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| 4/24/2005 12:00:00 AM

El nuevo vecino

La construcción de una cementera tiene en ascuas a los habitantes de Suesca. Unos cuestionan su impacto ambiental, para otros es una opción de desarrollo.

El nuevo vecino ¿Planta de cemento con pueblo? , es lo que se preguntan algunos habitantes de Suesca. Aunque cuenta con todos los permisos, tienen incertidumbre de cómo les va a cambiar su vidas cuando comience a funcionar.
A menos de 100 metros de las casas de Suesca, un pueblo de 17.000 personas, se yergue imponente la planta de Cementos Tequendama, el motivo de la incertidumbre en la que viven desde hace varios meses los lugareños de este pueblo de la Sabana de Bogotá.

En pocos días, en un lote de 23 hectáreas al borde de su perímetro urbano, comenzará a funcionar una industria que puede ser muy contaminante cuando no cuenta con la tecnología adecuada. La perspectiva de que la nueva planta llegue a contaminar, choca con una región que vive de la producción agrícola, la ganadería lechera y el cultivo de flores. "Si la planta no tiene control y cambian las condiciones ambientales, nos va a afectar los cultivos", dijo un floricultor a SEMANA, haciendo eco de lo que piensan sus colegas en la región.

Además esta zona se ha convertido en un atractivo turístico. Varios bogotanos han comprado sus casas de recreo o van con frecuencia precisamente por el contacto con la naturaleza y porque allí se puede practicar la escalada de rocas.

Lo que más les angustia a sus habitantes es la contaminación del aire. Las partículas que se emitirán no sólo pueden poner en riesgo la salud de los suescunos sino que también afectarían la productividad de sus tierras. El alcalde Mauricio Valbuena aseguró a SEMANA que la planta cumplió con los requisitos de ley para su montaje, por eso la anterior administración autorizó su construcción y cualquier cambio a lo aprobado los expondría a millonarias demandas.

La Corporación Autónoma Regional (CAR), la autoridad a cargo del medio ambiente en la zona, autorizó un máximo de 7,86 kilogramos de emisión de partículas al aire por tonelada producida. Es decir que, como la planta calcula producir 2.000 toneladas de cemento diarias, podrían emitir más de 15 toneladas de partículas sin que se esté violando la ley. Según expertos esta cifra es equivalente a la contaminación que se produce en un día en la carrera séptima de Bogotá entre las calles 26 y 72.

Para la procuradora Ambiental y Agraria, Adriana Guillén, "hay vacios normativos que hace que las exigencias a las cementeras sean mínimas frente al contexto internacional". Además, según un estudio reciente de su despacho, entidades como la CAR evalúan mal los informes que presentan estas industrias, por lo que hay dudas sobre su control.

"No hay que temer", dice el ingeniero Aníbal Avendaño, gerente de la planta, pues los materiales que se van a utilizar se explotarán en canteras que no están en la región, y el viento en esta zona no va en dirección del pueblo, con lo que disminuye el riesgo de contaminación. Además, según él, la tecnología que están usando es de la más recientes: "Colombiana con conceptos de la India y la China".

Otra de las preocupaciones de la comunidad es el impacto del transporte pesado. Se calcula que habrá 120 viajes de tractomulas que entrarán y saldrán a diario de la planta. Para mitigar esto se acordó con el municipio que el tráfico pesado esquive el pueblo y vaya por una variante que pasa por varios cultivos de flores. El problema es que hay algunos puntos en este recorrido en los que no cabe más de un vehículo pequeño y, según un estudio de tráfico de la zona, los que más utilizan esta vía son motos, bicicletas y peatones que ahora estarían en riesgo.

Los representantes de la cementera dicen que ya han comenzado negociaciones para comprar predios y ampliar la vía por su cuenta. Para ellos una evidencia de que no han descuidado este tema es que al puente sobre el río Bogotá, por donde deben cruzar, ya le hicieron mejoras. "Invertimos 50 millones de pesos en el refuerzo -dicen- y utilizamos una tecnología como la de la Nasa, para mejorarle su resistencia de 10 a 45 toneladas". Pero consideran que los arreglos deberían hacerse por valorización pues muchos se van a beneficiar con la vía.

Además, llama la atención que aunque la planta planea comenzar su operación en un par de meses y para su trabajo requieren grandes cantidades de agua, ni el municipio les ha autorizado el suministro, ni la CAR la explotación de pozos o la toma del río.

Pese a los evidentes impactos que va a tener la cementera en la región, algunos de sus habitantes piensan que esta industria es una de las pocas oportunidades que tienen para que les llegue algo de progreso. El alcalde Valbuena es uno de los que plantea este dilema. En la planta se van a invertir 70 millones de dólares y cuando esté en producción cree que por lo menos duplicará los ingresos del municipio por impuesto de industria y comercio, y que hoy son del orden de los 1.000 millones de pesos al año.

Otros tienen la expectativa de que la empresa va a generar empleo. Aunque sólo existe el compromiso que de las 120 personas que van a trabajar en la planta, el 70 por ciento son para la gente de la región, muchos tienen la ilusión de que aumente pues están apoyando la creación de cooperativas con las que se contrataran servicios como la mensajería, el aseo y la reforestación.

"No somos un vecino indiferente ni arrogante", dice Luz Estella Vargas, directora de gestión pública de la cementera, por eso se han reunido tanto con los habitantes como con los empresarios de la zona para explicar los alcances del proyecto. Reconoce que "hay cargas por resolver", pero que la ley prevé que en casos de impacto ambiental lo ideal es prevenir y mitigar, sin embargo también contempla posibles compensaciones, en algunas situaciones específicas.

El reto que tienen las autoridades es lograr que haya desarrollo, sin sacrificar el bienestar de los habitantes de Suesca y sus pueblos vecinos. Por eso más allá de lo que algunos llaman "tecnicismos legales" , deberán velar porque no haya desmanes, y garantizar el equilibrio y la calidad del medio ambiente.

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