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| 9/29/1997 12:00:00 AM

CON EL SUEÑO DEL CHE

SEMANA cuenta la historia del tipógrafo argentino que cambió su vida en Buenos Aires por la lucha armada en Colombia.

CON EL SUEÑO DEL CHE CON EL SUEÑO DEL CHE
Hacía varios meses que en la vereda San Miguel, jurisdicción del municipio de Jamundí, Valle, no se veían guerrilleros. Por eso, el domingo 17 de agosto, cuando cinco de ellos aparecieron por el camino de herradura,los campesinos se sorprendieron al verlos. Bajaban del monte, armados y vestidos de camuflaje, hacia el río Jamundí. En una casa se detuvieron, saludaron y uno de los guerrilleros preguntó que si había gaseosa. Su acento sonó tan raro que una mujer le respondió: "Mi amor hábleme en español que no le entiendo". Como no había lo que ellos querían, los campesinos les ofrecieron chicha. Los hombres armados la aceptaron con gusto y salieron a tomársela afuera de la vivienda. Mientras bebía, el guerrillero del acento raro miró a una niña y dijo en voz alta: "Qué linda chica". Estas palabras convencieron a quienes las oyeron de que el sujeto era extranjero.Los guerrilleros, integrantes de la cuadrilla José María Becerra del Ejército de Liberación Nacional _ELN_, terminaron la chicha y siguieron su camino. En el trayecto encontraron más campesinos y los saludaron. "Ellos son muy formales", le dijo uno de los vecinos de la vereda a las autoridades. Otro contó que al oír el saludo se dio cuenta de que uno de los hombres "no hablaba como colombiano, no era criollo como nosotros". En ese instante comenzaron los disparos. Desde hacía varios días el Batallón de Contraguerrilla Nº 3 Primero de Numancia había instalado un puesto de mando en Mesetas, jurisdicción del municipio de Jamundí. El 13 y 14 de agosto los comandantes recibieron informes que daban cuenta de la presencia de subversivos en la vereda San Miguel. Como la información era fidedigna, decidieron infiltrar tropas durante la noche en el área. Sin ser detectados, los soldados montaron tres observatorios para vigilar a los elenos. El 17 de agosto los militares se movieron y coparon ciertos sitios por los que pensaban saldrían los guerrilleros. La idea era, según el general Julio Charry, comandante de la III Brigada, con sede en Cali, capturarlos cuando salieran de unas casas a las que habían entrado. Esto no se logró. De acuerdo con la versión del general Charry, los subversivos tomaron camino por un lugar que el comandante de la patrulla del Ejército no había previsto. En su afán por cortarles el paso los soldados fueron detectados a unos 300 metros por los guerrilleros. A las cinco de la tarde comenzó el combate. Los miembros de la patrulla se defendieron utilizando una técnica denominada fuego integrado, que consiste en concentrar todos los disparos en un solo punto. Los elenos huyeron en desbandada por el monte. Cuando los soldados controlaron la zona lo primero que hicieron fue revisar las casas donde habían estado los guerrilleros. Lo único que encontraron dentro de ellas fue a sus propietarios muertos de miedo. De repente un soldado gritó afuera: "¡Aquí hay uno! ¡Aquí hay uno!". Sobre la hojarasca estaba el cadáver de un hombre joven, vestido con camiseta negra, chaleco del mismo color, pantalón camuflado y botas de caucho. A su lado derecho había un fusil M-16 A1. El guerrillero fue identificado por las autoridades judiciales y militares como Gustavo Abel Cabezas. Era argentino y había llegado hacía 10 días a Colombia. Esta es su historia. Sin antecedentesLa muerte de Cabezas impactó a los argentinos. No sólo era un compatriota sino que muchos no entendían cómo mientras las fuerzas militares colombianas lo presentaban como un guerrillero los medios de comunicación que hurgaban en su pasado sólo encontraban una historia igual a la de millones de chicos de clase media como él. Cabezas nació, junto con su hermano mellizo Andrés, el 4 de mayo de 1960. Su padre era ferretero y su madre maestra. Vivió una infancia sin problemas en el barrio Caseros, de Buenos Aires, hasta los cinco años, cuando tuvo que enfrentar la muerte de su padre por una trombosis. Luego de este suceso la familia _de la que también hacía parte Viviana, la hija mayor_ se mudó al barrio Sarandí, en el sector de Avellaneda.Allí creció Cabezas y allí se volvió inseparable de su hermano. Ambos abandonaron el colegio en el bachillerato, ambos trabajaron en la misma tienda de discos del sector y ambos rumbearon en la discoteca Hollywood. Su destino común terminó el 30 de agosto de 1978 cuando Andrés, de 18 años, murió como consecuencia de un aneurisma. Después de este hecho Cabezas, que de por sí era un hombre tranquilo según su familia, se volvió retraído y solitario. Es probable que esta actitud lo alejara de la realidad de su país en ese entonces. Su hermana Viviana asegura que Gustavo atacó el régimen militar de esos años, al igual que lo hicieron otros cientos de miles de jóvenes, pero nunca desde algún grupo político o guerrillero de los que existían en aquella época. Aunque no niega que hubo un período durante el cual sus lecturas preferidas eran sobre el fenómeno Juan Domingo Perón. En la década del 70 los movimientos guerrilleros argentinos tuvieron su cuarto de hora. Los Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo _ERP_ fueron protagonistas de varios de los golpes más sonados de aquel momento. En 1979 ambos grupos prácticamente se desintegraron como consecuencia de la represión militar en su contra. Sobre las consecuencias de las acciones basta recordar lo que escribió Gabriel García Márquez: "Se calcula que en los combates hubo unos 5.000 muertos de las guerrillas". Lo cierto es que Cabezas, tal como lo determinó la Policía Federal, no tenía antecedentes de ninguna clase. Una fuente de la inteligencia argentina, consultada por la revista Gente, desestimó este detalle y recordó que "en 1983 se dio el caso de un médico que, recién recibido, dijo que se iba de gira por Centroamérica. Murió en El Salvador". Cabezas, aunque no era profesional, según su familia trabajaba como impresor, tenía un gran espíritu solidario que se reflejó en 1983 cuando ingresó en una cooperativa de trabajo que funcionaba en Quilmes, un barrio pobre de Buenos Aires. ¿Un nuevo Che?Antes de su viaje a Colombia, Cabezas llevaba la vida común y corriente de un hombre de 37 años. Según su familia, trabajaba en la casa, tenía un Fiat 147, practicaba las artes marciales y, sobre todo, era el puente con la realidad de su madre, quien tiene 87 años y sufre del mal de Alzheimer. Hace poco había terminado una relación con una mujer. Es probable que fuera Adriana, a quien iba dirigida la carta que el Ejército encontró entre las pertenencias del argentino y cuya autenticidad ya fue confirmada por grafólogos del Departamento Administrativo de Seguridad _DAS_.A juzgar por lo que le escribió fue una persona importante en su vida: "Adri iluminaste mi corazón y eso nunca pero nunca se olvida, espero por favor que no te suene a cursi pero así fue realmente, mi última visión tuya fue cuando ibas doblando la esquina, espero que mi primera visión cuando algún día ande por ahí sea de ti doblando la esquina_ ".Por lo que cuenta en la carta es evidente que ella estaba enterada de la decisión que había tomado Cabezas de vincularse de manera voluntaria a la guerrilla. El mismo se lo dice en la misiva: "Pues esta es la opción que tomé espero poder fortalecerla cada día en cada hora en cada minuto". Las preguntas claves son entonces: ¿Cómo llegó a vincularse con los subversivos y por qué escogió al ELN para su aventura? La respuesta a la primera pregunta puede estar en una conversación entre guerrilleros que el Ejército interceptó el 18 de agosto, un día después del combate, a las 11 de la mañana. En el diálogo los guerrilleros dan cuenta del enfrentamiento que tuvieron y de sus resultados: un muerto, varios heridos, un desaparecido y la pérdida de material de guerra e intendencia. Los militares incautaron luego del combate, según el general Charry, cuatro equipos, un fusil M-16 A1, dos proveedores con 80 cartuchos y un radio de comunicaciones. Lo curioso del asunto es que uno de los interlocutores es un chileno al que los militares identifican con el alias de 'Huracán'. El es quien da referencias del subversivo muerto y le dice a quien lo escucha: "Coméntele que el peludo que está allá lo conoce, el calvo (Cabezas mostraba señales de calvicie en la frente) que él conoció por allá donde estuvo junto conmigo". El sujeto desconocido que está al otro lado del radio le responde: "¡Ah!, eso fue el año pasado porque es que tuvo una fiesta la misma noche que se juntó con Huracán_ Ahí ya sabe cuál es" (ver recuadro de la página siguiente). La familia de Cabezas dice que él no había salido de vacaciones, fuera del país, en los últimos tres años. Por lo tanto, las autoridades suponen que el encuentro del que hablan los guerrilleros tuvo lugar en Argentina el año pasado. Esta tesis se ve reforzada al leer el párrafo de la carta dirigida a Adriana, en la que el argentino le cuenta que llegó a Jamundí y que de ahí "partí al monte, a donde me esperaba Ariel y tres pelados más". Es evidente entonces que la ex novia de Cabezas conoce y sabe quién es Ariel, de lo contrario el guerrillero no lo nombraría con tanta familiaridad. En cuanto a por qué escogió al ELN como destino final la respuesta es más fácil de encontrar. Eeste movimiento no ha ocultado su interés por fortalecer sus vínculos con el exterior. Prueba de ello es el mensaje que hicieron llegar al 7º Encuentro de El Foro de Sao Paulo, realizado entre el 31 de julio y el 3 de agosto pasados en Brasil. En éste dicen: "Hacemos parte del torrente insurgente americano que aspira a revitalizar la lucha armada revolucionaria".Además, es innegable que el hecho de ser un movimiento insurgente con 32 años a cuestas, de poseer un mártir carismático propio como el cura Camilo Torres y de ser dirigido por otro cura que emparenta la revolución con el cristianismo, hace a los elenos suficientemente atractivos para personas como Cabezas. No hay que olvidar que esta atracción puede volverse mucho más fuerte ahora que se cumplen 30 años de la muerte del carismático Ernesto Che Guevara. Todavía hay muchos que quieren emularlo. El propio Cabezas lo admiraba, según dicen sus familiares.El finCon los papeles que se le incautaron a Cabezas las autoridades reconstruyeron su aventura. El argentino se despidió de su hermana y de su sobrina Juliana, el 7 de agosto, en el aeropuerto de Ezeiza. Allí tomó vuelo 951 de Lloyd Aéreo Boliviano. Viajó en el puesto 21A a Santa Cruz, Bolivia, y luego a Bogotá. El 8 de agosto, a las dos de la mañana, se presentó a las autoridades colombianas como turista y dijo que se hospedaría en el hotel Bacatá. Sin embargo, apenas salió del aeropuerto hizo algo que no estaba en los planes que había expuesto: tomó un microbús hasta Cali. En la capital del Valle del Cauca lo esperaban los guerrilleros. Ellos lo llevaron a Jamundí y luego hacia un campamento en las montañas aledañas al municipio. Durante los siguientes nueve días probablemente recibió instrucción de combate. Lo que sí es seguro es que participó en una fiesta de la que dejó constancia en su carta: "Negros, negras, mamertos (borrachos para los argentinos) y nosotros la guerrilla, así nos llaman aquí y mucha salsa y vallenatos y de vuelta mucho respeto_". Luego de esta reunión Cabezas y sus compañeros partieron a una caminata larga. En esas estaba cuando lo encontró el Ejército. Murió en combate como consecuencia de las heridas producidas por las esquirlas de una granada de fragmentación. Mientras la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos despeja las dudas que tiene la familia sobre su muerte, los militares están tras la pista de otros extranjeros que podían estar vinculados al ELN. Nada tendría de raro que fueran compatriotas de Cabezas. Al fin y al cabo, como ya lo anotó el politólogo mexicano Jorge Castañeda, "Argentina siempre ha importado y exportado revolucionarios". Una grabación comprometedora En una comunicación interceptada por el Ejército el pasado 18 de agosto, a las 12 del mediodía, dos guerrilleros del ELN confirman la muerte del argentino.
Huracán: ¿Y se veía muy mal?, Guerrillero
A: R. Afirmativo. Le partieron las dos ahí, las dos piernas y tres más en el cuerpo tenía por ahí. En todo caso por todo presenta 27 orificios_···
Guerrillero A: ¿Qué hubo, qué hay de nuevo?
Guerrillero B: No_ de los obreros ahí, que sí fue cierto ya lo miré y todo eso.
Guerrillero A: Eh, ¿qué hay por allá?
Guerrillero B: "Ahí el amigo Gusta, el amigo Gusta fue el que viajó ahí".A:¿Cuál Gusta?
B: Uno de los nuevos que había venido de por allá de la parte lejita, uno de ellos que creo yo que estuvo por ahí por su lado ensayando.
A: No pues por aquí los que están conmigo, pero así de por allá_ no, no está bien, bien ubicado.
B:Ah, Gustavo, Gustavo, el hombre también estaba por allá, yo creo que_
A: El que es peladito de la cabeza.
B: Afirmativo.
A: Ah listo, siga Huracán.Huracán: Coméntele que el peludo que está allá lo conoce, el calvo que él conoció por allá donde estuvo junto conmigo.
A: Ah eso fue el año pasado porque es que tuvo una fiesta la misma noche que se juntó con Huracán_ Ahí ya sabe cuál es.Huracán: Sí, ya lo ubicamos.
A: Bueno, dígale que el hombre viajó, que acabaron con él, ahí le pegaron una ahí_ esa tarde por ahí, en todo caso me_ Huracán: Listo_
B: _esta mañana lo echaron para abajo pero no he podido clarificar bien todavía_ Cabezas, según su familia, no militó nunca en ningún grupo político o guerrillero de su paísn Las autoridades colombianas no dudan de los vínculos de Cabezas con la guerrilla.

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