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Autoridades desarticulan grupo delincuencial en Casanare

La banda denominada Los Japoneses se dedicaba al tráfico de estupefacientes.


Un juez del municipio de Aguazul, Casanare, dictó medida de aseguramiento contra los presuntos integrantes de la banda delincuencial Los Japoneses, que estaría dedicada al tráfico de estupefacientes.

“Según las investigaciones, estas personas se dedicaban al microtráfico de estupefacientes, tales como bazuco, clorhidrato de cocaína, marihuana y sus derivados en varios sectores del municipio de Yopal (Casanare), mediante la modalidad de instalación fija y entregas a domicilio”, indicó la Fiscalía.

Los judicializados fueron identificados como Milton Fabián García Callejas, alias El Zarco, quien sería el cabecilla; Guillermo Vargas Galindo, quien se desempeñaba como proveedor de sustancias prohibidas; Pedro Heraldo Rodríguez Ovejero alias Chiqui, distribuidor y Lady Johana Bonilla Muñoz alias La Flaca, a quienes la Fiscalía imputó por los delitos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y concierto para delinquir.

Durante las diligencias de allanamientos los efectivos de la Fiscalía y la policía incautaron un revólver calibre 38 largo, 19 cartuchos calibre 38 largo, 1.115 gramos de bazuco, 53 gramos de clorhidrato de cocaína y elementos para la dosificación de las sustancias alucinógenas.

“Milton Fabián García Callejas, Guillermo Vargas Galindo y Pedro Heraldo Rodríguez Ovejero fueron enviados a la cárcel, mientras que Lady Johana Bonilla fue cobijada con medida domiciliaria”, subrayó la Fiscalía.

Grupo delincuencial impuso los precios de la canasta familiar en barrios de Medellín

La Policía Metropolitana del Valle de Aburrá desmanteló a una organización ilegal que monopolizó algunos productos de la canasta familiar en la comuna 13 de Medellín. Es decir, con armas en mano estableció las condiciones de compra y venta en las tiendas del sector.

A través de una empresa informal obligaron a los comerciantes a despachar exclusivamente sus productos para concentrar ingresos con el fin de patrocinar sus acciones delincuenciales: en la oferta estaban los huevos, arepas y papas.

Luego de un proceso de investigación que duró más de un año, lograron la captura de nueve personas que habrían protagonizado la acción irregular que estuvo acompañada de extorsiones, secuestros y desplazamientos forzados.

Además de cuantificar los mercados, impusieron el servicio de seguridad privada que debían costear los comerciantes, conductores del transporte público y los residentes de los barrios.

“Se logró establecer que los hoy judicializados amenazaban a sus víctimas con armas de fuego y les manifestaban que, si no pagaban la cuota, en primera instancia les dañarían sus vehículos y motocicletas”, detalló un informe que reveló el subcomandante de la Policía Metropolitana, coronel Rolfy Mauricio Jiménez.

Si persistía la negación para cancelar la colilla de pago manual que ellos mismos recolectaban, atentaban contra la integridad física de la familia que muchas veces salieron de los barrios desplazados por morir a manos del grupo ilegal.

Por ejemplo, una pareja tuvo que abandonar su vivienda luego de que decidieron no volverle a pagar la extorsión de 20 mil pesos semanales a los integrantes de la organización por dejarles parquear una motocicleta en la vía pública y por un jardín que habían hecho en el hogar.

Según las estadísticas de los grupos de inteligencia del Gaula, producto de esta actividad delincuencial acumulaban rentas criminales por 30 millones de pesos mensuales. En las cámaras de vigilancia de la Alcaldía de Medellín quedaron registrados los recaudos forzosos.

Dentro del proceso judicial, cinco personas presentaron denuncias donde 13 ciudadanos en conjunto declararon en contra de los señalados. Mientras avanzaban los estudios, la Policía identificó a 50 víctimas potenciales que están distribuidas en los sectores del centro occidente de la ciudad.

Mientras que en el nororiente de Medellín las autoridades lograron la judicialización de 15 personas más que estarían enfiladas en otro grupo ilegal que cometía el mismo delito: extorsiones masivas a cambio de seguridad y tranquilidad.