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Carcel La Picota, fuga de Juan Larinson Castro Estupiñán, alias Matamba
Funcionarios del Inpec piden a Fiscalía avanzar en investigaciones por corrupción en la entidad - Foto: GUILLERMO TORRES REINA

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Funcionarios del Inpec piden a Fiscalía avanzar en investigaciones por corrupción en las cárceles

Aseguran que la inactividad del ente acusador se convierte en cómplice de la corrupción en el Inpec.

Tras las revelaciones de SEMANA de parrandas, caletas y beneficios en diferentes pabellones de la cárcel La Picota, en el sur de Bogotá, el Ministerio de Justicia tomó la determinación de retirar de su cargo al director de ese penal. Sin embargo, para algunos funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario (Inpec), hay otros implicados que sobreviven a los vendavales que deja la corrupción.

Son justamente los mismos funcionarios del Inpec que constantemente hacen las denuncias sobre hechos de corrupción en las cárceles del país, los que ahora advierten cómo la decisión de cambiar el director de la cárcel no soluciona del todo el problema, principalmente en La Picota, escenario de los recientes hechos que avergonzaron al sistema penitenciario.

Para esos funcionarios, algunos vinculados a sindicatos de esta entidad, las investigaciones están, las denuncias han sido radicadas y el material de prueba ha sido aportado a los entes de control, como la Fiscalía y la Procuraduría; el problema es que, aparentemente, no se está haciendo nada con esas evidencias.

“Todo el tiempo estamos entregando las pruebas de los hechos de corrupción, de cómo funciona en las cárceles, de quiénes estarían comprometidos y los pagos que reciben por permitir el ingreso o salida de elementos de los penales, pero no encontramos respuesta de las autoridades”, dijo una fuente a SEMANA que asegura le ha entregado suficiente material de prueba a la Fiscalía.

De ahí que hacen un llamado a esas entidades, Fiscalía y Procuraduría, para que no solo avancen en las investigaciones, sino que tomen decisiones urgentes si quieren contribuir en el esclarecimiento de hechos criminales, a cargo de funcionarios del Inpec, que se prestaron para la corrupción.

SEMANA reveló cómo en el pabellón de extraditables de la cárcel La Picota, en el sur de Bogotá, se crearon condiciones propias de un balneario para los privados de la libertad que tienen los recursos económicos para pagar y alimentar parrandas por más de tres días, con presentaciones en vivo, botellas de licor, cigarrillos y juegos de azar.

El escándalo, que derivó por semejantes beneficios en un centro de reclusión, es apenas una pieza de un rompecabezas que se viene armando desde hace décadas con escándalos cada cierto tiempo. Hechos que indignan al país y avergüenzan a las autoridades penitenciarias. Este mismo año y en la misma cárcel, se fugó un peligroso delincuente que era requerido en extradición, alias Matamba logró escaparse usando uniformes del Inpec.

Semanas después apareció un video donde el corrupto empresario Carlos Mattos sale de la cárcel La Picota en vehículos del Inpec y de paseo por la ciudad de Bogotá. Estos hechos de corrupción provocaron que el director del Instituto Nacional Penitenciario, el general Mariano Botero, fuera retirado de su cargo y el director de la cárcel involucrado en una investigación.

Aparentemente, los anuncios de investigaciones y movimientos esporádicos en los cargos o puestos de mando en La Picota no tienen el impacto que se espera para frenar los hechos de corrupción. Los funcionarios que han hecho las denuncias aseguran que las decisiones son apenas paños de agua tibia, en una fiebre de dinero que afecta la ética de algunos guardianes y directivos.

El Inpec, por su parte, asegura que muchos de los involucrados terminan afiliados a los sindicatos que tiene el instituto y así es casi imposible moverlos de sus cargos y ordenar las suspensiones mientras se adelantan las investigaciones. Los procesados acuden a los jueces laborales y si el Inpec los suspendió, ordenan reintegrarlos y además pagar las indemnizaciones del caso.