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| 12/16/1996 12:00:00 AM

EL VENTILADOR DE SWIPCO

En los trapos sucios que salieron al aire la semana pasada sobre el contrato, Fernando Botero le ganó a Ingrid Betancur, pero perdió con David Turbay.

EL VENTILADOR DE SWIPCO EL VENTILADOR DE SWIPCO
El debate sobre Swipco, la firma suiza contratada por el Ministerio de Defensa, había generado gran expectativa por las denuncias de la representante Ingrid Betancur contra el ex ministro de Defensa Fernando Botero Zea. De entrada, Betancur destapó sus tres cartas. Primero, dijo que el ex ministro podía tener intereses comerciales con Swipco, basándose en un memorando de un ex embajador de Argentina en el que se afirmaba que la compañía tenía contactos con el senador Botero desde 1993. Segundo, afirmó que el ex ministro había sido el compañero de cuarto del director ejecutivo de esa compañía en la Universidad de Harvard y, finalmente, acusó a Botero de haber aceptado en el contrato una comisión de 4 por ciento, que según ella, era más alta que la de otros países. Al final de la semana, era evidente que no le había ido del todo bien a Ingrid Betancur. En su boletín Desde mi celda, el ex ministro pudo refutar la mayoría de las afirmaciones de la congresista. En cuanto a la insinuación de que Botero tenía vínculos comerciales con Swipco, él logró convencer que el hecho de que conociera la compañía antes de ser ministro no significaba automáticamente que tenía negocios con ella. Argumentó que se puede tener conocimiento de la existencia de una empresa, sin ser su representante legal, pues un estudioso de los asuntos de defensa sigue de cerca estas compañías.Por otro lado, quedó sin piso la acusación de Betancur de que Botero y el director ejecutivo de Swipco compartieron un cuarto en Harvard, al revelarse que estudiaron en continentes y períodos diferentes. Finalmente, no se pudo probar que la comisión de Swipco era superior a lo que cobra la competencia. A pesar de que quedó claro que el contrato era altamente inconveniente, no hubo consenso alrededor de la acusación de que existían nexos comerciales entre él y la firma. Pero Botero no ganó todas su batallas en la semana. Con el contralor David Turbay, se enfrascó en una polémica en la cual le fue mal. Para comenzar, lo que nadie esperaba era que por Swipco se desatara un abierto enfrentamiento entre los dos, de quienes se rumoraba que habían hecho un acuerdo entre bomberos de no pisarse las mangueras. Súbitamente rompieron la tregua y se sacaron mutuamente los cueros al sol en una escalada verbal. Como en toda guerra, no está claro quién disparó primero. Turbay denunció graves irregularidades en la contratación de Swipco por parte de Botero. El ex ministro acusó al contralor de armar un escándalo en retaliación por la declaración juramentada que Botero dio ante la Fiscalía en la que comprometió a Turbay con el narcotráfico. Según Turbay, lo que busca Botero es obligarlo a declararse impedido para investigar su conducta. Ese tire y afloje dejó al descubierto tres elementos desconocidos hasta ahora por la opinión pública. El primero, que Botero hubiera implicado directamente a Turbay en la narcofinanciación de la campaña del presidente Samper. El segundo, que el contralor general grabó una conversación que sostuvo con el ex ministro. Y el tercero, que Botero como ministro hubiera ordenado a la Policía investigar las relaciones entre el contralor general y el narcotráfico. Turbay negó enfáticamente las imputaciones de que gestionó recursos ante el cartel de Cali. "La prueba más clara de que Botero está mintiendo es que no me han llamado a indagatoria ni me han dictado orden de captura ni nada de eso", le dijo el contralor a SEMANA. Para sorpresa de muchos, Turbay sustentó su negativa con una grabación de una conversación entre él y el ex ministro, en la cual Botero le dice que "tú no tuviste nada que ver con la financiación de la campaña". Al preguntarle Turbay sobre informaciones de que él habría recibido 600 millones de pesos del cartel de Cali para repartir en la campaña de la Costa, Botero dijo que era "totalmente falso". La conversación fue grabada, sin el conocimiento de Botero, en abril de este año cuando éste se encontraba ya en la cárcel. Aunque para muchos produjo extrañeza el hecho de que Turbay grabara conversaciones de sus interlocutores, el contralor asegura que fue una recomendación de los organismos de seguridad. "Afortunadamente mi conversación con el doctor Botero fue grabada o si no estaría en problemas", dijo. La confrontación no se limitó a un intercambio de frases. Cada cual sacó literalmente sus cartas. En defensa de Swipco, Botero destacó una carta de junio de 1995 del subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Alexander Watson, elogiando la empresa y la decisión del entonces ministro de contratar una auditoría externa. Turbay no se quedó atrás en la producción de documentos. Para refutar las afirmaciones de Botero de que el Ministerio de Defensa condujo una investigación contra el contralor por sus presuntos vínculos con el cartel de Cali, Turbay presentó una carta del ministro de Defensa, Juan Carlos Esguerra, a la Unidad de Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema que dice que en su despacho "no se encontró ningún informe de inteligencia militar relacionado con el denominado cartel de Cali en la cual se hace referencia al señor David Turbay Turbay". Botero, en cambio, se ratificó en sus afirmaciones y aseguró que presentará un informe a la Fiscalía que confirma lo dicho. Además, pedirá una ampliación de su declaración a la Fiscalía para aportar pruebas de que Turbay habló directamente con Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela con el fin de conseguir recursos para la financiación de la campaña de Samper. "Si estas acusaciones fueran ciertas _dijo Turbay_ el doctor Botero estaría incurso en un delito de encubrimiento, al no haber denunciado a las autoridades competentes esta situación cuando era ministro de Defensa".Este último mano a mano lo ganó Turbay por cuenta de la grabación de su conversación con Botero. En ésta el ex ministro deja claro que el contralor no participó en el manejo de las platas del cartel de Cali. Hoy Botero asegura que lo que dijo por teléfono era inexacto y que "la grabación no tiene validez frente a la declaración juramentada que di ante la Fiscalía". Esto puede ser verdad, pero ante la existencia de dos versiones de Botero totalmente contradictorias sobre el papel de David Turbay en la campaña, no se puede avalar la credibilidad de la una sobre la otra.

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