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| 2/19/2002 12:00:00 AM

El coletazo de las encuestas

Mientras Uribe, sin hacer nada, puede ganar en la primera vuelta, Serpa tiene el mejor momento de su campaña hablándoles duro a las Farc en la cara., 49361

El coletazo de las encuestas, 49361 El coletazo de las encuestas
Mientras Alvaro Uribe Vélez sigue disparado en las encuestas sin hacer muchos malabares, Horacio Serpa se fue al Caguán más que a salvar el proceso de paz, a darle un empujón a su campaña.

El candidato oficial del liberalismo fue a la zona de despeje con el arrojo de un kamikaze. Todos sus asesores —casi sin excepción— le recomendaron que no fuera. En un sondeo radial del miércoles sobre si los oyentes consideraban que el viaje de Serpa al Caguán podría tener alguna utilidad nadie —el 0 por ciento— dijo que sí.

Y pese a que el sentido común estaba en su contra, la movida le salió bien a Serpa. Si bien dijo lo que dicen la mayoría de los colombianos en sus casas y lo que básicamente han repetido todos los aspirantes presidenciales desde que arrancó esta campaña, lo cierto es que el candidato liberal lo expresó de una manera clara y enfática y en el mejor espacio de televisión que ha tenido en el año. Serpa logró lo que buscaba: un escenario televisado en el que pudiera presentarse como el candidato que es firme frente a las atrocidades a la guerrilla; que no le tiembla la voz para decírselo en la cara a los armados; pero que no está dispuesto a meter a los colombianos en el ‘holocausto’ de la guerra.

Con su participación en el Caguán el candidato liberal buscó deshacerse del lastre en que se había convertido la que fue su mayor virtud como jefe de oposición: apoyar el proceso de paz del presidente Andrés Pastrana anteponiendo los intereses de Estado a los proselitistas.

Al haberles dicho a los guerrilleros que con sus acciones bélicas ellos también “auspician el paramilitarismo”, que “cuando las Farc se quedan con una plata del Estado se deja de hacer otra escuela” y que eso también es corrupción y que con su “embestida de violencia quién va a hablar de la reducción del gasto militar”, Serpa interpretó a la medida el sentimiento popular y eso le beneficiará.

Pero quizá lo más revelador de la reunión en el Caguán es que el aspirante del oficialismo liberal destapó las cartas de lo que será su nueva estrategia de campaña ahora que la última encuesta realizada por Invamer Gallup y el Centro Nacional de Consultoría reveló que Uribe Vélez le saca 29 puntos de ventaja. “Quiere mostrarlo (a Uribe) como un guerrerista de ultraderecha y despertar el miedo que tradicionalmente le han tenido los colombianos a la guerra”, afirma el subdirector de El Colombiano, Sergio Fajardo, en una columna de análisis publicada en Votebien.com. En este sentido Serpa dijo en su discurso: “Hay unas (opiniones de aspirantes a la Presidencia) que me dan miedo porque es la invitación a la guerra, a la guerra total, a la guerra desastrosa”. Y luego de presentarse como la alternativa de la mano tendida y el pulso firme, agregó: “Yo me voy a oponer resueltamente, a cualquier costo, a ese comportamiento porque es una agresión notable contra los intereses del país”.

Los demás candidatos también cumplieron un buen papel. Ingrid cuestionó a los guerrilleros sobre si cuando se metieron a la subversión se imaginaron que iban a estar volando pueblos y enriqueciéndose con el narcotráfico. Su mensaje tuvo buena acogida entre el público, que la percibió como una mujer inteligente y frentera. Además propuso la fórmula de la preconstituyente para impulsar el proceso. Luis Eduardo Garzón, por su parte, le propuso a la Mesa de Negociación realizar treguas graduales por territorios y definir abiertamente el papel de Estados Unidos en las negociaciones.

Aunque Horacio Serpa analizó cada uno de los puntos de la propuesta de las Farc para disminuir la intensidad del conflicto, no propuso fórmulas originales ni cuestionó las que hay sobre el tapete para lograr salvar el agonizante proceso. “Perdió la oportunidad de comprometerse a algo”, opina el analista político Carlos Franco, quien considera que Serpa podría haber ofrecido una verdadera reforma política, por ejemplo.

El candidato al Senado Antonio Navarro, que también participó en el debate, considera que “si bien el diálogo fue muy franco y directo no hubo ideas claras para desempantanar el proceso. Todos estaban pensando en el titular del día siguiente”.

En efecto, los noticieros y el periódico abrieron con el regaño de Serpa a las Farc. Aunque varios analistas coinciden en que esto mejora la imagen de Serpa no creen que afecte sustancialmente las tendencias reveladas en las últimas encuestas. “Ni le quita ni le pone, opina el analista Carlos Eduardo Jaramillo. Las tendencias ya son imparables”.

El crecimiento de Uribe reflejado en la encuesta de la semana pasada se puede explicar por dos fenómenos. El primero es que del 18 por ciento que no conocía al candidato liberal independiente por lo menos la mitad lo conoció a raíz de la pantalla que tuvo tras su triunfo en La Gran Encuesta. El segundo es que muchos uribistas ‘vergonzantes’ salieron del clóset cuando, a partir de las encuestas, se dieron cuenta de que creer en Uribe no significaba cargar con el estigma de la ultraderecha.

Ahora falta ver si estos resultados provocarán una desbandada parlamentaria hacia Uribe. Sobre todo en la Costa Atlántica, donde muchos de los caciques políticos, que son hacendados y han sufrido la extorsión de la guerrilla, son más afines ideológicamente a este candidato que a Serpa. Esto sólo se sabrá después de las elecciones parlamentarias de marzo porque tendrán que sopesar entre sus posibilidades de llegar al poder y los riesgos que implica para ellos la propuesta de Uribe de reducir el Congreso.

Aunque, como dijo Noemí Sanín, las “encuestas no son las elecciones,” Uribe Vélez comienza a dejar que sean los otros los que corran los riesgos. Mientras Sanín escogió pasar el jueves con los soldados mutilados y Juan Camilo Restrepo se reunió con la cúpula militar, dos escenarios cargados de simbolismo, Uribe se dedicó a conceder entrevistas en todos los medios durante la mañana y a desestimar la euforia por los resultados de la encuesta que lo dan por presidente en la primera vuelta porque, como él dice, “ganado son sólo las vacas”.

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