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| 8/2/1999 12:00:00 AM

EL SEGUNDO TIEMPO

LOs ministros del Interior, Desarrollo, Comercio Exterior, Salud, Agricultura, Trabajo y Transporte <BR>saldrán en la próxima crisis de gabinete. ¿Ampliará el Presidente la coalición de gobierno?

EL SEGUNDO TIEMPO EL SEGUNDO TIEMPO
Se le atribuye a un ex presidente la frase según la cual en Colombia no termina el Presidente
de nombrar un gabinete cuando todo el mundo se encarga de tumbarlo para que nombre a otro. Lo cierto es
que el primer gabinete de Andrés Pastrana no fue la excepción a esa regla. Conocidos los nombres de la
baraja ministerial, hace poco menos de un año, empezaron las críticas. Algunas de ellas fundadas: el
gabinete era excesivamente bogotano, carecía de suficiente representatividad política y no contaba por ello
con gente que pudiese llevarle la contraria al Presidente cuando fuere necesario. Pero también hubo críticas
infundadas, la más importante de ellas la que afirmó que se trataba más de un grupo de amigos del
Presidente que de un buen gabinete. La verdad es que, al hacer el balance a este respecto, los amigos del
Presidente salen bien parados.
Pasado el tiempo el gabinete ha sufrido el desgaste propio del primer año de un gobierno que tuvo la más corta
luna de miel de que se tenga memoria, incluyendo el de Ernesto Samper, que empezó sus días con el
escándalo de los narcocasetes. Dos de los ministros, Rodrigo Lloreda, de Defensa, y el de Justicia,
Parmenio Cuéllar, cayeron antes de la primera crisis. Y ahora otros ocho, al menos, muestran tantas
huellas de desgaste como para que el Presidente de la República haya tomado la determinación de
reemplazarlos.
Hay algunos que están a punto de salir porque su gestión no ha sido buena o porque la opinión pública no
tiene conocimiento alguno de si lo ha sido o no, lo cual a veces genera el mismo resultado. Es el caso de los
ministros de Trabajo, Agricultura y Salud. Cuando un ministro que se encuentra en esa situación cuenta con
respaldo político suficiente y su salida podría representar deterioro en las relaciones con el Congreso, ha sido
tradicional que permanezca en el gabinete. Pero ninguno de los ministros que están en esta categoría
en la actual administración cuenta con ese respaldo. Los tres se dan como fijos ex ministros en la crisis de
gabinete.
Otros ministros saldrán porque enfrentaron en su momento situaciones críticas que empañaron su labor y
representaron un enorme desgaste político. Son los casos de Mauricio Cárdenas, ministro de Transporte, y de
Fernando Araújo, ministro de Desarrollo. Ambos están en la lista de los que serán reemplazados en pocos
días. La distinción entre uno y otro es que, a diferencia de Araújo, a Cárdenas todo el mundo le reconoce una
excelente labor al frente del ministerio, lo cual no sucede con Araújo. En el caso de Cárdenas es la situación
que tuvo que enfrentar en el asunto de Dragacol la que dificulta su permanencia.
Hay ministros que saldrán, aun a pesar de que su gestión ha sido buena, con el objeto de abrir el espacio
para otros que tengan mayor representatividad política, lo cual, a juicio del Presidente, asegura un
fortalecimiento de la coalición gobernante. Es el caso de la ministra de Comercio Exterior, Marta Lucía
Ramírez de Rincón. Liberal bogotana, la ministra Ramírez fue directora nacional de la campaña de Noemí
Sanín pero ingresó al gabinete a título personal luego de que el movimiento de Sanín decidiera abstenerse
de entrar al gobierno. La ministra Ramírez cuenta con el respaldo del sector privado y el aplauso de los
exportadores. Sin embargo fuentes del Palacio de Nariño afirmaron a SEMANA que saldrá del gabinete por
carecer de representatividad alguna.
El ministro de Cultura, Alberto Casas, es un caso atípico. Su labor ha sido buena, cuenta con el
respaldo del Presidente y, aunque es conservador pastranista, su origen alvarista le aporta una buena
dosis de representatividad política. Se trata del único ministro que saldrá del gabinete por solicitud propia.
Por último, saldrá el ministro del Interior, Néstor Humberto Martínez Neira. Sin duda ha sido el que se ha
arriesgado más en defensa del gobierno, el que más palo ha recibido, tanto de la oposición como de los
medios, y aquél cuyo cambio señalará en verdad si la coalición de gobierno se mantiene tal cual comenzó, se
amplía hacia otros sectores o cambia de manera dramática.
La salida del Ministro del Interior es, a la crisis de gabinete, lo que la eliminación de un ministerio era a la
reforma del Estado. Al haber llevado a cabo ésta sin suprimir una sola entidad importante del Estado el
gobierno quedó como si no hubiese llevado a cabo reforma alguna, lo cual no es cierto. Lo mismo
sucedería si en la crisis de gabinete sobrevive el ministro Martínez: un relevo masivo de ministros sería visto
como un cambio cosmético sin la consiguiente renovación de espacio político para el gobierno que
representa todo cambio ministerial.
Pero las crisis de gabinete deben ser, en últimas, replanteamientos políticos. En la medida en que reflejan la
manera como se distribuye el poder entre quienes hacen parte de la coalición de gobierno los cambios de
gabinete son la expresión más clara de la manera como un gobierno se prepara para la siguiente etapa.
Pastrana llegó al gobierno con el Partido Conservador, el grupo liberal de Alfonso Valdivieso y los
independientes liderados por Ingrid Betancourt. Estos últimos se retiraron del gobierno en su mayoría luego
de acusar a Pastrana de haber traicionado el cambio político propuesto. El Presidente ahora puede _y dada
la situación, debe_ llamar a otros al gobierno. Juan Manuel Santos, Noemí Sanín, Horacio Serpa, la AD-M19,
los liberales independientes, los sectores sindicales, y aun los representantes de los más importantes
gremios económicos, son todos fuentes de apoyo político indispensable en esta nueva etapa que inicia el
gobierno.
Lo mismo sucedía hace poco con la comisión negociadora del gobierno. Esta había sufrido desgaste y
requería un cambio. Pero quienes pensaban que era el momento para que el Presidente ampliara la baraja
para que quienes negociaran contaran con mayor representatividad frente a las Farc se encontraron muy
pronto con algo que ya no es sorpresa en esta administración: una nueva comisión aun más cerrada que la
anterior, integrada en su mayoría por incondicionales de Andrés Pastrana.

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