Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/24/1995 12:00:00 AM

EL BOLETEO DEL CURA

El sacerdote Bernardo Hoyos tiró la piedra y escondió la mano.

EL BOLETEO DEL CURA EL BOLETEO DEL CURA
LA FECHA PASO PRACTICAMENTE INADVERtida. El martes 20 de junio se cumplía exactamente un año de la revelación de los tristemente célebres narcocasetes, y como si de celebrar el acontecimiento se tratara, el padre Bernardo Hoyos, ex alcalde de Barranquilla y atípica figura de la política colombiana, detonó a punta de entrevistas y declaraciones a los diferentes medios de comunicación, una bomba. Sumergido en un mar de imprecisiones y contradicciones, el sacerdote reveló que, tras haber informado al presidente Ernesto Samper y al director del DAS, Ramiro Bejarano, se había reunido con Miguel Rodríguez Orejuela, el hombre más buscado de Colombia desde cuando su hermano y socio en la cúpula del cartel de Cali, Gilberto Rodríguez, fue capturado por la Policía 10 días atrás.
El padre habló el martes en Viva FM, el miércoles en Caracol y RCN y en casi todos los noticieros de televisión, y el jueves a lo largo de más de media página del diario El Tiempo. Dijo tantas cosas y se desdijo de tantas otras, que al final era difícil precisar qué era exactamente lo que había revelado y, más difícil aún, qué era lo que, según él mismo, tanto lo había "asqueado". Hoyos aseguró que en su reunión con Rodríguez -en la cual también estaba presente Pacho Herrera- el sindicado narcotraficante le había mostrado "gran cantidad de fotocopias de cheques" que demostraban que "una gran cantidad de políticos recibieron 500 millones, 600 millones (...) y que ahora están posando de honestos" . Según el sacerdote, la cuenta total alcanzaba a unos 15.000 millones de pesos. y entre los beneficiarios de -esos giros "hay gente vinculada al gobierno". Agregó además que, aparte de los cheques, había muchos políticos que habían firmado recibos de esos dineros, que esos recibos estaban en manos de Rodríguez y que él los había visto. Cada vez que un periodista trataba de precisar al ex alcalde de Barranquilla, él se escudaba en que la cosa "me dio tanto asco que no quise ver nombres".
Después del relato de las fotocopias de los cheques, Hoyos pasaba en todas sus entrevistas a hablar de un casete de unos 20 minutos, en el cual Miguel Rodríguez hablaba con otra persona -que según informes obtenidos por SEMANA de allegados al sacerdote sería Alberto Giraldo- sobre la financiación de la pasada campaña. En dicho casete, el cura asegura que el interlocutor de Rodríguez decía que "necesitaba dinero con urgencia porque las cosas no estaban bien y era necesario garantizar la certeza del triunfo". El cura anotó luego que la campaña en mención "más que pidiendo, estaba exigiendo" y que según decía Rodríguez en el casete "ya mandé 5.000millones".

A LO CANTINFLAS
Pero así como Hoyos repitió muchas de las frases anteriores en varios reportajes, hubo otras afirmaciones que él mismo se encargó de desmentir apenas unas pocas horas después de haberlas dicho. Para empezar, nunca fue capaz de explicar con claridad si recordaba o no los nombres de los políticos que, según Rodríguez, el cartel financió. En unos casos jugó a fallas de memoria, en otros a que no había querido recordar ningún nombre por cuenta de que estaba "asqueado" y en otros más, a ampararse en el secreto de confesión.
En cuanto a esto último, el argumento del cura pronto tambaleó. Una vez que voceros de la Conferencia Episcopal hicieron ver que, debido a su actividad política, el cura estaba suspendido en su condición sacerdotal y por ello no podía ampararse en el secreto de confesión, Hoyos cambió de carreta y aceptó que aunque "no hubo sacramento" sí hubo "cosas confidenciales". Además. mientras en unos casos aseguró que todo eso lo debe investigar la Fiscalía y que él va a colaborarle al ente acusador, a una pregunta de El Tiempo sobre si le iba a contar todo a los fiscales, el cura titubeó: "No sé. Eso depende de mí, de mi conciencia".
Otra contradicción que saltó a la vista tuvo que ver con preguntas relacionadas con posibles contribuciones que el propio cura hubiera recibido para su campa;a de personas al margen de la ley. En una entrevista con el noticiero radial Contacto, Hoyos dijo tajantemente: "No he recibido ni un peso de nadie, ni del narcotráfico, ni de la guerrilla, ni de los capitalistas ladrones". Pero luego en otras declaraciones dejó entrever que gentes del cartel de la costa le habían prestado buses para su campaña, y en una entrevista para televisión con el periodista Pablo Laserna el jueves en la noche, hizo algunos chistes con respecto a un televisor que le había regalado un hermano suyo y que podía haber sido adquirido con dólares lavados. Según una alta fuente de un organismo de seguridad, en esta última declaración el cura pudo estarse refiriendo a Ovidio Hoyos, su hermano, y de quien las autoridades sospechan puede tener vínculos con el narcotráfico.
Este río de revelaciones a medias que a la hora de las precisiones terminaba siempre en un chorro de babas, le había hecho al final de la semana bastante daño a la credibilidad del cura. Tanto, que algunos habían comenzado a dudar de que éste efectivamente se hubiera reunido con Miguel Rodríguez. Según una alta fuente de un organismo de seguridad consultada por SEMANA, "tenemos algunos elementos que nos pueden llevar a pensar que el cura nunca vio a Rodríguez: no hemos detectado ningún desplazamiento suyo a Cali en los días que siguieron a su visita al Presidente, y no creemos que Rodríguez haya salido de esa ciudad para encontrarse con Hoyos". Los caricaturistas del sábado lo pintaban como una especie de Cantinflas, después de que los editorialistas le pidieran, prácticamente todos a una, que precisara sus denuncias o dejara de desestabilizar con sus insinuaciones al país y de enlodar la imagen internacional del mismo.

CHANTAJE ES EL NOMBRE DEL JUEGO
Aunque el cura Bernardo Hoyos lo niega, no hay la menor duda de que el trasfondo de su visita a Miguel Rodríguez y de su pantallazo por cuenta de ésta es un chantaje. En medio de la ambiguedad de todas sus declaraciones de la semana pasada, de su memoria selectiva y de sus expresiones de indignación por lo que dice haber visto, todos los que saben leer entrelíneas entendieron que el mensaje era claro: es mejor llegar a un acuerdo con los Rodríguez porque si no, ellos cuentan.
Y es que en eso radica el chantaje: en insinuar veladamente que el Presidente de la República fue elegido con dinero de los Rodríguez Orejuela, agregando inmediatamente: "Ellos lo respetan y no quieren perjudicarlo, quieren que las cosas se arreglen con altura, en forma decente y civilizada, de tal suerte que no se traumatice al país"
Lo que se oculta detrás de esta "forma decente y civilizada" es algo que, desde la época de Pablo Escobar, los carteles siempre han buscado y que ellos llaman en forma escueta "diálogo". Esta palabra aparece una y otra vez en las entrevistas que el cura Hoyos dio la semana pasada. Y aunque él nunca especificó cuál sería el alcance de este diálogo, la filosofía es la misma que en la época de Escobar, es decir, volver negociable la duración de la pena y las condiciones de retención. La diferencia es que antes el instrumento de presión eran las bombas y ahora son fotocopias de cheques.
Esta nueva modalidad de chantaje es impactante, pero en el fondo burda. Fundamentalmente por dos razones. En primer lugar porque si el chantaje del terrorismo funciona en público, el de documentos solo funciona en privado. Desde el momento en que la amenaza de una revelación se hace pública cualquier negociación se torna imposible. El Presidente de la República ha manejado con gran dignidad este boleteo, negándose a recibir al ex alcalde de Barranquilla y acusándolo de frente y sin tapujos de ser el instrumento "de un vil chantaje". Con esta actitud, el Jefe del Estado le está enviando al cura y a los Rodríguez su propio mensaje: si tienen pruebas de algo, sáquenlas, pero no va a ser con la amenaza de mostrarlas que van a conseguir que el gobierno se ablande.
En segundo lugar, los del cartel de Cali están haciendo caso omiso de una regla básica del chantaje, que consiste en que hay que dirigirlo al que puede solucionar el problema. En el caso de los Rodríguez Orejuela su destino solamente está en las manos del fiscal Alfonso Valdivieso. Todo lo que se diga o se pruebe sobre el Congreso, el gabinete o el Presidente no tendría la menor incidencia en las decisiones de la Fiscalía. Esto no parecen tenerlo muy claro ni los Rodríguez Orejuela ni el padre Hoyos, quien en la entrevista con Viva FM dijo: "Presidente es Presidente. Yo creo que a él lo elegimos para que asumiera la solución de los problemas".
La realidad es que el Presidente tiene el control de las Fuerzas Armadas, pero no el de la administración de Justicia. Y aun en el caso de la fuerza pública, no está en sus manos el manejo diario de los operativos. Y mucho menos en estas épocas, cuando las operaciones del Comando Especial Conjunto se hacen en forma coordinada con Estados Unidos y cuando cualquier orden en el sentido de suspender las actividades terminaría filtrándose a la prensa en medio de un escándalo.
Por lo tanto, a pesar de la fama de ajedrecistas que tienen los hermanos Rodríguez Orejuela, el mensaje enviado por intermedio del padre Hoyos no puede llegar a ninguna parte. Sobre todo si se tiene en cuenta la estrategia que el presidente Ernesto Samper ha asumido para neutralizar a sus críticos, en especial los de Estados Unidos. La estrategia es bastante clara: contrarrestar el debate sobre la financiación de su campaña electoral, con una total claridad en la acción de su gobierno en la lucha contra los carteles de la droga. Esa es una posición que entraña un riesgo permanente de chantaje y por lo tanto lo que está ocurriendo no es sorprendente. Pero el Presidente siempre ha estado consciente de esto y tras la captura de Gilberto Rodríguez no hay ninguna posibilidad de que retroceda en su empeño.

MAS PERDEDORES QUE GANADORES
Al final de la semana, era claro que en todo este episodio mucho daño había sido hecho, y en buena medida por culpa del cura. Pero por paradójico que esto resulte, no parece que Hoyos haya sido el gran perjudicado. A pesar de que a nivel de generadores de opinión su saldo al cierre de esta edición estaba en rojo, a nivel de opinión popular el sacerdote parecía haber ganado bastante. El ex alcalde de Barranquilla, quien ya era un fenómeno populista en toda la Costa, hizo su debut nacional con resultados sorprendentes. Su mensaje de "todos estamos untados" caló muy hondo. La encuesta de Gallup Colombia contratada por SEMANA, y que aparece en esta edición, así lo demuestra. Medidas sus posibilidades presidenciales frente a los otros candidatos que están sobre el tablero, el cura prácticamente empata con Noemí Sanín y con Andrés Pastrana. Es el dueño absoluto de la Costa y aunque los resultados en las otras ciudades son menos espectaculares, demuestran un potencial político enorme para alguien que hace apenas unas pocas semanas no era más que un relativo desconocido a nivel nacional.
Pero si en este episodio el ajedrecista resultó ser más bien el cura, el éxito de su mensaje de un país untado a todos los niveles no deja de ser un logro también de los Rodríguez Orejuela. Aunque fracasaron en su intento de chantaje, los líderes del cartel demostraron que, a pesar de estar pasando las duras y las maduras, mantienen una cierta capacidad de desestabilización y, en al gunos sectores de opinión. han logrado que cale su mensaje de que si ellos fueron alguna vez aliados del sistema en contra de Pablo Escobar, merecen una mejor suerte que aquellos que combatieron ese mismo sistema a punta de carro-bombas.
Pero aparte de estos pírricos triunfos, lo único claro es que el gran perdedor ha sido de nuevo el país. En efecto, las afirmaciones del sacerdote le dieron la vuelta al mundo y en menos de 48 horas, volvieron a ensuciar lo que el gobierno había logrado limpiar tras la captura de Gilberto Rodríguez. Esta cuenta de cobro hay que pasársela al cura, y puede terminar en que los puntos que logró en las encuestas por cuenta de su alto grado de exposición en medios la semana pasada, se vuelvan en su contra. Bernardo Hoyos tiene una última oportunidad de arreglar estas cargas. Está citado el martes a declarar bajo juramento ante el grupo de fiscales que investiga el proceso 8.000. De ahí que sea bueno advertirle, como lo hacían sus colegas en las viejas misas de matrimonio, que si tiene algo que decir, hable ahora o calle para siempre.

EDICIÓN 1879

PORTADA

Gustavo Petro: ¿Esperanza o miedo?

Gustavo Petro ha sido un fenómeno electoral, pero tiene a muchos sectores del país con los pelos de punta. ¿Cómo se explica y hasta dónde puede llegar?

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com