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| 11/27/1989 12:00:00 AM

"Con ambulancia y sangre no hay campaña"

ENTREVISTA.MISAEL PASTRANA BORRERO

"Con ambulancia y sangre no hay campaña" "Con ambulancia y sangre no hay campaña"
Con motivo de los problemas que esta atravesando el Partido Social Conservador y a pocos días de realizarse su Convención Nacional, SEMANA entrevistó al jefe de esa colectividad, el ex presidente Misael Pastrana. Estos son los principales apartes de la con versación.
SEMANA: Doctor Pastrana, ¿usted cree que el Partido Conservador está igual, mejor o peor que cuando llegó a las elecciones del 86?
MISAEL PASTRANA: Es muy difícil hacer previsiones. Yo creo que la bola de cristal de los políticos en estos momentos está empañada. Pero yo creo que el partido está mejor, porque en realidad la alternativa de poder se juega sobre lo que han sido los errores y aún los pecados de los gobiernos. Y nosotros estamos frente a un gobierno que no encuentra ámbito en la opinión pública. Tan es así que todo el mérito del gobierno es un discurso pronunciado en las Naciones Unidas que, según el Washington Post, tuvo un costo de 10 mil dólares.
Fuera de eso, es un gobierno que en lo moral ha optado por establecer un muro de silencio para proteger a sus funcionarios. No se permite un debate parlamentario sobre los actos del Estado y, sobre todo, de actos de la trascendencia de la realización de conversaciones con el narcotráfico durante un año.
S: Efectivamente, mucha gente cree que hay una crisis del gobierno de partido. Pero por lo menos otro tanto piensa que hay una crisis en el partido de oposición. Una crisis grave...
M.P.: ¿En qué sentido sería esa crisis?
S: Hay hechos concretos. Hay una división. Hay un sector parlamentario que negocia con el gobierno la reforma constitucional y otro que no la negocia...
M.P.: Lo único concreto para evaluar la situación del Partido Conservador son las pasadas elecciones de mitaca, donde obtuvimos unas mayorías geográficas: 450 alcaldías en todo el país. Sobre la reforma constitucional, no hay un negocio. Ahí también lo único concreto es que lo que la ha posibilitado fue nuestro respaldo en la legislatura pasada, cuando su aprobación era bastante difícil. Ahora el Partido Liberal cuenta con las mayorías para pasarla sin negociar con nadie.
S.: Hay más hechos concretos, síntomas de la crisis. El Partido Liberal ya tiene su candidato único a la Alcaldía de Bogotá y ustedes no. Parecería que nadie quiere ser candidato conservador para perder en Bogotá.
M.P.: Lo que sucede es que se ha establecido que el proceso de definición de listas para corporaciones y de candidatos a las alcaldías debe hacerse después de la Convención. No hay que ensillar antes de tener las bestias. Yo les voy a decir algo: estoy convencido, de verdad convencido, de que el próximo presidente va a ser conservador.
S.: Pero, ¿en qué escenario imagina usted esa posibilidad? Tratemos de desempañar la bola de cristal. Todo indica que el Partido Liberal va a ir a las presidenciales de mayo con un candidato único, posiblemente con una disidencia, pero una disidencia que todos consideran inocua. En cambio el conservatismo, en el mejor de los casos, va a tener un candidato único, pero que no va a ser respaldado por todos los sectores conservadores. Teniendo en cuenta que el conservatismo es minoritorio, ¿cómo es posible que usted diga que el próximo presidente va a ser conservador?
M.P. Es que ustedes hablan sobre una serie de supuestos...
S.: Pero bastante claros...
M.P.: Ustedes dicen que el Partido Liberal va a ir a las presidenciales con un candidato único y que todos lo van a respaldar, y que nosotros vamos a ir con un candidato único que no todos van a respaldar. Sin embargo, el doctor Santofimio ya ha dicho que va a ir por su lado hasta el final, o sea que no va a acogerse a los resultados de la consulta. Yo digo que cuando las reinas de belleza llegan a Cartagena todas se abrazan y se besan, y el 12, después de la elección, salen todas de pelea.
S.: ¿Entonces debemos entender que la posibilidad que usted ve de un presidente conservador se basa en una división liberal?
M.P.: No, en absoluto. Lo que sucede es que los partidos tienen la obligación de ir unidos porque, si no, no muestran cohesión y eso quiere decir que no pueden ser mayoría. Por eso es que se ha presentado el fenómeno de que en 150 años de historia nosotros hemos gobernado 100. Entonces, ¿quién es el mayoritario, el que gobierna más o el que gobierna menos?
S.: Eso fue lo que pasó en Bogotá en la elección de alcalde, que ustedes ganaron porque el liberalismo se dividió.
M.P.: Eso no es cierto; las encuestas indicaban que el conservatismo ganaba la Alcaldía de Bogotá incluso contra un liberalismo unido.
S.: Pero usted dice que no cree en las encuestas...
M.P.: No creo en las encuestas artificiosas. ¿Ustedes creen, por ejemplo, que son válidas esas encuestas que dijeron que yo sólo tengo el 9% del Partido Social Conservador? Eso no es honesto. Las encuestas deben cumplir con una ley para ser publicadas, con una regulación...
S.: Una de esas encuestas, realizada el 25 de agosto, con todas las de la ley, cumpliendo con la reglamentación que existe para su publicación, dijo que el 60% de los conservadores veían el futuro de su partido entre oscuro e incierto...
M.P.: En estos 15 años en que ustedes dicen que he dirigido al partido, en algunos momentos hemos perdido el gobierno, pero nunca el poder. En estos 15 años, el partido ha sido factor determinante del poder. El doctor Barco me ha llamado 4 veces a pactar, me ha llamado a pedirme ayuda. . .
S.: Es evidente que el gobierno ha dudado, ha cambiado de opinión frente a ciertos puntos, se ha devuelto. Pero usted también.
M.P.: ¿En qué me he devuelto?
S.: Cuando el gobierno dijo al principio de su mandato que el escenario de los acuerdos debía ser el Congreso, que allí debían pactar los partidos, usted dijo que sólo pactaba con el Presidente. Pero hace dos semanas vino a su casa el ponente de la reforma, Federico Estrada, y usted se sentó a pactar con él, a negociar...
M.P.: No negociamos, no acordamos, nos aproximamos sobre algunos aspectos como el desglose de artículo 218. Estuvimos de acuerdo en una serie de puntos, pero sobre la base de que no era un acuerdo parlamentario sino un acuerdo de Parlamento con los partidos. Antes yo me entendía con el gobierno sobre la base de que el gobierno cumplía pero es que me ha puesto conejo muchas veces.
S.: Es decir, con el doctor Estrada hubo contactos pero no negociación, como en el caso de don Germán Montoya y Joaquín Vallejo.
M.P.: Hubiera habido negociación, pero parece que al doctor Estrada lo reprendieron o que algo sucedió. Pero yo no tengo interés particular. Yo no he buscado ninguna de las aproximaciones con el gobierno. El timbre siempre ha sonado en mi casa.
S.: ¿Qué cree usted que va a pasa en la Convención? Porque parece que mucha gente no va a ir a la Convención.
M.P.: Es posible. Pero nadie ha hecho una manifestación en el sentido de que desconoce la Convención. Yo creo que la inmensa mayoría del partido se congrega, de todos modos, en torno de la Convención, aunque ese unanimismo es imposible. Yo les decía a los delegados de Antioquia que vinieron a verme esta semana y que van a asistir en pleno, que un escritor decía que un gobernante era púlpito y era confesionario al mismo tiempo. Les dije que eso se aplicaba a todos los que tenían responsabilidad y dirección política. Y les dije también que yo me había bajado del púlpito y que estoy ahora en el confesionario.
Estoy escuchando y sé que hay 4 alternativas. Una, cumplir el proceso de los estatutos y elegir al candidato, que es un proceso bastante complejo porque se necesitan dos terceras partes y, si no se logra para ningún candidato esa cifra, hay que seguir el procedimiento de los compromisarios. Una segunda es seguir esa huella del oso herido del liberalismo, en lo de la consulta popular, consulta que no ha sido tal, pues lo que los precandidatos liberales se están disputando es el respaldo de los barones electorales. La tercera es decretar un receso de la Convención, una fórmula que al parecer pregonan muchos sectores. Y la cuarta es hacer una consulta limitada a quienes obtengan las dos mayores votaciones en la Convención.
S.: Esa última fórmula es la que significa sacar a Alvaro Gómez del tinglado ...
M.P.: No, porque él tiene la Convención para presentar su nombre, la misma Convención que lo proclamó candidato hace 4 años, y que lo podría proclamar y acompañar ahora. S.: Muchos copartidarios con quienes hemos hablado calculan que su partido puede perder entre 6 y 8 curules en el Senado y otras más en la Cámara.
M.P.: Sí, es posible que se pierdan unas curules. Es que el juego de las curules es algo completamente distinto, por cuenta de los cuocientes y los residuos. Hay una circunstancia un poco desventajosa que puede darse ahora. Yo siempre he sido amigo de hacer las campañas en las plazas públicas, pero yo creo que esta vez, con ambulancia y sangre al lado, eso no es campaña electoral. Yo creo que lo que va a limitar mucho la campaña es que eso así no es democracia.
S.: ¿No hay garantías para hacer una campaña electoral?
M.P.: No las hay, pero no las hay para nadie, no digo que sólo para el Partido Social Conservador.
S.: ¿Usted no cree que asumir esa posición es un poco reconocer que los enemigos de la democracia van ganando?
M.P.: Es que yo leía en el New York Times lo que fue la gira de Ernesto Samper por Medellín, una cosa crispante en que hablan de 270 hombres vigilándolo, de dos ambulancias.
S.: Pero volviendo a lo de las curules, ¿usted aceptaría que si se pierden digamos 8 en el Senado, esa sería una calificación a su gestión al frente del partido?
M.P.: No, porque eso puede ser el resultado del proceso de los cuocientes electorales en los departamentos.
S.: Entonces hablemos de votación, no de curules. ¿Usted qué cifra consideraría como derrota, como una responsabilidad suya como jefe?
M.P.: Naturalmente yo nunca eludo responsabilidades, pero es que la política es cosa de ganar y perder. Yo no cobro triunfos...
S.: Pero si se la ha pasado en esta entrevista cobrando los 450 alcaldes...
M.P.: Lo que yo digo es que la política es alternante de éxitos y de insucesos.
S.: En 1976 el doctor Mariano Ospina puso una cifra del 40% como el porcentaje a alcanzar por parte del conservatismo. Dijo que, si no, el partido se debía retirar del gobierno de entonces. ¿Usted qué cifra se pone?
M.P.: A mí me parece que eso es intrascendente. Hoy tenemos problemas muy importantes de los que ustedes no me han preguntado, pues se la han pasado hablando del futuro.
S.: Está bien. Hablemos del presente. Hay un tema sobre el tapete. Algunos sectores del narcotráfico, más exactamente el llamado grupo de "Los Extraditables", han planteado la posibilidad de que se inicie un diálogo. ¿Usted qué opina?
M.P.: En la política frente al narcotráfico que está desarrollando el actual gobierno no tenemos nada que ver porque ofrecimos nuestro apoyo inicial, y el gobierno resolvió que la guerra era sólo del partido de gobierno. Yo no estoy informado de nada de lo que está sucediendo, fuera de lo que conozco por los periódicos. Eso es un poco insólito, pues al fin y al cabo representamos algo así como el 36%, el 38% o el 40% de la opinión. Nosotros hemos apoyado al gobierno. Si dice que no hay diálogo, pues no hay diálogo. Además, yo aplico esa frase anglosajona de "The wright thing on the wright moment", la cosa acertada en el momento acertado, y yo creo que en este momento un diálogo con el narcotráfico es una cosa desacertada.
S.: Eso en este momento. Pero en el futuro, ¿usted cree que ese diálogo se puede dar?
M.P.: Yo digo que en materia de situaciones nuevas no se puede dogmatizar. Hace tres años, los Estados Unidos decían que no hablaban con Arafat y ahí están ahora hablando con él.
S.: Pero, ¿usted sí cree que puede haber un momento oportuno para hablar con los asesinos de Galán y de tanta gente?
M.P.: Yo les estoy diciendo que ahora no sería acertado, pero es que me preguntaron por los narcotraficantes, que son una forma delictiva diferente, pero con los asesinos no.
S.: ¿Diría entonces que con el llamado narcoterrorismo no es posible dialogar ni ahora ni nunca?
M.P.: No, no podría decir nunca.No se puede dogmatizar hacia el futuro. Ahí está el caso del M-19 y el Palacio de Justicia. Después de lo que pasó en el Palacio a nadie se le ocurría hablar de diálogo, y ahí está que ahora se plantea el indulto para el M-19. En fin, todo eso hay que verlo dentro de un amplio espectro, pero como les digo, nosotros no tenemos elementos de juicio.

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