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| 8/14/1995 12:00:00 AM

CONSULADO CON PAVA

Desde hace más de seis meses el gobierno ha tratado de nombrar un cónsul en Miami, pero no ha podido.

CONSULADO CON PAVA CONSULADO CON PAVA
EN LA HISTORIA DE LOS nombramientos de funcionarios oficiales pocas veces se habían presentado tantos tropiezos como los ocurridos con el consulado de Colombia en Miami. Desde hace 10 meses el gobierno ha intentado designar al menos a cinco personas, pero con todas ellas ha fracasado.
Se trata de una situación que ya empieza a preocupar porque la representación diplomática en Miami, la Ciudad del Sol, es vital para los intereses del país: cerca del 75 por ciento del comercio exterior colombiano se mueve a través de esa ciudad estadounidense; los colombianos, 120.000 en total, son la comunidad extranjera más grande después de la cubana; allí funcionan nueve bancos colombianos y existen 46 empresas comercializadoras de flores; además, en el aeropuerto de Miami los clientes colombianos movilizan el 30 por ciento del total de la carga.
Y como si fuera poco, SEMANA estableció en fuentes diplomáticas que el gobernador de la Florida dijo que no seguirá pagando el elevado costo de mantener a más de 3.000 ciudadanos colombianos detenidos en sus cárceles y por eso le ha exigido al gobierno federal que asuma esos gastos. Si esto no se cumple antes de septiembre próximo, el gobernador amenazó con iniciar una deportación masiva.

LOS CANDIDATOS
Según fuentes de la Casa de Nariño, la búsqueda de un cónsul para Miami se inició en septiembre del año pasado, un mes después de la posesión del presidente Ernesto Samper. El primer candidato fue Rafael Infante, identificado por las mismas fuentes como perteneciente al grupo político de un conocido senador de la Costa Atlántica y quien vive en Estados Unidos desde hace más de 15 años. El nombramiento de Infante estuvo prácticamente listo, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores declinó el ofrecimiento cuando se enteró de que éste era, además de colombiano, ciudadano estadounidense. Este episodio se prolongó hasta diciembre del año pasado porque, según las fuentes consultadas por SEMANA, Infante le dijo a la Cancillería que él solo tenía la categoría de residente. El problema se resolvió, dijeron fuentes diplomáticas, cuando el Departamento de Estado certificó que el candidato era ciudadano de ese país desde julio de 1987.
Ante la imposibilidad legal de nombrar en el servicio consular a Infante -porque un ciudadano estadounidense no puede ser al mismo tiempo representante diplomático de otro país-, a finales de enero el gobierno lo nombró asesor de la Oficina de Proexport, en Miami, una dependencia encargada de promocionar las exportaciones de Colombia.
Por esa misma época en la Cancillería surgió el nombre de Edgar Plazas, actual presidente del Club Independiente Santa Fe de Bogotá. No obstante, diversas razones, entre ellas su vinculación con el fútbol, llevaron al gobierno a descartar la designación del dirigente deportivo.
En la primera semana de febrero también fue mencionado el nombre de Claudia Turbay, una prestigiosa funcionaria de Proexport que pocos días después tuvo que renunciar y regresar a Colombia por motivos personales.
A mediados de marzo el gobierno contempló seriamente la posibilidad de nombrar en el consulado a Alberto Barco, un conocido corredor de seguros que tiene su sede en Miami y hermano del ex presidente Virgilio Barco Vargas. No obstante, por razones que se desconocen, el gobierno optó por contemplar otras alternativas.
Finalmente, y después de estudiar las hojas de vida de por lo menos 40 personas, los medios de comunicación se enteraron de que el gobierno le había ofrecido el cargo a Luis Guillermo Vélez, quien se desempeñaba como viceministro de Defensa. No obstante, cuando ya se había conocido públicamente el ofrecimiento, surgió otro problema insalvable: también tiene la ciudadanía estadounidense, por lo que la designación es imposible.
Fuentes de la Cancillería reconocen que designar una persona en el consulado en Miami no va a resultar fácil, especialmente porque hay intereses políticos de por medio. Y es un asunto que ya ha calado entre la colonia colombiana residente en esa ciudad, uno de cuyos voceros le resumió a SEMANA lo que sucede: "aquí suena un cónsul nuevo todos los días".

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