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| 6/14/1993 12:00:00 AM

El nuevo Samper

El Samper modelo 94 tiene menos kilos, más canas y muchas ganas de ser Presidente. SEMANA analiza sus posibilidades.

El nuevo Samper El nuevo Samper

EL ERNESTO SAMPER PIZANO QUE LLEGO A Bogotá este fin de semana, después de desempeñarse durante cerca de año y medio como embajador en Madrid, bien podría bautizarse como el Samper modelo 1994. Si hay alguien en el escenario de la política nacional que se haya caracterizado por una evolución permanente en los últimos años, ese es, sin duda, Ernesto Samper, El primero que los colombianos conocieron fue el modelo 1976, el Samper que ocupaba la presidencia de la Asociación de Instituciones Financieras, Anif, y quien con escasos 26 años pronto se convirtió , en una mezcla de niño prodigio y enfant terrible de los hasta entonces acartonados gremios nacionales. Vino luego el Samper modelo 1982, quien como candidato derrotado al Senado y coordinador de la fracasada campaña presidencial de Alfonso López Michelsen en ese año, se convirtió a los 32 años en el muerto político más joven de Colombia. Siguió después el modelo 1984, el Samper populista y clientelista quien, apoyado por los vendedores ambulantes y temido por la clase empresarial, se hizo primero concejal de Bogotá, luego senador de la República y finalmente en 1990, pre-candidato liberal a la Presidencia. Esta semana se presentará en sociedad un nuevo modelo, el de 1994, que es sin duda muy diferente a los anteriores.
EI nuevo modelo representa a un exitoso ex ministro, a un hombre que puede ahora mostrar credenciales de experiencia, después de que a lo largo de su gestión a la cabeza de la cartera de Desarrollo, se ganó la confianza del sector privado. Es simultáneamente un ex embajador que se paseó por el mundo adquiriendo nuevos conocimientos y que se ha hecho a una dimensión de estadista que muy pocos le reconocían anteriormente. El hombre que llegó este fin de semana es más maduro, más ponderado, tiene unos kilos menos y unas canas más, y sobre todo tiene muchas ganas de ser el próximo Presidente de la República.

MARCADO POR EL DESTINO
Lo único que permaneció inmodificable durante todos estos años de figuración pública -en especial durante los últimos seis u ocho- fue el hecho de que siempre estuvo convencido de que llegaría a convertirse en Presidente. Y esa certeza era compartida por millones de colombianos. A los 40 años y a pesar de su derrota ante César Gaviria en la consulta popular liberal de 1990, ya había adquirido el estatus de jefe natural del Partido Liberal. Con ese estatus y con apenas 40 años, era imposible pensar que no llegara un día a mandar a la Casa de Nariño.
Pero un año después, la promulgación de la nueva Constitución cambió muchas cosas en Colombia, y la verdad es que desde entonces, aquello que hace apenas tres años era considerado como verdad absoluta, comenzó a tener al lado un signo de interrogación. Tener, como lo tiene Samper, el apoyo de la gran mayoría de los congresistas liberales puede hoy ya no ser del todo bueno. Aparecer en el primer lugar de la fila india, como aparece Samper, era definitivo antes de la Carta del 91, pero hoy puede no serlo, Moverse y negociar con habilidad con los caciques regionales, hoy no solo ya no es del todo positivo, sino que muchos colombianos no lo ven con buenos ojos. Por todo esto, el interrogante de si Ernesto Samper llegará a la Presidencia de la República en 1994 no tiene aún una respuesta deinitiva. Es más, en torno a esa discusión, está girando hoy en día casi toda la actividad política nacional.
Para llegar a la Presidencia en 1994, Samper tiene que seguir una fórmula que es tan sencilla como difícil. Se trata, en primer lugar, de participar en la consulta popular del Partido Liberal y ganar el trofeo de la candidatura oficial del liberalismo. Y segundo, se trata de medirse en la primera vuelta electoral con su principal rival, el senador Andrés Pastrana, para conquistar por mayoría absoluta el premio mayor: la Presidencia de la República. De no lograrlo en esa oportunidad, tendrá que jugarse sus restos en una impredecible lucha cabeza a cabeza con el ex alcalde bogotano en la segunda vuelta presidencial .

EL PRIMER ROUND
Está claro entonces que el primer round de la pelea que Samper debe librar en su camino al solio de Bolívar, es la consulta popular.
En un proceso lleno de tantas particularidades como lo es éste, existen dos elementos fundamentales: la organización política y la opinión pública. La combinación de estos dos elementos determina la fórmula ganadora. En la de 1990 Gaviria era el campeón de la opinión pública y tenía, además, una organización política respetable. Esta combinación fue la clave para derrotar a Hernando Durán Dussan, quien contaba con una organización electoral más fuerte que la de Gaviria, pero estaba muy alejado de él en las encuestas de opinión.
En esta oportunidad y a menos de 10 meses de que se celebre la consulta del 94, Samper tiene la camiseta amarilla en los dos frentes: cuenta, de lejos, con la mayor organización política del Partido Liberal, y goza además de una cómoda ventaja en el ranking de la opinión pública liberal. En todas las encuestas sobre consulta liberal que se han realizado este año, Samper ha aventajado a todos sus rivales. Justo después de retirarse del Ministerio de Gobierno, se le acercó Humberto de la Calle, pero luego pareció quedarse varado en el segundo lugar. Más atrás se encuentran Lemos y Parejo, y aunque este último ha repuntado en los sondeos más recientes y ahora supera ligeramente al ex canciller, la verdad es aue todavía está muy lejos del puntero.
En términos de organización política, la ventaja de Samper radica en que cuenta con el respaldo de cerca del 60 por ciento de los senadores liberales y del 65 por ciento de los representantes a la Cámara. Su fortaleza en este campo contrasta con la debilidad de sus rivales, y en esto radica la diferencia con la consulta de 1990, en la cual las fuerzas parlamentarias de Gaviria, Durán y Samper estaban relativamente equilibradas. Lo que sucede es que después de la experiencia de 1990, los congresistas liberales comenzaron a creerle a las encuestas, que siempre predijeron el triunfo de Gaviria, a pesar de que Durán aparecía adelante en materia de votos de maquinaria. Y para esta ocasión, son pocos los parlamentarios rojos que están dispuestos a subirse en un bus distinto al de quien encabeza los sondeos.
Todo lo anterior apunta a que, si se combinan el factor de organización con el factor de opinión, Samper ganará la consulta popular. En otras épocas, un candidato que llegara a la candidatura oficial del Partido Liberal sería visto por la opinión pública más como un presidente electo que como un aspirante presidencial. Sin embarso, estas son quizá las primeras elecciones en la historia de Colombia en las cuales, sin que esté dividido el liberalismo, ser el candidato del Partido Liberal no garantiza la Presidencia.

FACTORES EN CONTRA
Tres factores explican esta realidad: las nuevas reglas del juego, el fenómeno Andrés Pastrana y el eventual desgaste del Gobierno.
Las elecciones de 1994 serán las primeras presidenciales que se celebren después de promulgada la nueva Constitución. Esta introdujo cambios fundamentales en el mecanismo para la elección del primer mandatario. De todos estos, hay uno que representa un peligro concreto para el Partido Liberal: la doble vuelta.
Esta innovación, que fue promovida en la Constituyente por Alvaro Gómez y Antonio Navarro, fortalece los movimientos minoritarios, a costa del partido mayoritario. Cuando la elección era a una sola vuelta, bastaba que un bloque tuviera unos votos más que todos sus rivales para ganar. El propósito de la segunda vuelta es darle legitimidad a la institución presidencial, garantizando que el presidente se elija con un mínimo del 51 por ciento de los votos. Pero el costo de esta garantía es que permite que se formen coaliciones de minorías en contra de la mayoría relativa.
Concretamente, en el caso de Ernesto Samper, el peligro consiste en que en la eventualidad de que Navarro sea eliminado en la primera vuelta, él y su movimiento hagan un pacto con Pastrana para sumar votos contra el candidato liberal, y lo derroten.
Pero el problema más grande que tiene Samper no es tanto la doble vuelta, sino el fenómeno Andrés. El ex alcalde registra hoy unos índices de popularidad que ni siquiera sus allegados logran entender plenamente. Barre a todo el mundo en todas las encuestas. Gana en todas las ciudades importantes. Gana en todos los estratos sociales y es el favorito en todas las clasificaciones por edad y sexo. Todo esto lo ha logrado prácticamente sin abrir la boca. Como senador no se ha destacado particularmente ni ha despertado el interés de la prensa. Sin embargo, entre menos figura, más aumenta su popularidad, y en las mediciones su ventaja no sólo se ha mantenido sino que ha ido en aumento.
Andrés está intentando posicionarse como una fuerza ajena al sistema político y por esto ni siquiera está matriculado en corriente alguna de las dos en que esta dividido su partido. La meta es evitar ser contado en una consulta popular conservadora, con la confianza de que su abrumadora mayoría en las encuestas haga que la totalidad de los votantes azules se una en torno a él después de que se superen las escaramuzas que protagonizan los distintos grupos godos.
El tercer factor en contra sería el desgaste del Gobierno. Sin embargo, este punto en cierta forma es marginal comparado con los otros dos. El deterioro de la imagen de la administración Gaviria es el normal cuando se tiene el sol a las espaldas y no se ve ninguna catástrofe inminente. De todas formas, Samper ha jugado el doble juego de gobiernista y simultáneamente independiente, dejándole el mote de "continuista" a Humberto de la Calle.

LA ESTRATEGIA
Por todo esto, Samper está obligado a desarrollar una campaña mucho más innovadora, mucho más audaz y mucho más inteligente, de la que habría tenido que hacer en otras épocas. Como no puede hacer nada frente a un posible desgaste del Gobierno, ni frente a la existencia de la segunda vuelta, toda su campaña tiene que concentrarse en neutralizar el fenómeno Andrés.
Para esto cuenta con una serie de elementos a su favor. En primer lugar, que si bien las encuestas son estadísticamente válidas, un año antes de una elección no tienen significado definitivo, por la sencilla razón de que la campaña todavía no ha arrancado. Ni siquiera se sabe quiénes van a ser finalmente los candidatos. Ninguno ha expuesto su programa. No han sido fogueados ni en la plaza pública ni en los medios de comunicación. Por todo esto, lo que se está midiendo en las encuestas ahora es principalmente recordación y simpatía. Andrés Pastrana tiene, sin duda alguna, mucho de lo que las señoras llaman "ángel", pero éste es solo un elemento de los múltiples que entran en juego en una selección presidencial, y es el único que se está midiendo en las actuales encuestas.
Otro factor muy importante a favor de Samper es que la candidatura oficial del Partido Liberal significará un gran impulso para quien la obtenga. Ganar la consulta popular producirá un ambiente de victoria y en política las victorias generan lo que los norteamericanos llaman momentum o impulso. Se trata de un par de semanas durante las cuales los medios de comunicación se concentrarán en el ganador y se consolidará la formidable maquinaria del Partido Liberal, que todavía representa más de la mitad de la organización política del país.
La camiseta de líder de la contienda liberal puede añadir 10 puntos porcentuales o más en las encuestas al candidato ganador de la noche a la mañana. Es como pasar a ser de Miss Cundinamarca a Miss Colombia. Ya hay cetro y corona de por medio y comienzan a llover los contratos. Habida cuenta de que el liberalismo representa el 46 por ciento del electorado, y que es el único partido que cuenta con una mayoría de sentimiento positivo en el país (ver cuadros), ser coronado candidato oficial y único del liberalismo es todavía una gabela muy grande en Colombia.
En opinión del circulo más cercano a Samper, Andrés Pastrana es un candidato excelente que tiene, sin embargo, una gran vulnerabilidad. Se trata de una figura joven y renovadora, sin duda, pero afectada por grandes debilidades. Uno de los directivos de la campaña de Samper afirmó a SEMANA que "el exceso de juventud (38 años), la superficialidad, la falta de estructuración y de preparación, la ausencia de posiciones definidas, son factores que harán que la gente piense dos veces antes de elegirlo presidente de Colombia. Es como cuando una niña se enamora de un torero: toda la familia se puede entusiasmar, pero al momento de casarse, no la dejan". Al respecto invocan encuestas recientes en las cuales son muchos los que creen que Pastrana está todavía biche para el trono (ver encuesta) .
Por otra parte, la historia electoral de Andrés refleja una tendencia pronunciada: ir perdiendo terreno a medida que avanzan las campañas. En la de la Alcaldía de Bogotá en 1988, arrancó con el 65 por ciento y ganó con el 37 por ciento, gracias a la división liberal entre Ossa y Caicedo. En la última campaña para el Senado, arrancó con el 33 por ciento y más de 30 senadores posibles, para terminar con el ocho por ciento, ocho senadores y derrotado por Vera Grabe. Se podría presentar una situación parecida en esta ocasión, pues Antonio Navarro Wolf, a quien muchos no tienen en cuenta actualmente, está despegando en las encuestas y ganando terreno rápidamente. Al fin y al cabo, la primera vuelta de la elección presidencial no va a ser solo una contienda entre Pastrana y Samper, sino entre Pastrana, Samper y Navarro.

EL POSICIONAMIENTO
Samper está convencido de que el aspecto central de la campaña presideneial va a ser el mensaje que cada uno de los candidatos logre comunicar a la opinión pública. Y es principalmente en este campo donde piensa neutralizar a Pastrana. Su estrategia es ubicarse en el centro del espectro ideológico que, según sus asesores, es donde se ubica la mayoría del país. Quiere a toda costa evitar que se repita lo que le sucedió en la campaña de 1990, cuando quedó a la izquierda del centro de gravedad del debate. Según Fernando Botero, el coordinador de la campaña, "lo que pasó en 1990 fue que Gaviria se apoderó del centro y muy hábilmente empujó a Durán hacia la derecha y a Samper hacia la izquierda. En esta campaña, la ventaja ideológica está del lado de Samper, quien tiene bajo su dominio el centro del espectro ideológico y está en condiciones de dejar a Navarro a sus izquierda y a Pastrana a su derecha". Este posicionamiento es un asunto muy de fondo y todo el mundo en la campaña lo está tomando en serio.
Si bien se repite con frecueneia que las ideologías murieron después de la caída del comunismo, Samper cree que el Partido Liberal, en medio de todos su personalismos y su falta de disciplina, es un partido de convicciones ideológicas, y que cuando se le tocan estas fibras, reacciona. En estos meses se ha convertido en un gran admirador político e ideológico de Bill Clinton. Considera que el actual presidente de los Estados Unidos tenía razón al haberse presentado como un contrapeso de los excesos que se presentaron durante la era Reagan-Thatcher, con quienes estaba identificado Bush. Calibró bien que la gente quería un poco menos de derecha y un poco más de centro, y es a esto a lo cual le atribuye el inesperado triunfo del joven demócrata. Aunque no lo dice, quiere posicionarse frente a Gaviria como Clinton frente a Bush. Es decir ubicándose más al centro que el neoliberalismo de Gaviria. Mientras él conquista el nuevo centro, ha decidido dejarle el continuismo a De la Calle y el neoliberalismo a Pastrana.

LA CAMPAÑA
El entusiasmo de Samper con Clinton es tan grande, que piensa prácticamente trasladar a Colombia el equipo entero de asesores que llevó al candidato demócrata a la Presidencia. Peter Hart y Frederick Hartwig, encuestadores de la campaña demócrata y del Wall Street Journal, y arquitectos de la resurrección demócrata, trabajarán en la parte de encuestas y estrategia. Michael Sheehan, el asesor de imagen de Clinton, va a participar en la estrategia de medios. Y finalmente, la prestigiosa firma Greer, Margolis and Mitchell, la cual manejó las comunicaciones de la campaña de Clinton, tendrá a su cargo la orientación de la publicidad y comunicaciones de la campaña.
La campaña va a ser la más técnica o gringa que se haya hecho en Colombia hasta la fecha. Pero en este frente nadie puede subestimar a Andrés Pastrana y a su futuro coordinador, el actual ministro de Desarrollo Luis Alberto Moreno, quienes son igualmente creyentes en la tecnología electoral norteamericana.
Todos los sabios importados y locales que participan en la campaña samperista coinciden en que la principal debilidad del candidato es su cercanía con la clase política, que en muchos sectores es asociada con clientelismo. Es una identificación curiosa, pues al fin y al cabo el recién llegado embajador ha tenido una carrera equidistante entre el sector público y el privado. No hay que olvidar que su carrera la empezó al lado de los Michelsen, Sarmiento, etc., antes de pasar a los Name, Guerra, etc. Sin embargo, no ha logrado quitarse totalmente de encima cierta fama de manzanillo o de politiquero que le dejó el modelo de los 80. El problema es grave, si se tiene en cuenta que el desprestigio de la clase política es descomunal (ver gráfico) y en consecuencia la asociación con ésta es un problema delicado.
Conscientes de esto, los dirigentes de la campaña han decidido tomar el toro por los cuernos. La campaña no va a ser anticlase política como las de Galán, pero tampoco va a cabalgar sobre el lomo de ésta como lo hizo la de Durán. El concepto es: independencia. Por esta razón se descartó un acto político en el aeropuerto el día de la llegada. Como se lo expresó a SEMANA uno de los estrategas samperistas "lo de la llegada al aeropuerto con mariachis, caravana y pasacalles estilo Barrio Kennedy: presentes habría sido un desastre y le daría a la opinión pública el mensaje equivocado ".
Aún más audaz es la idea de desarrollar una campaña sin manifestaciones políticas ni reuniones de tarima y plaza pública. En su reemplazo, la idea es desarrollar una campaña basada en dos tipos de eventos. Por una parte, encuentros con la gente en un formato nuevo y participativo (al estilo de los town meetings de Clinton) que le permita a Samper escuchar los problemas y soluciones de la gente. Por otra parte, la realización de una serie de foros temáticos en diferentes regiones del país.
Todas estas innovaciones tienen por propósito acercar al candidato al ciudadano común y alejarlo de los políticos tradicionales que hoy por hoy están de capa caída. Al respecto ha surgido, sin embargo, un elemento sorprendente en los últimos días. Las encuestas comienzan a mostrar por primera vez que Pastrana es más asociado con la clase política que Samper, y también demuestran que el candidato liberal sería más asociado con el sector privado que su rival. Esta evolución representa el primer cambio sustancial en las encuestas en semanas, y si bien los samperistas no han superado sus problemas de imagen, no es que se alegren pero sienten un fresco de que Pastrana también los tenga.
Con todos esos problemas y con todas esas esperanzas, acaba de llegar a Colombia el nuevo Samper. Es ante todo realista. Se da cuenta de que es posible, incluso probable que gane la Presidencia, pero que no es seguro. Hoy todas las encuestas lo tienen por debajo de Pastrana. El espera que esto vaya cambiando gradualmente en su favor. Pero los que saben de política pronostican una de las elecciones más reñidas de los últimos tiempos. Un verdadero foto-finish. -

COMO LOS VE LA GENTE
La semana pasada y por cargo de esta revista, la firma Gallup Colombia realizó 450 encuestas telefónicas en Bogotá, Cali, Medellín y Baranquilla, destinada a medir por comparación a Ernesto Samper y a Andrés Pastrana, en una serie de preguntas con respecto al perfil que tienen para el electorado. SEMANA presenta los resultados de este interesante tete-a-tete.

ERNESTO SAMPER ANDRES PASTRANA
¿ CREE USTED QUE ESTA BIEN PREPARADO PARA SER PRESIDENTE?
SI 54% NO 29% SI 42 % NO 51%
¿ CREE USTED QUE SI ES ELEGIDO PRESIDENTE,SERA CAPAZ DE CAPTURAR O DAR DE BAJA A PABLO ESCOBAR?
SI 14% NO 67% SI 16% NO 69%
¿ CREE USTED QUE SI ES ELEGIDO PRESIDENTE SERA CAPAZ DE SOLUCIONAR EL PROBLEMA CON LA GUERRILLA?
SI 26% NO 64% SI 25% NO 68%
¿CREE USTED QUE SI ES ELEGIDO PRESIDENTE, LE DARA UN BUEN MANEJO A LA ECONOMIA DEL PAIS?
SI 55% NO 32% SI 45% NO 48%
¿ CREE USTED QUE ESTA RODEADO DE GENTE BUENA?
SI 51% NO 24% SI 52% NO 32%
¿ LO IDENTIFICA USTED MAS CON LA CLASE POLITICA O CON EL SECTOR EMPRESARIAL?
POLITICA 55% EMPRESARIAL 35% POLITICA 73% EMPRESARIAL 21%
CONCLUSIONES
.Samper aparece ante los encuestados como el mejor preparado para ser Presidente que Pastrana.
.Ambos son vistos como mandatario que tendría escasas posibilidades de capturar o dar de baja a Escobar, o de solucionar el problema guerrillero.
.Samper también aventaja a Pastrana en cuanto su capacidad para manejar la economía.
.Y en algo que pudiera sorprender algunos, los encuestados identifican más a Pastrana con clase política, que a Samper, pasado gremial y su paso por el Mindesarrollo parece contar en este punto.

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