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SEMANA conoció una tragedia familiar que dejaría como responsable a la Policía de Cartagena. Abuso de autoridad, allanamiento ilegal, homicidio y hasta amenazas en velorios, fueron reseñados en una grave denuncia.
SEMANA conoció una tragedia familiar que dejaría como responsable a la Policía de Cartagena. Abuso de autoridad, allanamiento ilegal, homicidio y hasta amenazas en velorios, fueron reseñados en una grave denuncia. - Foto: Cortesia

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Denuncia | Policías implicados en la muerte de un hombre en Cartagena llegaron a su funeral a pedir una requisa

SEMANA conoció una tragedia familiar que implica a miembros de ese organismo. Abuso de autoridad, allanamiento ilegal, homicidio y hasta amenazas en velorios, fueron reseñados en una grave denuncia.

El pasado 25 de agosto, Adolfo Fajardo, un hombre de 64 años de edad, falleció dos veces tratando de defender a su hijo que amenazaba con morir primero a manos de la Policía en Cartagena. Las víctimas identificaron a quién sería el asesino de Adolfo: un subintendente del Grupo de Operaciones Especiales - Goes de la Policía que incluso llegó al velorio de Adolfo para intimidar a su familia.

Don Adolfo ni siquiera pudo salir de la sala de urgencia. La historia clínica fue contundente. Tenía los pulmones “abolidos” y el registro de entrada indicó un dolor en el tórax producto de un golpe “propinado por policía”. Llegó a la clínica con su hija y una hora después falleció, por primera vez.

SEMANA conoció una tragedia familiar que dejaría como responsable a la Policía de Cartagena. Abuso de autoridad, allanamiento ilegal, homicidio y hasta amenazas en velorios, fueron reseñados en una grave denuncia.
SEMANA conoció una tragedia familiar que dejaría como responsable a la Policía de Cartagena. Abuso de autoridad, allanamiento ilegal, homicidio y hasta amenazas en velorios, fueron reseñados en una grave denuncia. - Foto: Cortesia

La tragedia familiar para los hijos de don Adolfo arrancó a las 10:30 de la noche de ese jueves 25 de agosto cuando seis motos con 12 policías del Goes llegaron al Barrio Olaya Herrera en Cartagena, en el marco de operativos de control. Los uniformados, como es común en esas zonas del país, encontraron a varios vecinos frente a sus casas, escapando del calor y actualizando la agenda de barrio.

Los policías no dudaron, dicen los testigos, en dirigirse a una persona: Ferdi Nando Fajardo, hijo de Don Adolfo. Le pidieron que dejara todas sus pertenencias en el suelo, incluso el plato de comida que tenía en sus manos. Lo estrujaron contra la pared y empezó la agresión. Primero fueron groserías, luego amenazas con las armas del Estado.

Cuando los vecinos reprocharon el procedimiento de la Policía, Ferdi Nando fue llevado a un callejón y se convirtió en una piñata violenta que los uniformados esperaban reventar con sus bastones de mando. Un golpe en el ojo dejó a Ferdi Nando sin ver, pero sintió los garrotazos en su cuerpo que se detuvieron solo cuando su familia empezó a gritar.

SEMANA conoció una tragedia familiar que dejaría como responsable a la Policía de Cartagena. Abuso de autoridad, allanamiento ilegal, homicidio y hasta amenazas en velorios, fueron reseñados en una grave denuncia.
SEMANA conoció una tragedia familiar que dejaría como responsable a la Policía de Cartagena. Abuso de autoridad, allanamiento ilegal, homicidio y hasta amenazas en velorios, fueron reseñados en una grave denuncia. - Foto: Cortesia

“Allí comenzaron a pegarme fuertemente en mi cara y por todas partes mientras los demás se ubicaron haciendo una especie de barrera para que nadie pudiera pasar ayudarme o defenderme, incluso no permitiendo grabar o tomar fotos con sus teléfonos celulares”, dijo Ferdi Nando en su denuncia ante la Fiscalía.

En ese momento los uniformados, según los afectados, se metieron a las casas, en especial al segundo piso de una vivienda donde varias personas trataban de grabar el procedimiento. Armados y bajo amenaza los obligaron a guardar los celulares, encerrarse y “evitarse problemas” con la docena de policías que rodearon las estrechas cuadras del barrio.

En esos eternos cinco minutos, alguien corrió por ayuda, no pensó en otra persona que en el papá de Ferdi Nando, justamente quien una hora después murió por segunda vez. Don Adolfo Fajardo llegó y en medio de gritos logró atravesar la barrera uniformada y proteger a su hijo de los golpes que ahora aterrizaban en su espalda y que según la historia clínica provocaron su muerte.

“Lo que hicieron fue insultarlo, diciéndole viejo hijueputa y emprenderla en su contra dándole mortales golpes, yo no pude defenderlo porque me estaban agarrando y golpeando”, dijo Ferdi Nando cuando recuerda con un solo ojo la impotencia de ver a su papá sometido por los mismos uniformados.

Cuando Ferdi Nando y su papá esperan otro golpe los policías del Goes desaparecieron como fantasmas. En cuestión de segundos la situación en el barrio regresó a la normalidad, no tanto para la familia Fajardo. Mientras Ferdi Nando trató de aliviar el dolor de su ojo, a su papá lo llevaron al hospital. Lo recibieron en urgencias, lo atendieron y 30 minutos después su pulso se detuvo.

Iniciaron los procedimientos de reanimación y lo regresaron de la muerte. Los intentos por mantenerlo en este mundo fracasaron cuando su cuerpo perdió la batalla contra los golpes en su espalda, los policías del Goes, dicen las víctimas, molieron sus costillas a garrotazos y lo condenaron a muerte por defender a su hijo de los mismos golpes que lo mataron.

Amenazas

Irónicamente la familia de Adolfo tuvo que radicar a una denuncia para que las autoridades investigaran su muerte. Le escribieron a la Fiscalía y al comando de la Policía Metropolitana de Cartagena, además conocieron que la Justicia Penal Militar inició algunas verificaciones para determinar la responsabilidad de uniformados en este caso.

En varias denuncias Ferdi Nando dejó reseñada la fatal experiencia con la Policía. De cómo llegaron, los golpearon y se fueron sin entregar más detalles. Pero hay una denuncia adicional, que hace el hijo de la víctima y recrea una escena perturbadora durante el velorio de Don Adolfo.

Los mismos policías del Goes, en especial el subintendente que inició la agresión dos días antes en el callejón del barrio Olaya, llegó al velorio, en las motos y uniformados, a repetir la solicitud inicial: una requisa en pleno acto fúnebre, que los asistentes no pudieron negar. La escena fue dramática.

Las víctimas asumieron el procedimiento de la Policía como un reto al dolor de la familia y una amenaza a Ferdi Nando. Los presuntos responsables de la muerte de Adolfo llegaron a su funeral, interrumpieron la ceremonia y dejaron en claro que ni la muerte detuvo su irregular actuación.

Las víctimas

En entrevista con SEMANA la familia de la víctima relató cómo los 10 minutos de operativo de la Policía en el barrio Olaya cambiaron su vida. Ferdi Nando no dudó un segundo al identificar al uniformado responsable de su tragedia. Dijo que era un cabo “todos le decían mi cabo” y fue quien se bajó de la motocicleta y se metió al funeral de su padre.

Las denuncias de las víctimas ya tienen representación legal. El abogado Didier Pizza Genera, se encargó de llevar el proceso y exigirle a las autoridades una explicación de por qué, un mes después del caso, no se conocen decisiones, los uniformados siguen activos y rondando la vivienda de la familia de Don Adolfo.

Incluso debieron informar a la Policía de la misma ciudad de Cartagena verificar la situación de seguridad de las víctimas, “las amenazas son latentes y no tiene explicación que los uniformados sigan en servicio activo, con las armas y vehículos del Estados que usaron para intimidar a los vecinos del barrio Olaya”, dijo el abogado.

Los vecinos aprovecharon para denunciar la violencia que ejercen los uniformados del grupo Goes cuando llegan a barrios como el suyo, generalmente vulnerables, donde claramente hay fenómenos de delincuencia, pero también, como en el caso de las víctimas, ciudadanos honorables que solo usaban el andén para comer fuera de casa.