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| 2/26/1996 12:00:00 AM

DE LA CALLE: SI O NO

El Vicepresidente tiene legitimidad juridica pero no tiene legitimidad política.

DE LA CALLE: SI O NO DE LA CALLE: SI O NO

LAS PALABRAS FInales de Ernesto Samper en su entrevista del jueves en la noche con María Isabel Rueda, directora de QAP desvelaron a muchos. Según el jefe del Estado, Humberto de la Calle "fue elegido en la misma fórmula que yo y eso, para bien o para mal, nos plantea un matrimonio que, como todo buen matrimonio, es indisoluble...". La interpretación pareció obvia para casi todo el mundo: el Presidente notificaba al país que, si acaso renunciaba, no permitiría que lo sucediera el Vicepresidente.
Las reacciones se desataron a la mañana siguiente. La más dura fue a la vez la más promocionada, la del Premio Nobel Gabriel García Márquez, quien en apenas cuatro frases resumió el sentir de quienes no habían quedado para nada satisfechos con la frase de Samper. El escritor, que había permanecido en silencio desde cuando hace un par de meses dio un espaldarazo al Presidente al asegurar que durante más de un año no había aparecido ninguna prueba concluyente en su contra, tomó distancia y advirtió, dejando de lado cualquier eufemismo: "El Presidente tiene que serenarse. Ante la posibilidad de su caída, tanto él como sus hombres más cercanos, parecen decididos a arrastrar con ellos al visepresidente, Humberto de la Calle. Es un síntoma descorazonador para los que creemos en la buena fe del Presidente. A este paso, no necesitaremos del plebiscito para llegar a la guerra civil ". El comunicado causó tanto impacto que el diario El Tiempo abrió con un titular sobre el asunto su primera página del sábado: "Samper quiere arrastrar a De la Calle: Gabo".
Pero más allá de cualquier interpretación sobre lo dicho por Samper, su controvertida frase sirvió para adelantar el debate de tal manera que, al terminar la semana, millones de colombianos se habían visto obligados a adoptar una postura frente a la suerte del Vicepresidente, aun antes de que se defina la del Presidente.
El debate sobre De la Calle se tiene que dar en tres terrenos diferentes. El de la legitimidad política, el de la legitimidad jurídica y el de la legitimidad moral. En cuanto a la primera, la política, el argumento en contra de que asuma De la Calle en caso de que Samper renuncie no es de poca monta. Si algo le ha quedado claro a la opinión a lo largo de todos estos meses de crisis no es sólo que hubo narcodineros en la campaña samperista, sino que los hubo en cantidades muy considerables. Es muy difícil negar que esos dineros hayan influido de modo significativo en el resultado electoral. Lo anterior obliga a cuestionar de manera bastante seria la legitimidad política del mandato de De la Calle, y en cierto modo le daría la razón al Presidente en su referencia al "matrimonio indisoluble" .
Pero si bien De la Calle no tiene mayor legitimidad política sí tiene legitimidad jurídica. En términos legales la elección de Ernesto Samper no está viciada. Ni siquiera Andrés Pastrana, quien fue el que perdió las elecciones frente a Samper, pretende que la elección sea nula en términos jurídicos. De lo contrario el ganador habría sido él, cosa que nunca ha reclamado. Al no estar en tela de juicio la legitimidad jurídica de la elección, lo que sí está son las conductas individuales de las personas que participaron en la campaña. En esta categoría se encuentran Ernesto Samper como candidato, Fernando Botero como director general de la campaña y Juan Manuel Avella como director administrativo.
Como Vicepresidente, según la Constitución, Humberto de la Calle tiene un derecho automático. Para que no lo ejerza, en la eventualidad de una caída del gobierno, tendría que renunciar a éste por presiones políticas pero no por viabilidad jurídica.
El tercer terreno del debate es el moral. Este es un campo subjetivo donde nadie tiene la última palabra. La teoría es que si De la Calle sabía la forma como se estaba financiando la campaña es parte de la misma rosca que la opinión pública quiere cambiar. Hasta ahora no hay ninguna evidencia de que sabía. Todos los protagonistas de esos episodios, desde Santiago Medina hasta Fernando Botero, se han tomado la molestia de aclarar eso. A esta campaña de clarificación se ha sumado el propio fiscal general de la Nación, Alfonso Valdivieso, quien le comunicó al país que no ha habido un sólo declarante, testigo o implicado que haya siquiera mencionado el nombre del Vicepresidente dentro del proceso. La verdad es que Humberto de la Calle llegó a ser compañero de fórmula de Ernesto Samper no por un matrimonio de amor sino de conveniencia, pues los dos eran enemigos políticos. Esto hizo que durante la campaña lo tuvieran marginado del grupo de samperistas que la manejo.
Haciendo caso omiso de consideraciones morales, pues nadie tiene ni autoridad ni conocimiento sobre la conciencia de terceras personas, la conclusión es que es discutible la legitimidad política del mandato de De la Calle, pero no la jurídica. Y esto último puede ser definitivo, pues la transición, tal y como está concebida en el ordenamiento jurídico colombiano, y en especial en la Constitución del 91, se rige por cuestiones de tipo jurídico y no político.
Todo esto no deja de ser una ironía. En su calidad de ministro de Gobierno de César Gaviria, De la Calle luchó en la Constituyente en contra de la figura de la Vicepresidencia, y fue derrotado. Como precandidato liberal juró ante las cámaras de televisión que nunca aceptaría ser el candidato liberal a la Vizepresidencia, y a los pocos días de la consulta liberal fue aclamado por la convención de su partido como candidato a ese cargo.
Pero es posible que estas paradojas del destino se conviertan en simples anécdotas, pues lo que más le ayuda a De la Calle es que si Samper renuncia y él tanbién, el asunto quedaría en manos del Congreso. algo que en las actuales circunstancias no tiene mucha aceptación. Así parece haberlo entendido la opinión pública: la imagen del Vivepresidente ha mejorado de manera significativa en estos días, y si hace un mes pocos de los encuestados no creían que De la Calle fuera la salida e incluso pre ferían la fórmula del Congreso (ver cuadros), este asunto, como muchos otros en la historia del país, parecen haber cambiado tras las revelaciones de Fernando Botero.
Pero la definición de este asunto va a ser probablemente más pragmática que político jurídica. Los sectores que apoyan a Humberto de la Calle no lo hacen porque lo consideran popular o el más calificado para el cargo. Lo hacen porque las discusiones sobre la sucesión presidencial asustan y respaldarlo a él evita abrir esa discusión.

EDICIÓN 1879

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