la entrevista, por luis carlos vélez

“Fajardo quiere apoderarse de un sector de la derecha”: Armando Benedetti

Por: Luis Carlos Vélez

Armando Benedetti habla sobre las razones que lo llevaron a unirse a Gustavo Petro, explica el mapa político actual de Colombia y lanza poderosos dardos a sus rivales. Para él la campaña ya empezó.


Luis Carlos Vélez: ¿Por qué el petrismo? 

Armando Benedetti: El petrismo porque Gustavo ha sido mi compañero en la Comisión Primera. A partir de allí he escuchado sus intervenciones y siempre son más elaboradas, más inteligentes, estructuradas y más novedosas.

L.C.V.: Petro es una figura polarizante. ¿No le molesta quedar en un extremo? 

A.B.: No me molesta. Es un riesgo y parte del riesgo es demostrar que él tiene razón en muchas cosas. Si alguien quiere un cambio de verdad, es por ahí, y no se trata de bajarle a la polarización. La polarización existe, porque se retroalimentan Uribe con Petro, y él con Uribe.

L.C.V.: ¿Petro y Uribe son extremos? 

A.B.: Yo no podría decir que son los extremos, pero sí son los que polarizan. Y esa polarización es la que alimenta el centro sin ideología, porque la gente puede estar mamada con los dos extremos. Pero ese centro, al mismo tiempo, termina volviéndose una estrategia. El centro es solo una estrategia en Colombia, insisto en que ideológicamente no existe. El centro de Fajardo es más tembloroso para la derecha que para la izquierda. De hecho, desde aquí se ve que lo que quiere hacer Fajardo es apoderarse de un sector de la derecha. A quien más le está haciendo daño Fajardo es al Centro Democrático, porque ellos todavía no tienen un candidato fuerte definido y ahí está jugando él. 

L.C.V.: ¿Los extremos políticos son peligrosos o eso es un mito? 

A.B.: Lo que quiere un político, así sea izquierda o derecha, es que reivindique su nicho, y después polarizar más adelante. Eso está en el abecé de un político. Es la estrategia de campaña de un político importante. Por eso, el que se queda en la mitad se va por el inodoro. Siempre hay que polarizar, especialmente en un país como este en donde nunca ha habido partidos fuertes y todo el mundo conspira contra los partidos. Aquí conspiró Alfonso López Michelsen, el señor Gaitán, el señor Galán. Uribe fue elegido contra los partidos. Todos los grandes líderes nuestros han sido caudillos y, de una u otra forma, conspiraron contra los partidos. La mayor conspiración fue con la Constitución del 91, en la que Álvaro Gómez y Antonio Navarro diseñaron una constitución para acabar con los partidos, y se acabaron. De allá para acá nunca volvieron a ser lo que habían sido. 

L.C.V.: Pero Petro es un caudillo y usted está criticando los caudillos… ¿No es contradictorio? 

A.B.: Yo, más que caudillo, lo veo como un líder que con su trabajo y con la percepción de la gente es quien representa a la izquierda. Ese es su nicho y se lo ha ganado. No con favores ni con nada, sino en la lucha. 

L.C.V.: Petro tiene visos de autócrata. No le gustan las críticas, se ha presentado como enemigo de la prensa, del sector privado, y poco abierto a recibir ideas que no son las propias. ¿Eso le conviene al país? 

A.B.: Uno puede verlo desde la otra orilla. Si hay alguien a quien la prensa nunca le ha querido caminar, es a Petro. Por temas de ideología o de conveniencia económica, los medios siempre lo tratan duro más que a otros candidatos. Fajardo, por ejemplo, es un consentido. Yo no sé qué piensa sobre la JEP, ni del acuerdo de paz; si es una derecha light, no sé. Pero ha tenido unas plataformas mucho más grandes que las que tuvo el que perdió la elección la campaña pasada, el que pasó a la segunda vuelta. Ahora, usted me habla de autócratas. ¿Uribe acaso no es un autócrata? El mismo Santos que, aunque no me parece que sea un autócrata, se cree enviado de Inglaterra. Pastrana también. 

L.C.V.: Pero usted ha seguido a todos esos personajes que ahora llama autócratas. ¿Tiene entonces debilidad por los autócratas? 

A.B.: Uno no puede decir que sigue a alguien por estar en un partido. Uno lo que hace es defender unos derechos. Yo, así esté con Petro, con Uribe o con mi abuela, sigo defendiendo las mismas ideas desde 2002. Yo fui pionero de los derechos de la comunidad LGBTI, de la eutanasia, de la dosis mínima. Nadie hablaba de eso en este país. Yo no soy de derecha o de izquierda por el lugar en el que esté, sino por los derechos que defiendo. Hoy lo que está pasando en política es que todo el mundo está corriendo para el centro: Juan Manuel Santos, Juan Manuel Galán, Iván Marulanda, Roy. Están tratando de hacer una especie de bloque para que los votos o la opinión no se vayan para la izquierda. La idea de ellos es controlar al centro y a la izquierda. En las próximas elecciones va a haber muchas más consultas que en las pasadas y esas consultas van a ser determinantes para las parlamentarias. Si uno no va con un buen candidato, está liquidado, porque las consultas van a influir.

L.C.V.: ¿Lo que me está diciendo es que el camión de la Colombia Humana es el único que le permite a usted sobrevivir en política?  

A.B.: No. Sin caer en la vanidad, yo puedo estar en donde yo quiera, porque yo tengo una estructura diferente a la de mis compañeros. Yo no tengo un alcalde, no tengo un diputado, no tengo un gobernador. Yo tengo una estructura con base en otros elementos. A mí me acusan de oportunista como si me hubiera ido para el paraíso. Si yo hubiese sido oportunista, me voy en noviembre del otro año. Lo que pasa es que yo creo que de aquí a un año hay que hacer el reto de acabar con un montón de leyendas. Por ejemplo, que si el señor Petro gana se va a instaurar el castrochavismo. ¿Y es que acaso los tipos que nos están disputando la presidencia nos van a llevar a ser Japón o Suiza? La centroderecha y la derecha son las que nos tienen metidos en este problema de la desigualdad. Dicen: es que Colombia se va a parecer a Venezuela. Es que Colombia ya se parece a Venezuela; la pobreza es exactamente igual, las necesidades básicas elementales son exactamente las mismas. Se nos olvida que desde enero de este año los índices más altos de desempleo en toda Suramérica eran los nuestros. Luego dicen que la expropiación. ¿A quién le cabe en la cabeza ese cuento de la expropiación? 

L.C.V.: Entonces, deme en positivo tres banderas por las que está con Gustavo Petro…

A.B.: Primero, déjeme decirle que estoy sorprendido con la cantidad de congresistas que me han llamado a decirme que quieren estar de este lado. Me llamaron 14 compañeros para contarme que van a estar acá y que van a llegar en febrero. Ahora bien, yo estoy aquí por el tema de la visión económica. Yo nunca he votado una reforma tributaria, porque aquí no podemos seguir legislando para que este país sea más desigual. Con Petro podemos frenar la ascendencia constante de la desigualdad. Hay una cantidad de cachacos blancos de alcurnia que no tienen pedigrí, pero sí inmunidad para ir a la cárcel. Esa es otra razón. 

L.C.V.:¿Se fue o lo echaron del Partido de la U?

A.B.: Me fui, y me fui de corazón, escrito y boca. Y después me echaron. El día que yo renuncié no sabía que iba a renunciar. Roy lo anunció y yo no me iba a quedar solo. Él ya tenía su cuento de LSD, pero yo no tenía nada. Todos mis debates en el Congreso habían sido apoyados por Colombia Humana. Hoy dicen que me volteé, pero yo dejé de ser uribista en 2010. Si me hubiera ido con Duque, ¿me dicen coherente? Y si me hubiera ido con Fajardo, ¿también? El concepto de centro es de clase media alta y de clase alta de Bogotá. El 52 por ciento dijo que era de centro, porque está cansado de la polarización y porque le da pena decir que es de izquierda o de derecha, pero uno no encuentra en ninguna otra parte de Colombia ni en ninguna ciudad a nadie hablando de centro. 

L.C.V.: Parados en diciembre de 2020, ¿la segunda vuelta en Colombia entre quiénes será? 

A.B.: Hay una izquierda y hay una derecha. 

L.C.V.: ¿Eso significa Petro y el que diga Uribe? 

A.B.: Petro y el que gane el mecanismo de elección de ellos, porque allá están muy atomizados. Hay una línea de Uribe, otra línea del Gobierno, otra línea intermedia. 

L.C.V.: ¿Ve a Tomás como el candidato de la derecha? 

A.B.: Yo veo a un Tomás que en su primera misión tiene que atomizar y aglutinar a todo el Centro Democrático. Hay una línea duquista, otra línea uribista y otra línea que está aquí y allá. Pero yo los veo a todos con falta de estímulo. El poder les ha hecho daño y el no saberlo administrar. En Tomás veo alguien que puede aglutinar al Centro Democrático. 

L.C.V.: ¿Cómo lee a Fajardo en esa puja, además de sus cuestionamientos? 

A.B.: Es una persona que quedó desnuda en esta última semana, y al estarlo la derecha sabe que él no es de derecha, y la izquierda sabe que él no es de izquierda. Sin embargo, los medios lo consienten para que tenga alguna opción. 

L.C.V.: Hay un personaje que está empezando a figurar en las encuestas y que eventualmente podría quitarle votos a la izquierda. ¿Cuál es su opinión sobre Alejandro Gaviria

A.B.: Alejandro Gaviria tiene todo mi respeto y mi admiración, y sería un lujo de candidato. Pero si en Ciudad Bolívar lo conocen dos personas, le apuesto lo que quiera. Venga a Sabanalarga y pregunta quién es Alejandro Gaviria. Si uno hace una encuesta nacional, no lo conoce más del 15 por ciento o 18 por ciento. Va subiendo entre la clase media alta y la clase alta de Bogotá, que no es Colombia. 

L.C.V.: ¿Cómo ve a Álex Char o a Federico Gutiérrez? 

A.B.: La apuesta regional va a ser muy importante. Esos liderazgos lo que hacen es buscar una vicepresidencia. Antioquia siempre distorsiona las elecciones. Nos sacaron 600.000 votos de diferencia en el plebiscito. A Petro creo que le sacó un millón de votos en la segunda vuelta. Esta vez hay que trabajar mucho más para que esa distorsión no sea tan alta. ¿Dónde Petro puede realmente empatar o superar esa diferencia? Si él arrasa en la costa caribe y si gana en la costa pacífica. ¿En dónde vendría el desempate? En Bogotá y en los Santanderes. La región va a influir muchísimo en la campaña y en la estrategia de acuerdo con quien pongan de vicepresidente. 

L.C.V.: ¿A usted le suena entonces ser fórmula a la vicepresidencia para dar ese equilibrio?

A.B.: No. Necesitamos alguien como Luis Carlos Vélez, un bogotano con raíces paisas por ahí de Antioquia o del Eje Cafetero, que nos acompañe para equilibrar (risas).