Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 12/11/2000 12:00:00 AM

El malestar

La salida de dos generales se ha convertido en una fuente más de descontento de los caleños con el gobierno.

El malestar, Sección Nación, edición 967, Dec 11 2000 El malestar
Por las principales vías de Cali los transeúntes no pueden evitar ver enormes pancartas con mensajes muy dicientes: “Gracias Ejército, estamos con ustedes”. “No más pago de secuestros”. “Felicitaciones a los soldados de la III Brigada”. “Gracias generales Canal y Méndez”. “Generales no se vayan de la ciudad”.

Las hay de todos los tamaños y formas. Y comenzaron a ser colgadas por toda la ciudad después de la liberación de los secuestrados del Kilómetro 18. Desde ese día los caleños tienen los sentimientos encontrados. Por un lado, celebraron con bombo y platillos el regreso de los 23 secuestrados que estuvieron en las peores condiciones en manos del ELN. Y por el otro, tienen rabia y tristeza por la intempestiva salida del comandante de la III División del Ejército, general Carlos Alberto Méndez, y del comandante de la III Brigada del Ejército, general Jaime Ernesto Canal. Este último pidió la baja de la institución castrense porque, según él, “nunca estuve de acuerdo con el desarrollo de la etapa final de la operación rescate, en la que se minimizó al Ejército, donde se apreció que una victoria militar se transformó en una derrota política”.

Los vallecaucanos expresaron la semana pasada ese malestar en dos actos simbólicos. Uno en la Catedral Primada, donde el arzobispo, monseñor Isaías Duarte Cancino, celebró una misa solemne en nombre de las personas liberadas del Kilómetro 18. El otro en una marcha que recorrió las principales vías de la ciudad, en la que centenares de ciudadanos gritaron sin descanso “A Cali secuestrada, Canal la ha despertado” y “No se vaya, no se vaya”.

¿Cuál es la razón de ese sentimiento de solidaridad de los caleños con los militares? En primer lugar, porque los golpes propinados por el ELN en el último año tienen prácticamente sitiada a su ciudad. Con la permanente amenaza de que en cualquier momento puede ocurrir un secuestro masivo, como los de la iglesia de La María o el de la Vía al Mar, tienen a la ciudadanía con los pelos de punta . En segundo lugar, porque los caleños están molestos por la forma como el gobierno central manejó la liberación de los secuestrados que están en Los Farallones. “El Alto Comisionado de Paz decidió que los liberados tenían que presentarse ante los medios y ante los delegados internacionales como si acabaran de llegar de una fiesta: recién bañados y con ropas nuevas. Y nosotros queríamos que se mostrara la realidad. El salvajismo como fueron tratados los secuestrados, pues muchos de ellos llegaron con el último aliento y con uniformes del ELN porque los guerrilleros decidieron que si había un rescate por parte del Ejército los rehenes serían usados como escudos para confundir a la tropa. Eso es una clara violación del Derecho Internacional Humanitario”, señaló a SEMANA uno de los voceros que participó activamente en la liberación de los 18 retenidos en el Kilómetro 18.

Pero quizá la razón más poderosa de esa solidaridad que hoy se respira por las calles de Cali tiene que ver con la salida de los generales Méndez y Canal. A pesar de las críticas que recibió en su momento el general Canal por lo ocurrido en el secuestro del Kilómetro 18, el comandante de la III Brigada entendió en ese instante que la única salida que tenía para hacer frente a los cuestionamientos que se hacían desde las altas esferas del gobierno departamental era lograr el rescate de los secuestrados.

No pasó un solo día en que el general Canal no se reuniera con los familiares y con las fuerzas vivas de la ciudad para tenerlos al tanto de los operativos. Incluso cuando las tropas estuvieron muy cerca del lugar donde estaban los secuestrados y se planeaba un rescate el comandante de la III Brigada les explicó a los familiares lo que pensaba hacer y el riesgo que eso implicaba. A pesar de eso la mayoría de ellos estaban dispuestos a correr ese riesgo. Pero vino la negociación y lo que era una victoria militar se convirtió en una jugada de la guerrilla para que la liberación se presentara como un gesto humanitario y no el resultado de la presión militar por parte del Ejército. Eso sacó de casillas no sólo a Canal sino a los caleños.

Las voces de protesta vinieron de inmediato. Igual que las renuncias de los generales: “Me sacaron como una basura”, señaló el comandante de la III División, Carlos Alberto Méndez. “A mí no me consultaron la fase final del operativo de rescate y por eso me voy”, agregó el general Canal.

A partir de ese momento los dos hombres del Ejército pasaron a convertirse en héroes de los caleños y en una piedra en el zapato del alto gobierno que, por primera vez y desde que comenzó el proceso de paz, escucha de labios de dos generales activos su inconformidad en el manejo de una decisión política para rescatar a los secuestrados.

Para muchos caleños los generales Méndez y Canal simbolizan esa fuerza viva que hoy reclama la ciudadanía de sus líderes empresariales y políticos. “En Cali todos tienen miedo. Nadie quiere liderar las banderas de la protesta contra una guerrilla que cada vez siembra más el terror en esta ciudad. Mientras esa clase dirigente prefiere pasar agachada o ha decidido empacar maletas y marcharse, los generales Méndez y Canal le han puesto el pecho a esta dramática situación”, señaló a SEMANA uno de los empresarios vallecaucanos. Pero ni Méndez ni Canal se quedarán en Cali. Ambos partirán a buscar nuevos horizontes en su vida civil. Los homenajes y las expresiones de solidaridad pueden terminar en flor de un día. No obstante, los caleños saben que este cuarto de hora no se puede dejar pasar inadvertido. Ya dieron el primer paso y ahora esperan que ese sentimiento de protesta, reflejado en las marchas y en las reuniones de los clubes, se transforme en un liderazgo para sacar a la ciudadanía de ese temor que día a día vive como consecuencia de una guerrilla que se ha instalado en las goteras de su ciudad.

EDICIÓN 1874

PORTADA

La orquesta del Titanic

Para tomar decisiones en el Consejo Nacional Electoral son necesarios 6 de los 9 votos. Cinco de esos votos ya están listos contra la posibilidad de que exista una candidatura viable de centro. La determinación del Consejo Nacional Electoral no será jurídica, sino exclusivamente política.

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com