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Los colombianos, con estrés y miedo por el coronavirus

La encuesta Invamer revela la difícil situación económica y personal de los colombianos. La mitad compra menos víveres y el 67 por ciento vio reducidos sus ingresos por la pandemia. Hay preocupación por el futuro.


En la batalla contra el coronavirus, el presidente Iván Duque, los alcaldes y los gobernadores repuntan en su popularidad por las medidas que han tomado. La institucionalidad se fortalece. Pero la gente, en sus hogares, siente que va regular por la situación económica y considera que lo que viene puede ser aún peor. Así lo refleja la encuesta de Invamer que le midió el pulso a los colombianos en una de las etapas más difíciles que hayan afrontado en su historia reciente.

A las personas las angustia sobre todo el bolsillo. El 67 por ciento vio reducidos sus ingresos por la cuarentena decretada por el Gobierno nacional. El aislamiento es la medida más eficaz para prevenir el contagio, pero implica la parálisis de la actividad productiva, lo que afecta a los trabajadores. Solo el 30 por ciento respondió que seguía devengando igual que antes, y apenas el 2 por ciento dijo que ahora gana más.

La parálisis obligó a las empresas al teletrabajo, pero la encuesta de Invamer trae datos reveladores sobre el real impacto de la virtualidad. De los que respondieron que estaban activos, solo el 36 por ciento está en esa modalidad de trabajo a distancia, mientras que el 51 por ciento se declaró inactivo. Un 12 por ciento respondió que sale a trabajar, y es posible que este indicador aumente progresivamente al reactivarse la construcción y la manufactura. El estudio fue realizado en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga.

La mitad de los encuestados dijeron que hoy compran menos víveres, un efecto de la reducción del ingreso. En el corto plazo, el consumo caerá abruptamente por el apretón en el gasto. Sobre el flujo de caja para sortear las necesidades, el 14 por ciento dijo no tener suficiente dinero; el 17 por ciento afirmó que tenía disponible para una o dos semanas; y el 29 por ciento señaló que podría solventar la crisis durante uno o dos meses. Apenas el 1 por ciento manifestó que podía hacerlo de cuatro a cinco meses.

“Estas cifras son aún peores en ciudades y municipios de menor tamaño poblacional. A medida que pasen los días, las soluciones, ya sean ayudas, liberación de sectores o ambas, permitan cubrir ese faltante en el bolsillo de los hogares”, asegura Martín Orozco, gerente de Invamer.

La covid-19 tiene un profundo impacto en los ciudadanos. El 65 por ciento aseguró estar afectado por la pandemia, y en eso sobre todo influye que los productos de la canasta familiar subieron de precio (58 por ciento). Lamentan también no poder ver a sus familiares (52 por ciento) ni salir a trabajar (49 por ciento). También mencionan no practicar deporte, ni ir a eventos religiosos, comprar productos para el hogar, ver a los amigos, ir al cine o al centro comercial ni poder continuar los estudios.

A las personas las angustia sobre todo el bolsillo por cuenta de la parálisis económica. También dicen que el principal problema del país es la corrupción.

El Gobierno nacional y las autoridades locales enfrentan el desafío de evitar la corrupción a toda costa. Precisamente, la encuesta muestra que ese es el principal problema del país. A ello contribuyen las denuncias de presuntas irregularidades con contratos firmados en medio de la emergencia, que investigan la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría.

En términos generales, los colombianos han acatado la medida del confinamiento. El 83 por ciento ha salido a las calles a comprar mercado, y solo el 17 por ciento respondió no haberse movido de su residencia.

Hay poco optimismo frente a lo que puede ocurrir en el país. El 56 por ciento dice que “lo peor está por venir”. Apenas el 11 por ciento considera que el problema está bajo control. La posibilidad del contagio es latente: el 55 por ciento ve probable o algo probable que adquiera la covid-19 en los próximos dos meses.

La tarea de pedagogía e información del Gobierno parece estar dando resultados, pues el 64 por ciento sabe a qué líneas telefónicas se debe comunicar si presenta síntomas. También han calado las medidas sanitarias, pues la mayoría ha optado por quedarse en casa, usar tapabocas y lavarse las manos (el 90 por ciento contó que lo hacía más de tres veces al día).

Más optimismo en el hogar

El coronavirus cambió los pensamientos de las personas. Siete de cada diez señalaron que se mantienen con energía y vitalidad, pero el 66 por ciento dijo que en las últimas semanas se sintió estresado, y un 62 por ciento afirmó sentir miedo. No obstante, en el hogar se respira un mejor aire. El 74 por ciento se siente optimista de cara al futuro propio y el de la familia.

Llama la atención que el 72 por ciento está de acuerdo con que la cuarentena se prolongue por 14 días más, a partir del 11 de mayo. Por drásticas que parezcan, los colombianos respaldan las medidas del Gobierno y piden que se extiendan, aun si se levanta el confinamiento. Piden que sigan las restricciones para eventos de más de 50 personas, al igual que el cierre de bares y restaurantes. Tampoco quieren que abran las fronteras terrestres y aéreas ni los colegios y universidades. Por el contrario, el 94 por ciento está de acuerdo con que las empresas sigan fomentando el teletrabajo.

Este respaldo a las medidas restrictivas explica el aumento en la favorabilidad del presidente Duque y los alcaldes y gobernadores. “Hay mayor confianza en el Gobierno y se fortalecen las instituciones”, dice el gerente de Invamer.

El presidente aumentó en 29 puntos el apoyo a su trabajo, que pasó del 23 al 52 por ciento, el más alto desde que llegó a la Casa de Nariño. Su desaprobación cayó 32 puntos.

Por ciudades, la alcaldesa Claudia López sale mejor calificada que los demás. Su aprobación aumentó 22 puntos y llegó al 89 por ciento. El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, también registra un indicador positivo: su aprobación pasó del 55 al 84 por ciento.

En cuanto al alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, su aprobación pasó del 62 al 66 por ciento. Por su parte, el apoyo al alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, bajó 6 puntos porcentuales (del 79 al 73 por ciento). Lo mismo ocurrió con el alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, que bajó del 61 al 52 por ciento.

Juan Carlos Sierra-Semana / Liliana Rincón

Por regiones, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, registra un respaldo a la gestión del 74 por ciento, es decir, aumentó 16 puntos porcentuales frente a la medición de febrero. La gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, cuenta hoy con un apoyo del 76 por ciento, lo que indica también un aumento de 11 puntos porcentuales frente a febrero. En el caso de la gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, el respaldo bajó del 80 al 78 por ciento. Aun así, Noguera sigue siendo la gobernadora mejor calificada en el paísLa aprobación a la gestión del gobernador de Santander, Mauricio Aguilar, también aumentó del 49 al 68 por ciento.

La encuesta de Invamer asimismo indagó por la gestión específica frente a la pandemia. En Colombia, el 70 por ciento dice que apoya la gestión de Duque ante la covid-19. En el caso de los alcaldes, tienen la mejor valoración frente a la emergencia Claudia López y Daniel Quintero, ambos con un respaldo del 93 por ciento.

Eso contrasta con el drama económico en los hogares. El 19 por ciento dijo estar desempleado, y ese indicador concuerda con los cálculos de Fedesarrollo que proyectan que la desocupación se podría disparar al 20 por ciento. La cifra abarca tanto a las personas que venían sin trabajo como aquellos que lo perdieron a raíz de la pandemia. Como solo aplicaron la encuesta en las cinco principales ciudades, es preciso tener en cuenta que en otras regiones la informalidad es mayor y el desempleo puede aumentar mucho más.

Finalmente, la encuesta de Invamer revela un dato que puede servir para que el Gobierno tome medidas focalizadas. El 25 por ciento aseguró que vive con personas de más de 70 años, es decir, la población más vulnerable a la covid-19. Eso quiere decir que tienen más riesgo a la hora de salir a la calle y regresar a sus viviendas por la posibilidad de contagiar a los mayores. En general, los colombianos afrontan esta pandemia con mucha incertidumbre y aferrados a la institucionalidad.