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Duelo de titanes: Gaviria, Uribe y Vargas, la disputa por la Contraloría

Dos expresidentes y un excandidato presidencial protagonizan el pulso por el organismo de control. Tres jefes de partido se juegan el control del Congreso con esta elección.


Detrás de la elección de contralor general de la república, cargo al que aspiran 10 candidatos, se libra un duelo político como para alquilar balcón. Tres jefes de partido, tres políticos expertos en los secretos para manejar el Congreso, se disputan este organismo, encargado de cuidar los recursos públicos del Estado. 

Álvaro Uribe Vélez, senador y dos veces presidente de la república, en su calidad de jefe natural del Centro Democrático, el partido de gobierno; César Gaviria Trujillo, presidente de Colombia (1990 – 1994), jefe del partido Liberal, y uno de los primeros en adherir a Iván Duque; y Germán Vargas Lleras, derrotado en las elecciones presidenciales, y jefe de la segunda bancada con más curules en el Congreso, la de Cambio Radical. Nunca antes la elección de contralor general había despertado el interés de tantos pesos pesados en simultánea.

La elección de contralor general es el primer reto para cada nuevo presidente. Este organismo solía estar incluido en los acuerdos entre el gobierno y los partidos políticos que quisieran hacer parte de la bancada oficial. En los años precedentes se entregaba la cuota y el respectivo jefe de partido, con el guiño del mandatario, era quien designaba al elegido. El Congreso, sin mayor oposición, apenas certificaba aquellas elecciones cantadas.

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En 2018 las cosas fueron muy distintas. Los organismos de control jamás hicieron parte de los acuerdos entre partidos políticos, en los que se distribuyeron fuerzas en el Congreso. Y tampoco se ofrecieron como cuota burocrática, entre otras porque el presidente Iván Duque prometió gobernar sin mermelada, como había sido costumbre republicana.

Esta circunstancia despertó el interés, o el apetito, en los jefes naturales del Centro Democrático, el partido Liberal y Cambio Radical. Al no haber dueño a dedo de la Contraloría, los tres se lanzaron a por ella. El ‘papayazo’ no lo iban a desaprovechar.  

Uribe entró en la contienda por derecho propio, el Centro Democrático es el partido de gobierno. José Félix Lafaurie, que renunció al Partido Conservador hace ocho años y se convirtió en un férreo uribista, se inscribió como candidato y clasificó a la final. Nadie le quita el rótulo del candidato del expresidente.

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Con carta marcada, a Uribe le correspondía conseguir los votos entre las demás bancadas para hacerse con la Contraloría. Con el inconveniente que su candidato, Lafaurie, no generaba consenso, ni siquiera en el propio Centro Democrático.

Para los partidos que podrían formar coalición de gobierno, el nombre del presidente de Fedegan generó rechazo. Entre otras porque pudiera llegar a la Contraloría con ánimo revanchista y a poner el espejo retrovisor.

Además, algunos antecedentes dificultaban el consenso. Por ejemplo, el presidente del partido de la U, Aurelio Iragorri, tuvo fuertes diferencias con Lafaurie, y como ministro de Agricultura de Juan Manuel Santos le quitó el manejo de los parafiscales del gremio ganadero a Fedegan. Los dos incluso fueron a tribunales por una demanda por injuria y calumnia.

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No es la primera vez que el liberal César Gaviria aparece detrás del pulso de una elección en el Congreso. Hace cuatro años también fue protagonista del pulso por la Contraloría, con el candidato Gilberto Rondón, un excongresista boyacense. El organismo estaba adjudicado al Partido Liberal, pero Juan Manuel Santos le dio el guiño Edgardo Maya Villazón, y el Congreso atendió la señal. Gaviria perdió.

Ahora, como jefe del Partido Liberal, Gaviria entró en el pulso, pero sin candidato, a pesar de que el mencionado Rondón volvió a postularse y clasificó entre los 10 finalistas. Entonces, el expresidente liberal terció en la contienda al tener el control de la bancada con más votos en la Cámara de Representantes, y con toda la capacidad de poner al nuevo contralor.

Gaviria podría llevar los votos liberales hacia el candidato de Uribe, en la lógica de que el partido del trapo rojo, al respaldar a Duque en la segunda vuelta, haría parte de la coalición de gobierno.

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El expresidente esperó alguna señal del gobierno de Iván Duque frente a esta elección, y al no recibirla la bancada del partido liberal anunció su apoyo a un paisano de Gaviria, Carlos Felipe Córdoba, exauditor y exvicecontralor de Sandra Morelli, y muy cercano a Uribe y a Germán Vargas Lleras.

Es aquí donde entra el gran derrotado de las elecciones presidenciales. Vargas Lleras fue candidato de Cambio Radical y es el jefe de la segunda bancada con más curules en el Congreso. Aunque fue el primero en ofrecerle su programa de gobierno al entonces candidato Duque, el exsenador ha orientado a su partido, y también al partido de la U, hacia el camino de la independencia.

Tras haberse postulado Córdoba, hombre cercano y que le ayudó a recoger firmas para su candidatura presidencial, Vargas Lleras encontró la carta para hacerse con la Contraloría. En el Congreso algunos parlamentarios de otros partidos consideran un despropósito que además de la Fiscalía, la Contraloría también quedara en órbita de Cambio Radical.

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Pero Vargas parece jugar a dos bandas. También es cercano al exmagistrado Wilson Ruiz, otro de los diez finalistas y que se erigió en el primer día de campaña como el candidato del Partido Conservador. Tanto así que le pidió a los parlamentarios de Cambio Radical escuchar a Ruiz al que también considera un buen candidato. Los senadores y representantes de este partido se entrevistaron en la noche del martes con Ruiz y Córdoba, y volverán a reunirse el jueves para tomar la decisión definitiva.

Como están las cosas, si Cambio Radical y la U respaldan a Córdoba, que ya cuenta con la palabra del Partido Liberal, el exauditor sería el nuevo contralor.

Ese escenario se entendería como una derrota para la bancada de gobierno y para Uribe, lo que podría poner en jaque la gobernabilidad del presidente Duque en el Capitolio.

Pero Uribe, como Vargas, también podría jugar a dos bandas. Carlos Felipe Robledo, el que pinta como favorito, también es de su entraña, hizo parte de las juventudes uribistas que en el año 2002 le metieron el hombro a su primera campaña presidencial. Su nombre es visto con buenos ojos por el sector más moderado del uribismo.

El próximo lunes festivo se resolverá este duelo de titanes. Más allá del control en la Contraloría, lo que se disputa es el dominio del Congreso.

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