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| 7/19/1999 12:00:00 AM

DETENIDOS EN CHINCHINA

Las dramáticas imágenes del linchamiento del zapatero fueron la clave para capturar a los <BR>atacantes y establecer la responsabilidad de las autoridades.

DETENIDOS EN CHINCHINA DETENIDOS EN CHINCHINA
Si no fuera por las imágenes divulgadas por los medios de comunicación que dieron
testimonio del linchamiento del zapatero de Chinchiná Jorge Evelio Cardona, el pasado 8 de junio, es muy
probable que ese asesinato hubiera quedado en la impunidad. La publicación de las escenas que horrorizaron
al país desataron una aguda polémica sobre su pertinencia y el papel de los comunicadores. Pero lo cierto es
que sin ellas habría sido casi imposible identificar a los culpables y establecer la responsabilidad de las
autoridades en esos lamentables hechos. El rechazo generalizado a la crueldad registrada en esas imágenes
también provocó la reacción rápida y coordinada de los organismos de investigación. Setenta y dos horas
después del crimen ya tenían las primeras tres órdenes de captura. Un día después del asesinato de Cardona
la Policía, la Procuraduría y el CTI de la Fiscalía ordenaron el traslado desde Bogotá a Chinchiná y Manizales
de agentes especiales para dirigir las respectivas investigaciones. Con base en las imágenes sin editar que
entregó el noticiero RCN, y utilizando las fotografías publicadas por SEMANA y otros medios de
comunicación, los investigadores unieron esfuerzos para reconstruir los acontecimientos paso a paso.
Algunos datos nuevosEl video muestra cómo el martes 8 de junio Chinchiná se había convertido en el
epicentro de violentos disturbios por la orden de desalojo de 238 familias de un lote propiedad de la
Universidad Autónoma en el barrio La Frontera. La Policía envió cerca de 500 agentes antimotines para
realizar el desalojo ya que las autoridades consideraban ese sector como un foco de guerrilleros y sicarios.
La situación era tan grave que la Policía había pedido apoyo al Batallón Ayacucho del Ejército. Sin embargo
los militares sólo llegaron casi una hora después de la revuelta que culminó con el crimen de Cardona.Después
de efectuado el desalojo la manifestación se tornó aún más violenta. El camarógrafo registraba los actos
vandálicos de cerca de 2.000 manifestantes que, armados con piedras y palos, se dirigían hacia la Alcaldía.
Durante el trayecto quemaron una motocicleta de la Policía y los restos en llamas fueron arrastrados por las
calles hasta la entrada de la sede municipal. Una vez allí algunos enmascarados comenzaron a saltar
sobre ellos en señal de desafío.En ese momento los investigadores de la Policía, el CTI y el DAS
descubrieron un hecho desconocido hasta el momento. Jorge Evelio Cardona apareció en medio de la
multitud, no en actitud pacífica sino armado con un cuchillo, y amenazó a los enmascarados que estaban
cerca de la puerta de la Alcaldía y los obligó a retroceder. No se sabe si fue o no provocado con
antelación. Y aunque esa actitud no justifica los golpes y el brutal asesinato las autoridades consideran que
Cardona pudo contribuir a provocar la reacción de los enmascarados. Según el coronel Hugo Acuña,
inspector delegado especial de la Policía para el caso, "el video, las labores de inteligencia y la
colaboración de varios ciudadanos permitieron establecer la identificación y captura de los tres
principales atacantes". El 12 de junio fue detenido Gustavo de Jesús Marín Salazar, conocido como 'Tres
Buches', sindicado de propinar el primer golpe con un garrote que hizo caer inicialmente a Jorge Evelio. El
mismo día fue aprendido John Faber Cruz Jaramillo, alias 'Garrapato', quien tenía puesta la misma
pantaloneta y los mismos zapatos tenis que utilizó para darle una brutal patada en la cara a Cardona cuando
éste trataba de levantarse. En la tarde del 15 de junio fue detenido Pedro Luis Giraldo Giraldo, quien es
acusado de propinar la puñalada que provocó la muerte de Jorge Evelio.El único ciudadano que ayudó al
zapatero agonizante fue José Bustamante, conocido como 'El Mocho'. "Yo vi que había un herido y corrí
a tratar de salvarlo. No sabía que era mi primo Jorge Evelio. Cuando llegué hasta donde estaban los
policías les dije que ellos no podían hacer nada, que me dejaran llevarlo para buscar un carro que lo dejara
en el hospital", explicó Bustamante. El único héroe de la jornada arriesgó su vida por un hombre herido sin
importar los gritos de los asesinos que lo tildaban de 'sapo'.Policías acostadosUno de los aspectos más
polémicos del incidente fue la actuación de los cuatro policías que custodiaban la entrada del Palacio
Municipal y que se encontraban cerca del lugar donde se produjo el linchamiento. Los agentes Carlos
Alberto Pinilla, José Arley Palacio, Luz Marina Villamizar y Javier Ramírez están suspendidos como
medida preventiva mientras terminan las averiguaciones.La oficina de investigaciones especiales de la
Procuraduría estableció que esos agentes habían pedido refuerzos por radio ante la manifestación que se
aproximaba a la Alcaldía. Estos nunca llegaron. De la misma forma establecieron que el linchamiento se
produjo a 13 metros del lugar donde se hallaban los uniformados y que la muchedumbre que se encontraba
alrededor impedía que pudieran ver lo que le estaba sucediendo al zapatero durante los 32 segundos que
duró el ataque. Por otra parte, los uniformados no estaban armados ni pertenecían al grupo
antimotines. Cuando uno de los encapuchados arrastró a Jorge Evelio moribundo hasta la puerta de la sede
municipal uno de ellos pidió por radio una ambulancia. Su omisión, según la Procuraduría, se produjo durante
los 35 segundos que los agentes se demoraron en socorrerlo. Fue entonces cuando uno de los agentes lo
levantó con la intención de ponerlo a salvo. No obstante en ese momento apareció Bustamante, quien exime
de responsabilidad a los policías. "Yo sé que si lo ayudo antes a mí también me hubieran linchado. Los policías
tampoco tuvieron la culpa, si hubieran intervenido los matan o se toman el palacio municipal", asegura 'El
Mocho'.Pero si bien es posible que durante el linchamiento esos policías fueran ajenos a lo que estaba
sucediendo, las imágenes muestran una actitud indolente una vez el cuerpo fue dejado frente a ellos.Con las
pruebas encontradas la Procuraduría decidió abrir investigación contra el coronel de la Policía Jorge Alberto
Peláez Urueña, quien estaba al mando de la Policía antimotines. Al parecer después del desalojo los 500
uniformados, que habrían podido evitar los disturbios y el crimen del zapatero, salieron del municipio. De
la misma forma se abrió investigación contra el teniente coronel del Ejército Euclides Beltrán Beltrán,
comandante del Batallón Ayacucho, quien al parecer omitió el pedido de apoyo que con anterioridad le había
hecho la Policía para contener la turba.En cualquier caso todo indica que el crimen de Jorge Evelio Cardona
no quedará impune.

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