Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 10/6/2003 12:00:00 AM

De dientes para afuera

La visita del presidente Alvaro Uribe a Estados Unidos, más que una estrategia de política exterior, perseguía bajar la turbulencia de las tormentas internas.

El discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas es una cita obligatoria de todo presidente colombiano. Es una oportunidad única para exponer ante 190 países los anhelos y las prioridades de su gobierno en el ámbito internacional. Durante años el tema central de las intervenciones colombianas era un llamado a un mayor compromiso de las naciones en la lucha contra las drogas ilícitas, un asunto en el cual Colombia tenía autoridad y cierta credibilidad. Con Andrés Pastrana se optó por invitar al mundo a ayudarle al país a resolver su conflicto, la llamada diplomacia por la paz. En la ONU lo usual es pedir. Por ello sorprendió el contenido primordialmente local y el tono de rendición de cuentas del discurso del presidente Alvaro Uribe ante la Asamblea.

Mucho se ha comentado sobre cómo Uribe resolvió con el discurso y sus posteriores reuniones con el alto gobierno de Estados Unidos las dudas que había sobre sus críticas a las ONG y el proyecto de alternatividad penal. Se insinuó incluso un giro en su posición sobre ambos temas. Sin embargo ni en el texto de su alocución en Nueva York ni en sus declaraciones de regreso al país se vislumbra un cambio de fondo sino más de forma. Tampoco hubo una plétora de adhesiones internacionales a su política después de su viaje.

El verdadero éxito fue en casa. Su visita a Estados Unidos fue acogida favorablemente en el país político y en los medios de comunicación. "El viaje relámpago del presidente Alvaro Uribe a Nueva York y Washington sirvió para ponerle talanquera al creciente coro de críticas que había generado su posición sobre las ONG y el famoso borrador de la ley de 'penas alternativas", dijo El Tiempo en su editorial del 2 de octubre. La nota concluye que "la visita, pues, trae un alivio saludable". Otros medios de comunicación y diversos líderes políticos coincidieron en ese análisis. Hubo casi unanimidad en que nuevamente el Presidente se había salido con la suya.

Uribe no es el primer mandatario colombiano en utilizar la política exterior como una herramienta para conseguir propósitos internos. Pastrana lo precedió en este camino, pero por razones diferentes. Necesitaba el apoyo internacional para suplir su evidente debilidad política en el país. Era un pilar de su gobernabilidad. Uribe, por el contrario, hasta hace unas semanas no registraba mayores dificultades locales. Eso cambió con sus críticas contra las ONG y la presentación del proyecto de alternatividad penal al Congreso. Los conocedores de la capacidad e influencia de las ONG en el ámbito internacional comprendieron de inmediato que el Presidente se había equivocado, tanto en el fondo como en la forma. En el fondo, al estigmatizar a todo el gremio los unió en un frente común -algo difícil de hacer en condiciones normales- dada la multiplicidad de intereses que representan. Y en la forma, al hacer las declaraciones en una ceremonia militar. Allí se presentó la primera fisura.

El proyecto de ley terminó de juntar a los preocupados por el impacto sobre la imagen del país con los llamados halcones uribistas, que consideraron demasiado blanda la alternatividad penal propuesta.

Con su viaje el presidente Uribe atajó ambos bandos. Si es cierto que una imagen vale más que mil palabras, los dos días en Nueva York y Washington hablan por sí solos: Uribe con el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan; Uribe con el presidente, George W. Bush; Uribe con el secretario de Estado, Colin Powell, y Uribe con los líderes republicanos del Congreso. Para la opinión pública colombiana, mejor imposible. Fortalecido por esa positiva reacción interna el primer mandatario volvió a su campaña por el referendo con renovado brío.

A pesar del evidente triunfo político es riesgoso airear diferencias y buscar soluciones afuera para problemas internos, y particularmente ante auditorios como la ONU y el gobierno de Estados Unidos. Una de las consecuencias de la diplomacia por la paz del presidente Pastrana fue que varios terceros -países y ONG- se sienten hoy con voz y voto para opinar y entremeterse en asuntos colombianos.

Esos mismos grupos ya han comenzado a difundir su versión de la visita presidencial ya que sus expectativas son diferentes. Y no es halagadora para el gobierno. Afirman que hay dos discursos. La mano firme con la cual se impone la seguridad interna y la de corazón grande que se aplica en las capitales europeas y norteamericanas. En el mundo globalizado es imposible distinguir audiencias. Y es importante recordar que hay que anotar tanto de local como de visitante.

EDICIÓN 1874

PORTADA

La orquesta del Titanic

Para tomar decisiones en el Consejo Nacional Electoral son necesarios 6 de los 9 votos. Cinco de esos votos ya están listos contra la posibilidad de que exista una candidatura viable de centro. La determinación del Consejo Nacional Electoral no será jurídica, sino exclusivamente política.

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com