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Deforestación, la villana del año

Desde septiembre, la Gran Alianza contra la Deforestación denuncia el avance de la motosierra. Más de 50 organizaciones y medios regionales integran esta iniciativa que en su segunda fase reconocerá a los héroes de los bosques, medirá a los gobernantes locales e irá a las regiones críticas. Este resumen de 2018 muestra el reto del país para el próximo año.


Noruego amazónico

Creció en Honefoss, a 50 kilómetros de Oslo. De niño, en el río de su ciudad, el Storelva, fantaseaba con estar en el Amazonas, el más largo y caudaloso del mundo, donde enfrentaba poderosos enemi gos de la selva. Finalmente, John Petter Opdahl, embajador de Noruega, lo conoció en Leticia el mes pasado y lo calificó de “excepcional”. El suyo es uno de los países que más aportan a la lucha contra la deforestación en Colombia, y Opdahl está convencido de que el planeta se beneficia más al frenar la tala de bosques en la Amazonia que en Noruega. Esta semana Noruega, Suecia y Suiza desembolsaron una partida de 7 millones de dólares al Fondo Colombia Sostenible para combatir la deforestación en el país. A 2020, Noruega entregaría hasta 210 millones de dólares a Colombia para pagarle por reducir las emisiones generadas por la deforestación. Porque se trata, como el sueño de Opdahl a los 7 años, de salvar al mundo en la selva amazónica.

Por agua, aire y tierra

Para controlar la deforestación, este año el país usó el garrote: la Fiscalía judicializó 60 personas que talaron la Amazonia y la Policía Nacional capturó a 3.500 en todo el territorio por delitos relacionados con la tala. En uno de los hitos más sonados, las autoridades decomisaron 600 reses en el Parque Nacional Los Picachos para aplicarles la extinción de dominio. También detuvieron a tres deforestadores en la zzona de amortiguación de Chiribiquete, decomisaron dragas y motores para minería en el Parque La Paya y desarticularon una organización de tráfico ilegal de madera en el Tolima, en la que participaban tres policías y un funcionario público. La Burbuja Internacional del Medio Ambiente, que controla las fronteras con Perú y Brasil, destruyó 20 dragas y 12 balsas que operaban en ríos tributarios del Amazonas y desmanteló una banda que hacía minería ilegal en Perú y Colombia.

Un 2018 atípico

A diferencia de otros años, en los que disminuía con las lluvias, en 2018 la deforestación no le dio respiro a la biodiversidad. Los cuatro sobrevuelos de la Gran Alianza y la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, entre septiembre y diciembre, evidenciaron los efectos a ras de selva amazónica: cementerios de árboles caídos, humaredas, carretera y potreros de hasta más de mil hectáreas, sin respetar Parques Nacionales, res-
guardos indígenas o reservas forestales. Ricardo Lozano, ministro de Ambiente, adelantó que la pérdida boscosa alcanzará las 270.000 hectáreas este año 50.000 más que en 2017. Rodrigo Botero, director de la fundación, resumió la problemática de este año en la Amazonia con cuatro palabras: continua intensiva, creciente y focalizada. La agravan tres aspectos: actores con mucho dinero (decididos a acaparar selva), la ganadería extensiva y la creciente frontera agropecuaria.

Viaje sin retorno

Si Colombia no encuentra un antídoto para frenar el avance de la motosierra en la Amazonia, 4.300 especies, entre jaguares, dantas, tigrillos, monos, águilas, ranas, serpientes y plantas correrían un alto riesgo de desaparecer en 2030. Lo afirman las primeras proyecciones del Instituto Alexander von Humboldt sobre la pérdida de biodiversidad por cuenta de la deforestación. La zona de transición entre los Andes y la Amazonia sería la más crítica. Varios mamíferos quedarían sin las rutas de bosques que transitan en busca de alimento desde hace miles de años, por lo que tendrían que migrar hacia sitios más urbanos donde quedarían a merced del hombre. Peligran especialmente especies “reforestadoras” que en sus largas travesías dispersan las semillas de los frutos que consumen y ayudan a regenerar las selvas. Un mono churuco, por ejemplo, puede albergar en su aparato digestivo más de 200 especies distintas de semillas.

Ángeles del bosque

Con palmas de moriche, 20 indígenas piratapuya del Vichada salvaron el único caño que les daba agua y que casi muere con las quemas de comienzo de año. Ya están volviendo las aves. Por su parte, Olmes Rodríguez, quien durante 15 años taló miles de árboles para raspar coca en el corregimiento El Capricho, en el Guaviare, hoy no tumba ni una mata. Por el contrario, lidera a más de 160 vecinos en un proyecto que le saca provecho a los frutos del bosque. Cerca de 100 iniciativas como estas participaron en la convocatoria de la Gran Alianza, que busca visibilizar a los guardianes que velan por los bosques colombianos. Y las hay como en botica: sembrar árboles que captan mercurio, defender una montaña ancestral en Putumayo, desarrollar ecoturismo en el Macizo, recuperar zonas mineras en Antioquia, conservar un corredor en Chocó, proteger el bosque seco tropical del Caribe y hasta crear un museo de biodiversidad. Las tres mejores rcibirán un reconocimiento en enero de 2019.

Minería maldita

Si un paisaje deforestado le saca una que otra lágrima al más valiente, uno con minería lo deprime: cráteres llenos de mercurio, dragas que remueven lechos en busca del oro de los ríos, suelos desérticos e infértiles y pobladores que manipulan químicos sin protección. Un estudio reciente de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada reveló que seis países amazónicos concentran 2.312 puntos y 245 áreas de extracción ilegal de oro, diamantes y coltán, además de 30 ríos con actividad minera, incluidos varios colombianos, como el Caquetá. El principal cáncer de la minería ilegal es el mercurio, una de las 10 sustancias químicas más perjudiciales para la salud. Colombia no queda bien parada, ya que según la WWF libera más mercurio pe cápita que cualquier otro en el mundo. Sumado a esto, en 2016 un informe de las Naciones Unidas reveló que 83.620 hectáreas resultaron afectadas por la minería de oro de aluvión en 14 departamentos.