuando los saqueadores llegarían a las viviendas.

Videos divulgados en redes sociales pusieron en alerta máxima a los ciudadanos; en algunos sectores se reportaron balaceras y desordenes. Las sirenas y los gritos en determinados momentos provocaron una sensación de paranoia. En Twitter, rápidamente el hashtag TeoriaDelPanico se hizo tendencia. El alcalde Peñalosa confirmó que muchos de estos sonidos de balas eran realmente personas que presas de la angustia habían salido con un arma a disparar al aire. 

Para la mayoría de bogotanos lo que se vivía era totalmente atípico. En Salitre, por ejemplo, el sonido de una balacera generó caos, gritos y llanto. En Cedritos pasó algo similar. El rumor de que se habían tomado un edificio hizo que muchos salieran incluso con machetes. En Suba, en Ciudad Verde en Soacha, en Castilla, en la 80 con Avenida Cali, y en muchos otros lugares la imagen era la misma. Todavía no se conocen las cifras oficiales de lo que realmente sucedió.  

Pero no todo fue miedo. Algunos barrios, como La Soledad, desacataron el toque de queda pero para seguir en un cacerolazo lleno de música. Allá llegaron muchos a intentar recordar los motivos de la marcha, aun desatendiendo la orden de toque de queda. 

Lo que se vivió en los barrios de Bogotá fue comparado por algunos con la noche que vivió en Cali. Según aseguró el alcalde Maurice Armitage, lo que ocurrió en la capital del Valle fue una operación avispa, alertas emitidas a través de redes sociales que al ser respondidas por la Policía no resultaban ciertas y cambiaban rápidamente de lugar, orquestada para sembrar el temor. El alcalde admitió que hubo saqueos y robos en varios puntos, no obstante, estos hechos tuvieron una especie de efecto dominó por el impacto en redes sociales. Todo parece indicar que en la capital del país pasó lo mismo.