Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 10/3/1994 12:00:00 AM

EL "BOBITT" COLOMBIANO

La verdadera historia del hombre al que le cercenaron el pene en Tuluá, es mucho mas aterradora de lo que él contó.

EL "BOBITT" COLOMBIANO EL "BOBITT" COLOMBIANO
LA NOTICIA PARECIA ESpectacular. Colombia, al igual que Estados Unidos, tenía también a un John Bobitt, el hombre a quien su esposa le amputó el pene después de un ataque de locura. Se trataba de Marco Tulio Yélez Aponte, un vendedor ambulante, quien había acudido al hospital de Tuluá, Valle, para que lo curaran de las graves heridas sufridas tras el cercenamiento de su órgano sexual.

La noticia, de por sí ya trágica, tomó ribetes más interesantes cuando se empezaron a conocer los detalles. Según la versión de Vélez, su tragedia había empezado después de un piropo que les lanzó a dos rubias extranjeras que se encontró paseando por el pueblo. Sin que el mismo afectado explicara cómo ni por qué, las mujeres se fascinaron con él y decidieron entrar a su vivienda a tomar aguardiente.

"Mientras una de las rubias se fue a la tienda a comprar más trago -aseguró a las autoridades de Tuluá-, yo aproveché para hacer el amor con la que se quedó. Luego la mujer me dio un chicle y yo comencé a mascar. En ese momento sentí un mareo y me quedé dormido. Cuando me desperté me di cuenta de lo que esas mujeres habían hecho conmigo".

Como era de esperarse, las autoridades tulueñas y los medios de comunicación empezaron de inmediato a sospechar. Nadie, aparte de Vélez, había visto a las dos mujeres y era poco probable que dos despampantes rubias caminaran por un barrio de invasión de Tuluá. Cuando se hizo pública la foto del protagonista de esta doble seducción, la versión perdió aún más veracidad. Desafiaba la credibilidad que dos mujeres del tipo James Bond hubieran podido sucumbir a los encantos de un hombre de aspecto desagradable, mirada perdida y sin dentadura. La fantástica historia de Marco Tulio Vélez quedó catalogada como un fraude.

El asunto generó tal polémica que la ombudsman de El Tiempo, Nora Sanín, en su columna del 28 de agosto, cuestionó el tratamiento informativo que su diario le había otorgado a esa noticia. No puede regresarse -dijo-, a las épocas en que la crónica roja ocupaba lugar privilegiado".

CAJA DE SORPRESAS
Pero el asunto no había muerto. Mientras el país se olvidaba de este caso, la Policía y la Alcaldía de Tuluá iniciaron una investigación que, finalmente, pudo establecer qué ocurrió con el pene del vendedor ambulante. Si la historia de ficción fue escandalosa, la verdad era es aún más aterradora.

SEMANA ha podido establecer que el relato de Vélez sólo tenía por objeto ocultar algunas conductas aberrantes suyas. Todo indica que el vendedor ambulante practicaba la zoofilia, que no es otra cosa que el mantener relaciones sexuales con animales. Vecinos suyos han confirmado rumores al respecto y asocian esa modalidad de desahogo fisiológico a su inestabilidad mental. El alcalde de Tuluá, Gustavo Alvarez Gardeazábal, afirmó a SEMANA que son contundentes las evidencias. "Es el primer caso de zoofilia que detectamos en la región de Tuluá . Pero aunque es de conocimiento público que esta es una costumbre en la Costa Atlántica, aquí es todavía muy extraña ".

Los datos aportados a la investigación indican que Vélez perdió su pene mientras estaba en contacto con una perra. Sobre este hecho ya no hay dudas. También se ha podido establecer que fue a través de un mordisco que ocurrió el accidente. Sin embargo, de lo único que no se tiene claridad es de la manera como ocurrió. "Aun no sabemos si el desmembramiento fue inmediato o perfeccionado luego por el propio Vélez, ante el estado maltrecho en que lo dejó el contacto con el animal", dijo un médico de la clínica de Tuluá.

Vélez, según la investigación, no se atrevió a ir a un hospital porque le dio vergüenza y trató de curarse por sí mismo. "Llegó el 22 de agosto al hospital, 20 días después de la amputación, con infección crónica del pene, con cercenación del 90 por ciento", aseguró el médico Francisco Villegas.

Según el parte médico, Vélez curó las heridas dejadas por la amputación con café puro. Pero por la gravedad de la misma, y el prolongado tiempo que transcurrió sin tratamiento médico, no podrá tener nunca más relaciones sexuales. "Había dos posibilidades -dijo Villegas-. Una era el reimplante, pero éste no era ya posible porque la parte cortada no existía; la otra era la reconstrucción del pene con un músculo del antebrazo, pero Vélez no quiso que se le hiciera. Por ello mismo, tal como quedó, solo podrá hacer micciones".

Si bien este caso llegó a su fin para las autoridades, no deja de ser preocupante que la zoofilia sea una práctica aceptada clandestinamente en muchas regiones del país. El caso de Marco Tulio Vélez debe ser una voz de alerta para los organismos de salud.-

VIDEOS MÁS VISTOS

  • Las risas que provocó el discurso de Trump en la ONU

    Las risas que provocó el discurso de Trump en la ONU

    close
  • "La creatividad no se puede comprar, se adquiere invirtiendo en educación"

    "La creatividad no se puede comprar, se adquiere invirtiendo en educación"

    close
  • El abecé del duquismo

    El abecé del duquismo

    close
  • "Creemos que incluso en los negocios, vivir feliz es muy importante'

    "Creemos que incluso en los negocios, vivir feliz es muy importante'

    close
  • Colombianos en Harvard: "para llegar acá no hay que ser genio"

    Colombianos en Harvard: "para llegar acá no hay que ser genio"

    close
MÁS VIDEOS

EDICIÓN 1896

PORTADA

El dosier secreto de las Farc

SEMANA revela explosivos detalles del más completo informe realizado sobre la historia, finanzas y los crímenes de la desmovilizada organización guerrillera.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 1899

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.